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martes, mayo 21, 2013

Para mí sos hermosa de Paula Ransenberg



 
Paula Ransenberg en Para mí sos hermosa construye un unipersonal donde se desdobla en seis personajes inquietantes, como sucede ya desde el programa de mano donde lo real y lo imaginario se cruzan en las mini- historias que lo integran: las siamesas que abren el relato, establecen un duelo entre dos personalidades encerradas en un solo cuerpo; Bess, la mujer de Harry; la mujer etérea y su fragilidad; la mujer magnética la vieja que resguarda el recuerdo del mago a través de la recuperación de su fragancia;  y la nieta que cierra la historia con un discurso donde la razón es transgredida por la magia. El teatro es juego y la actuación es magia. Eso nos dice la actriz desde la palabra, la gestualidad, el trabajo con el cuerpo, y todos los matices posibles para construir sus personajes, creíbles desde la atmósfera mágica que crea. Mágico es su juego de interpretación que nos lleva a transitar el amor, el dolor, la soledad, el deseo, el recuerdo de una ausencia, la de Harry, un mago que desapareció un oscuro día de junio de 1940 mientras realizaba su truco bajo el agua, en un remoto pueblo de Hungría. Una muerte sin cadáver, habla de la desaparición de un cuerpo que no puede atestiguar su propia pérdida. Así lo lloran algunas de sus mujeres, mientras otras sospechan una verdad evidente: su huída. De esa presencia inmaterial, que se introduce a través de la voz en off de Marcelo Nacci; surgen los monólogos de las criaturas que escapan de la galera de la Ransenberg, de los personajes femeninos que pueblan la puesta construidos desde la imagen y la palabra, (las lenguas se cruzan para dar cuenta de la universalidad de lo sentido, y del viaje de vida en ese carromato de circo) La dramaturga / actriz ya nos había deslumbrado en Sólo lo frágil; pero este trabajo no sólo es excelente sino además exquisito. El personaje de las siamesas, una débil y otra fuerte, es una metáfora del alma femenina que lucha contra su propia sombra, aquella que la lleva a la sumisión, o la que le permite con su cinismo e incredulidad: ver con los ojos abiertos. Sensibilidad y dureza; dulzura y tristeza, fe y cinismo se baten en ese cuerpo doble, que sin embargo, no puede separarse sin perder la vida. El espacio se expande del carromato al exterior, de allí al público, de la sala a la extraescena, permitiendo en ese mundo cerrado, donde cada relato conforma un capítulo de la memoria, para dar paso a la entrada de lo real concreto en el personaje de la nieta de Harry que revela el destino del mago y clausura la historia. La nieta, abogada, si bien reniega del recuerdo que guarda de su abuelo y de la magia, se deja atravesar por ésta que la sorprende: la muerte de su amor coincide con la de su abuelo. Lo real cotidiano, la vida común mata el amor, mientras que aquel, que solo vive en un mundo sobrenatural, encuentra su hogar definitivo en el alma de los fieles de una religión demasiada humana, aún en la ausencia. La memoria mantiene una imagen añorada que quiebra las leyes de la física y permite la presencia de lo ausente. Del humor a la ternura, de la amargura a la resignación las mujeres que Harry marcó de por vida, se enfrentan a sí mismas cuando deben construirse sin él. Así la figura etérea desaparece en la tristeza y se recupera cuando esta se transforma en bronca. Con un vestuario bello y original, signo de la personalidad de cada alma femenina; al igual que la escenografía diseñada por Alejandro Mateo, y la música e iluminación de Emiliano Álvarez y Fernanda Ballcels, Paula Ransenberg va construyendo un universo atrapante o sea teatral; la realidad se teje con lo maravilloso e inexplicable y cuando las palabras no alcanzan para comprenderla  está la magia  y ella lo sabe.













Para mí sos hermosa dramaturgia y actuación Paula Ransenberg. Voz de Harry: Marcelo Nacci. Diseño de escenografía y vestuario: Alejandro Mateo. Diseño sonoro: Emiliano Álvarez. Diseño de iluminación: Fernanda Ballcels. Realización de vestuario: Lucina Tropini. Realización de escenografía: Manuel Escudero. Peluca: Mónica Gutiérrez. Asesoramiento de Magia: Daniel Garber. Fotografía: Alejandra Ojeda. Diseño gráfico: Miguel Israilevich. Asistencia: Pablo Guises. Asistencia en ensayos: María Víctoria Muñoz. Dirección: Marcelo Nacci. Prensa: Marisol Cambre. Timbre 4.















martes, abril 23, 2013

01 | Epicentro (Opera Prima) de Moreira, Rosenberg, Rubio, Velozo



Esta propuesta colectiva logra sorprendernos a pesar de su breve duración. 01 – Epicentro (Opera Prima) tiene un formato novedoso para nosotros aunque en Chile ya se ha realizado el Festival de Teatro Gabinete para Uno, en mayo del 2012. Cada espectador estará “encerrado” en un cubículo a modo de una vieja cámara oscura -una caja cerrada con un pequeño agujero por el cual entra algo de luz. Esperamos sin saber muy bien cómo y cuándo se iniciará el espectáculo y, obviamente, la mirada del espectador está focalizada de tal manera que es imposible no percibir la energía que transmite el actor a través de su personaje, el artista / creador, pese a su casi inmovilidad dadas las limitaciones del espacio escénico. La corta duración del hecho teatral motiva al receptor estar muy atento a cada palabra, cada tono y a la gestualidad del rostro de Rosenberg. Un personaje encerrado en su universo creativo; un actor y un espectador encerrados en el placer de una representación irrepetible, ambos en el mismo plano: un círculo perfecto que pone en paréntesis cada particular cotidianidad. Un hecho teatral con coherencia dramática – principio, medio y fin, una puesta en abismo que nos introduce como el iris cinematográfico en una profundidad de campo casi onírica. Podríamos pensar que la estructura de este evento teatral, en particular, surge a partir de dos categorías “neobarrocas”[2]. Por un lado, la idea de la repetición sucesiva con una matriz única: cada vez que ingrese un nuevo espectador se dará comienzo a una misma representación y, por otro, la idea del detalle por el todo: en general, observamos el rostro del actor pues la intervención de la actriz es demasiado breve. La inmediatez y la oscuridad del recinto permiten a cada participante tener una actitud casi voyeurística; sabiendo que somos parte de un evento único y singular, una experiencia expectatorial en soledad –como lo es la lectura de un libro. Su director,  Felipe Rubio[3], antes de ingresar a ese espacio íntimo nos leerá también de manera individual del Manual de urbanidad y buenas maneras…: “La virtud es la base de todos los bienes. Son actos descorteses y groseros el conversar o hacer cualquier otro ruido en medio del espectáculo,…”. Quizá anticipando que en realidad el hilo conductor es la presencia de ese único espectador en una experiencia muy especial y atrapante. Rubio también, amablemente, comentó a nuestro medio:

Como director siempre me ha gustado observar las reacciones del público mientras miran un espectáculo. Si bien, en el formato Gabinete no puedo entrar con ellos a ver la obra para ver como reaccionan, si me queda para mi placer, ese pequeño momento que sucede cuando les abro la puerta para decirles que ya han pasado los 6 minutos y que la obra terminó, en ese instante me doy cuenta de lo que realmente paso con ellos. Estoy muy feliz con la reacción del publico acá en Buenos Aires, es muy generoso y se entrega con amabilidad a disfrutar la obra, lo más bello es cuando salen con cara de niños que han descubierto una nueva sensación, y eso, como director me hace sentir que el trabajo esta bien realizado, que el K.O. va por buen camino y que ese pequeño mundo que creamos en 6 minutos cumple con entregar una nueva experiencia única e irrepetible, para ese único e irrepetible espectador.









01 – Epicentro (Opera Prima) de Moreira, Rosenberg, Rubio, Velozo [1]. Actúan: Luz Moreira, Julio Rosenberg. Diseño Teatral: Gonzalo Velozo. Producción: Teatro The Naidens Compañy (I.V.). Prensa: Marisol Cambre. Fotografía: Carolina Lazo. Asistente de Dirección: Luz Moreira. Dirección: Felipe Rubio. Diseño y Construcción Gabinete B. A.: Gonzalo Velozo. Teatro Timbre 4.










Calabrese, Omar, 1997. La era neobarroca. Madrid: Cátedra









[1]
El dispositivo teatral que consta de una estructura de 2,70 metros de largo por 1,57 de alto y 1 metro de ancho…El formato Gabinete es creado en Chile en enero de 2010; hasta la fecha se han desarrollado más de 40 obras en este formato. Su creador, el chileno Leonardo Medel, la define como “Una caja negra inspirada en los juegos de arcade de los años 80´s, en donde ya no existe la protección ni uniformidad de reacción de la masa, lo que convierte la experiencia teatral de Gabinete en un suceso único y personalizado”. Gacetilla de Prensa



[2] Calabrese propone una palabra distinta al concepto de lo post-moderno: “muchos importantes fenómenos culturales de nuestro tiempo están marcados por una ‘forma’ interna específica que puede evocar el barroco” (1999:31)


[3] Felipe Rubio Morales es el primer director chileno en estrenar el formato Gabinete, teatro para un espectador, fuera de su país con las obras; “Traduzione- Traducción” en el Museo d'arte Contemporanea Roma, Italia, en el marco de Festival della Creatività (Febrero). Y “01 – Epicentro (Opera Prima)” (Texto construido a partir de las obras “El canto del cisne” de Anton Pavlovich Chejov y “Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos o Manual de Carreño” de Manuel Antonio Carreño Muñoz) en Teatro Timbre 4, Buenos Aires, Argentina. La entrada es liberada; cada espectador le da el valor monetario después de ver la pieza teatral. Según Rubio, la experiencia Gabinete B.A. se puede definir como: “un instante sublime e irrepetible para el espectador que asiste y para los actores que ejecutan la pieza teatral”. Gacetilla de Prensa







martes, julio 17, 2012

Memoria de un Gesto (Nada Extraño) de Melisa Hermida



La puesta de Memoria de un Gesto es un ejercicio escénico donde se ponen en acto los procedimientos teatrales necesarios para dar sentido desde la parodia a uno de los clímax mundiales más fuertes desde el punto de vista histórico, la guerra fría, pero desde el género del cine de espionaje. Las imágenes que surgen como fondo de pantalla de los lugares que supuestamente están involucrados en los sucesos, Rusia, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, y el mapa en que está dividido el mundo, rojo y azules, (alguna connotación con nuestro propio y provinciano enfrentamiento allá por los sesenta es pura coincidencia) que atraviesa los cuerpos de los actores, consigue a partir de la imagen involucrarlos en la contienda bélica, fría  por lo distante, por la aparente paz que la envuelve. Las presencias intimidantes de los poderes que logran finalmente vencer sobre los sentimientos humanos, se manejan a partir de gestos vacíos que sin embargo ordenan y ejecutan desde la vacuidad. Gestos que expresan dobles intenciones, sentidos cruzados, responsabilidades mundiales que finalmente están en manos de seres caparazones, pero que de algún modo guardan algo humano todavía dentro suyo,  un gesto de ternura en su trágica y eterna historia de amor. El texto que a veces suena reiterativo y complicado, no alcanza a opacar las buenas actuaciones, y el despliegue de los cuerpos que se mueven con una coreografía estudiada. El dispositivo escénico crea una atmósfera de irrealidad, de una ficción dentro de otra ficción, mélange visual y auditiva entre el Superagente 86 y James Bond (007). El juego de luces, manchas y sombras sobre el cuerpo de los actores; muy pocos elemento, salvo grandes cajones y tarimas en constante transformación para crear el espacio necesario- un bunker, una plaza a orillas del Sena, una importante oficina diplomática,…Sobreimpresión de imágenes visuales y auditivas que están muy alejadas de cualquier intento de imitar alguna realidad, por el contrario es una irrealidad que nos recuerda a los videojuegos y a los video clips, irrealidad con una temporalidad de velocidad inusitada. Quizá es una forma de pensar que nuestra mirada siempre está mediada por diferentes filtros, reales o no, y que hemos perdido cualquier posibilidad objetividad en el devenir cotidiano. En un mismo espacio escénico hay por momentos como una superposición de dos espacios ficcionales aparentemente opuestos: por un lado, donde se aborda un tema como la Guerra Fría pero, por otro, donde todo sucede, fragmentando las superficies y de manera aleatoria. El dispositivo lumínico también participa de esta doble espacialidad, o bien recortando y aislando a los personajes o bien permitiendo el juego visual: mientras que el dispositivo sonoro irrumpe y fragmenta el discurso verbal. El desarrollo dramático se torna inestable atrapando al espectador, como un ordenador digital o un caleidoscopio, en una recepción que no es caótica sino más bien accidentada, recepción acorde a nuestra sociedad de consumo con el síndrome de zapping y el vasallaje al que estamos sometidos por las nuevas tecnologías y la incesante publicidad.








Memoria de un Gesto (Nada extraño)[1] una obra de Melisa Hermida. Elenco: Ana Scannapieco (Uta); Fernando Sala (Milton); Tulio Gómez Álzaga (Heistag Guidberg); Magdalena Grondona / Inés Cejas (Diane Weinger); Fabián Ruiz Verlini (Galo); Mario Bodega (El Primer Ministro Weston Church) Coreografías: Mariano Balloni. Realización de vestuario: Pamela Peluso / Miriam Cabrera. Vestuario y escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Iluminación: Omar Posematto. Producción / Asistente de dirección: Fernando Rodil/ Sebastián Romero. Dramaturgia y dirección: Melisa Hermida. Teatro Timbre 4
























[1] Es licenciada en Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Egresada de la carrera de actuación de Andamio 90, continuo sus estudios con Claudio Tolcachir, Luciano Suardi y Guillermo Angelelli, entre otros. Como actriz se desempeñó en obras como Jamón del Diablo, cabaré y Lisistrata, ambas dirigidas por Claudio Tolcachir y representadas en Timbre 4. Como dramaturga y directora realizó junto a Ana Lidejover La única manera (de contar esta historia es con Mandarinas) en El Camarín de las Musas durante los años 2008 y 2009. Actualmente es docente de la escuela de teatro de Claudio Tolcachir, Timbre 4 y actriz de la obra Tercer Cuerpo, escrita y dirigida por Claudio Tolcachir, que se encuentra en cartel en el teatro Timbre 4 y que se representó en más de 17 países y 30 festivales internacionales.






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