
Se ha escrito mucho sobre la performatividad creciente
de la vida cotidiana, sobre los modos en que el teatro ha influido y se ha
infiltrado en religión, política, medicina, profesionales, deportes y casi
cualquier otra cosa que se nos pueda ocurrir. Aquí hablo de un movimiento en la
dirección opuesta. Los modos en que la autenticidad, real o supuesta, de la
religión, el compromiso, la creencia, etcétera, han contribuido a formar un
teatro que se cree, un tipo de teatro donde actores y receptores
(“espectadores” o públicos” son palabras demasiado pasivas) están completamente
comprometidos en lo que están haciendo. Son suyas las historias, los personajes
son ellos mismos o personas que ellos conocen, las situaciones son específicamente
pertinentes a sus vidas, los lugares donde actúan son parte específica de su
comunidad; a menudo, sus acciones tienen consecuencias. En el teatro que se
cree, la vida real ha invadido al teatro (2000: 149)
Especialmente, en las
cuatro actrices que ingresan con sus rostros tapados, vedados, como si negando
sus facciones pudiéramos ver en ellas a aquellas tantas mujeres afrolatinoamericanas,
mujeres que a pesar de ser sometidas y ultrajadas tuvieron el coraje y la
dignidad para engrandecer su condición de mujer, en primer lugar, y de
latinoamericanas, y de su ascendente africano. Si la población negra, en
general, fue silenciada, la mujer en especial, fue animalizada. Cincos personajes
que exigen, entre el llanto y el grito mudo, ante una sociedad que las ha invisibilizado,
personajes que se construyen a partir de la fuerza interior de cada actriz,
explicitando una corporalidad femenina. Tristes huellas en nuestra memoria,
cicatrices que aún sangran, pero que son necesarias para la construcción de
nuestra identidad, individual y social, para terminar de una vez y para siempre
con aquel circo –que se menciona al inicio y al
cierre del hecho teatral- que invitaba, “pasen y vean”, a observar a ese “otro”
considerado diferente. El planteo de esta performance
es una experiencia casi religiosa, en su sentido más laico, en tanto que es una
experiencia en comunidad, donde todas y todos tenemos un punto de encuentro con
estos testimonios de vida que desde el espacio lúdico nos interpelan y nos hace
tomar consciencia de todo lo que falta por hacer. Por último queríamos destacar
que a partir del 5 de octubre, Afrolatinoamericanas
se presentará todos lo viernes de octubre y de noviembre a las 20: 30
en el Centro Cultural Raíces que está en Agrelo
3045.

Afrolatinoamericanas. De voces, susurros,
gritos y silencios. Guión y selección de textos: Lea Geler y Alejandra
Egido. Elenco: Carmen Yannone, Irene Gaulli, Silvia Balbuena, Anastasia
Jiménez, Natalia Morales. Voz en off: Derli Prada. Coreografía: María
Zegna. Diseño Luces y Equipo Técnico: Leandra Rodríguez, Santiago
Schaerer. Diseño Escenográfico: Adrián Levy. Vestuario: María Ontiveros.
Dirección: Alejandra Egido. Museo de la Mujer.
Y queríamos destacar que a partir del 5 de octubre, Afrolatinoamericanas se presentará todos lo viernes de octubre y de noviembre a las 20: 30 en el Centro Cultural Raíces que está en Agrelo 3045 CABA
Y queríamos destacar que a partir del 5 de octubre, Afrolatinoamericanas se presentará todos lo viernes de octubre y de noviembre a las 20: 30 en el Centro Cultural Raíces que está en Agrelo 3045 CABA
Schechner, Richard, 2000. “Teatro que se cree” en Performance. Teoría y Prácticas Interculturales. Libros del Rojas: Universidad de Buenos Aires. 231-152.
[1] Piezas adaptadas [según la gacetilla entregada antes de la función] de:
Siglo XVIII:
- Declaración en Buenos Aires de Paula
Gorman, negra esclava del Dr. Don Miguel Gorman, en 1789, para ser separada de
su amo.
Siglo XIX:
-
Carta escrita en 1821 por la esclava Josefa Tenorio a San Martín, Monteagudo y
Guido, en la que pide su libertad después de haber servido a la patria en
sucesivas batallas.
-
Recreación del juicio de divorcio ocurrido en la ciudad de Córdoba (Argentina)
entre 1805 y 1841.
-
Poema afrofemenino anónimo titulado “El aire y el agua”. Reproducido en el
periódico afroporteño La Perla, 1878.
-
Pieza de Eduardo Gutiérrez sobre Mamá Carmen (ca. 1879), escrita durante la
Campaña al Desierto.
Siglo XX y XXI:
-
Poema “Porque me da la gana”, de Shirley Campbell Barr (Costa Rica.)
-
Poema “Elogio para las negras viejas de antes”, de Georgina Herrera (Cuba)
-
Diario del Carolina María de Jesus (Brasil)
A partir del 5 de octubre todos los viernes
de octubre y de noviembre a las 20:30 hs
en el Centro Cultural Raíces que está en Agrelo 3045.
de octubre y de noviembre a las 20:30 hs
en el Centro Cultural Raíces que está en Agrelo 3045.
abrazos
ResponderBorrarfelicitaciones por vuestro excelente trabajo,
yo, desde Colombia. Cartagena, deseo enlaces artísticos,literarioscon más frecuencia con ustedes.Mi correo inyangayuzeli@yahoo.com
agradecimientos mil
poeta negro Pedro Blas