
Esta obra es la
tercera y última parte de la
Trilogía Argentina Amateur de reciente
publicación
[1].
En el prólogo del texto dramático, Roberto Perinelli celebra el “feliz
encuentro de dos autores con poéticas similares y que obran en terreno afín”,
obviamente, nosotros compartimos el comentario sobre esta dupla que en poco
tiempo ha logrado tener visibilidad en nuestro actual teatro. Al ingresar a la
Sala, la música en vivo y la voz de Malala van generando el clima especial del
espacio escénico – la sala de espera de una casa de citas, mientras desde el
espacio virtual llegan los murmullos de las habitaciones. La fecha elegida no
es azarosa, 1910 - Centenario de la Revolución, y como en las otras dos obras
los co-autores crean a sus personajes simples contextualizados en un tiempo
preciso. Un tiempo que es un hito en nuestra historia y una polifonía de voces
que no dejará al espectador en una actitud pasiva. Por un lado, recordemos que los
festejos del Centenario se realizaron bajo el estado de sitio, en especial, por
el rechazo del movimiento obrero anarquista y socialista ante la organización
de las imponentes celebraciones y la esperada visita de la Infanta Isabel de
Borbón. Por otro, el modelo agroexportador estaba en pleno apogeo y la
oligarquía quería dar una imagen de progreso y de prosperidad. Además, en la heterogénea
sociedad dada por la masa de inmigrantes y movimientos internos, comenzaba a
consolidarse el campo teatral de Buenos Aires. Por último, la necesidad de la
clase gobernante por definir de una vez y para siempre la identidad nacional. Éste
es el contexto social y político que se construye a través de un elenco sólido;
con mucho humor e ironía,
Al servicio de la Comunidad es un claro
cuestionamiento a nuestra historia oficial desde el interior mismo de la
actividad teatral. El acertado dispositivo escénico recorta el desplazamiento
de los personajes sin saturar el espacio lúdico ni provocar una imagen caótica.
Por el contrario, cada actor / actriz se mueve con seguridad y le da textura a
su personaje con profesionalismo, a partir de su gestualidad y sus posturas, de
los diferentes tonos y miradas cómplices. Viejas sillas, cortinas por doquier,
una mesita con algo de alcohol para amenizar la espera; espacio a mitad de
camino entre el mundo construido por la élite de turno con los festejos y ese
otro mundo ignorado, el de aquellos que reclaman con huelgas y manifestaciones por
una sociedad más justa y de aquellas jóvenes que aceptaban su infortunio. Con
el cráneo de una vaca en la mano, Pocodiente trata de aprender el monólogo para
representar al Hamlet criollo, mientras Oscuro, quizá el alter ego de Binetti /
Saba, intenta llevar adelante l
a tragedia
shakesperiana con una concepción dramática del color local: Ni locos
ni equivocados: ¡patriotas! ¡Adelantados de la argentinidad creatividad que no
busca mostrar el hambre sino el genio! (102). La intervención de La
Gitanita tiene algo de gracia salerosa y mucho de realidad, en especial cuando
realiza un recorrido por las arenas de la política cuando después de echarle la
ventura a las mujeres augura la suerte de la patria entera:
Vendrá la sangre en
las caie’
vendrán lo’ grito’
obrero’
y la luna iorará
por todos sus hijo’
muerto’.
Despué’ vendrá el
milicaje
montado en caballo
negros
a devorarse la patria
con fraude y muerte
primero. (126-127)
Si la epopeya narra las acciones
dignas que deben mantenerse en la memoria de un pueblo, la nuestra tiene muy
poco de héroes o de dioses, salvo algunas excepciones - la mujer embanderada,
un hombre que habla a la’ masa – con el broche del último gobernante
nefasto - un hombre con patillas - que rifará el suelo patrio. La
gitana después ya solo puede ver el torpe nacimiento de dos poetas malditos.
Nosotros tenemos la suerte de haber asistido al feliz nacimiento de estos dos
autores que forman parte de una nueva generación. En un proceso de constante investigación
en el quehacer teatral y de revisionismo histórico Binetti y Saba amalgaman
ambos procesos creativos en un estilo particular de escritura en beneficio de nuestra
memoria colectiva.
Al servicio de la Comunidad de Andrés Binetti, Mariano Saba. Actúan:
Silvia Aguado, Malala González, Fabián Caero, Oscar Tato Cayón, Osvaldo Djeredjian, David
Ledesma, Alejandro Lifschitz, Teresa Murias, Juan Pascarelli, Alejandro Robles,
Michelle Wejcman, Mariano Saba. Diseño de vestuario: Ana Algranati.
Escenografía: Magali
Acha, Andrés Binetti. Diseño sonoro y música: Martín González. Músico en vivo: Marcelo
Aruzzi. Diseño de luces:
Andrés Binetti. Diseño gráfico: Andrés Kyle. Asistencia de dirección: Sabrina
Gilardenghi. Prensa: Marisol Cambre. Dirección: Andrés Binetti. Apacheta Sala Estudio.
Binetti,
Andrés - Mariano Saba, 2013. Trilogía Argentina Amateur (1948-1933-1910).
Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba: 92-136.
[1] La Trilogía está compuesta
por La patria fría (grotesco ambulante); Al servicio de la comunidad
(epopeya isabelina); Después del aire (sainete oral) con prólogos
respectivamente de Luis Cano,
Mauricio Kartun y Roberto Perinelli
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