lunes, agosto 20, 2012

Gatopardismo de Helena Nesis




Con una estructura que recuerda a A puerta cerrada de J. P. Sartre1, Helena Nesis dramaturga de Gatopardismo, nos introduce en el mundo adolescente en relación  a ese otro universo conformado por las reglas impuestas de los adultos. Sobre todo, cuando en ese registro de imposiciones no cabe la reflexión ni la preocupación por el otro, sino la búsqueda de control y disciplina que logre que todo siga como entonces. Si el clima que los personajes van creando logra, además de provocar más de una risa, introducirnos en las diferentes problemáticas donde la familia juega un rol fundamental, también apunta con eficacia hacia esa otra dimensión de límites, la escuela, para sin piedad, dar cuenta de sus falencias, su indiferencia hacia las inquietudes de los alumnos “problemáticos”. No todas las instituciones mantienen una dirección como la que construye el relato dramático, pero desde la mirada del adolescente, la disciplina muchas veces tiene sólo la cualidad de mantener un orden, para que todo permanezca inalterable; cuando castiga sin preguntarse los motivos de la rebeldía o la contravención. Con personajes que buscan el estereotipo de los posibles caracteres de una edad conflictiva, los actores logran la identificación con su máscara, y hacen verosímil la historia y posible la resolución del conflicto. La puesta que se presenta en el espacio teatro / escuela El Espión2, dirigida por Belén Sosa, apuesta a la identificación con los tipos de adolescentes que pueden desde su diferencias buscar aquello que tienen en común, una identidad que los ayude a vivir en un sistema cuyas convenciones ya estaban establecidas. Ni el que está sobre adaptado a la institución para conformar al otro, sus padres, ni el que sin contención familiar, necesita dar cuenta de su rebeldía, escapan a los problemas que la sociedad les plantean: la amistad, el reconocimiento, el amor, el sexo, el estudio, y la pregunta que resume todo lo anterior, ¿Quién y cómo soy, quién y cómo quiero ser? Si bien el hecho teatral se propone para el público en general está orientado al espectador adolescente; interesante propuesta para un segmento de nuestra sociedad sin muchas opciones dentro de las innumerables obras que se estrenan en nuestra ciudad. Una puesta realista donde están presentes muchos de los elementos que podríamos encontrar en el aula de cualquier colegio – pizarrón, globo terráqueo, pupitres,… Espacio escénico claustrofóbico y rígido como instauran, generalmente, las normas establecidas a la hora de contener al adolescente. Pero hay un elemento fundamental, un factor importante en esta época esencial de números cambios, que es la música y tiene un lugar preponderante dentro de la puesta en escena. Por una lado, la música en vivo producida por un personaje al tocar la guitarra o al cantar; por otro, la música que invade el espacio real representado para dar cuenta del tiempo transcurrido de la historia; además, la música y el baile al finalizar como una coda musical o un epílogo escénico. Es en este cierre donde los individualismos confluyen ante la necesidad de integrar un grupo que los identifique, más allá de las contradicciones y de las provocaciones tan necesarias en un momento de crecimiento que todo individuo debe afrontar. Obviamente, este sistema significante contribuye al dinamismo propio de la obra y que es representativo del mundo adolescente, más allá de las buenas actuaciones y del discurso verbal y corporal de cada adolescente actor / personaje. Un punto para seguir pensando es el título de la obra, Gatopardismo, pues se suele llamar gatopardista al político que modifica sólo una parte de una determinada estructura para conservar el todo sin que, en realidad, nada cambie.

 







Gatopardismo de Helena Nesis3. Actúan: Braian Graziuso, Antonella Ferretti, Zaira Godirio, Fabián Iorlano, Marilyn Petito, Rodrigo Serra, Camila García. Escenografía y Vestuario: Belén Messina, Juan Herrera Prado. Diseño de Iluminación: Víctor Gabriel Olivera. Operador de Luces: Ana Siniego. Diseño Gráfico y Fotografía: Belén Messina, Juan Herrera Prado. Músico: Matías Villarruel. Asistente de Dirección: Natalí Acosta. Dirección y Puesta en Escena: Belén Sosa. Teatro El Espión.






















1
En A puerta cerrada Sartre propone tres personajes en una habitación que supuestamente es el infierno, lugar de castigo, en el que los personajes temen por la llegada del mal desde el afuera, pero en realidad es el diálogo entre ellos el que va develando los motivos por los cuales se encuentran allí, y que enfrentarse a su propio rostro desde la mirada del otro, es el infierno tan temido. En la puesta de Nesis, el encierro produce en los personajes la revelación de que unidos por lo que tienen en común pueden enfrentar con éxito a la presión que los tiene en esa situación.

2 El Teatro / Escuela El Espión comenzó sus actividades en el año 1999. Desde dicha fecha ininterrumpidamente desarrollo un perfil donde las mismas estaban dirigidas al ámbito social. Del mismo modo nuestra tarea especifica que es la enseñanza y divulgación de las artes teatrales tuvo como objetivo la comunidad social. Visitas a centros de jubilados donde dictábamos breves seminarios actorales, funciones de teatro para comedores estudiantiles de en villas de emergencia, escuelas carenciadas, hogares de niños judicializados y centros culturales barriales como el CENTRO CULTURAL TITA de San Telmo. Así mismo grupos solidarios se acercaron a nuestra sala la que ofrecimos gratuitamente para funciones que tenían carácter solidario =adjuntamos folleteria.
Las clases que se dictan están dirigidas a niños, preadolescentes, adolescentes y adultos. Procuramos dar salida a ese aprendizaje generando proyectos que valoren y prioricen la autogestión. En donde los alumnos además de aprender a actuar puedan desarrollar sus capacidades y encuentren en ese marco relaciones sanas, humanas y solidarias. Ocupan puestos técnicos tales como iluminación escenografía, vestuario y otras actividades en donde el fenómeno teatral es un vehiculo para su crecimiento individual y grupal. Configurándose así un sujeto involucrado y comprometido on el mundo social que lo rodea, un espacio identitario que tiende a la autoafirmación de un sujeto cuya voz por lo general muy joven cuya voz escuchada y valorada y tomada en cuenta por los directivos y el cuerpo docente como protagonista del espacio. En esta dirección está funcionando un centro de estudiantes que propicia la actividad de autogestión de los alumnos mediante maratones teatrales y peñas que sirven para vincular distintas actividades artísticas y congregar así un público netamente popular y  heterogéneo, además de familiar. La programación de la sala incluye en sus espectáculos diferentes estéticas desde textos clásicos hasta dramaturgia popular y nacional. Desde este modo el público que concurre presencia una diversidad de propuestas estéticas muy enriquecedora.
Nuestra propuesta
"...Solamente “ahí” nacen las historias, ahí en el ojo de aquel que observa...” (Wim Wenders)
La construcción de un espacio teatral se vincula socialmente con la posibilidad de ofrecer un ámbito que propicie la búsqueda colectiva de lo mejor.  La presencia de un espacio teatral en la ciudad posibilita que la escucha y la vista de los actores interactúe con la presencia de los espectadores. Una iniciativa que tiende a que el arte dramático llame la atención de la gente. Un teatro del público, para el público. La arquitectura teatral, el lugar también participa de la escenificación de las relaciones culturales establecidas, pudiéndosela considerar de hecho como la primera expresión visual de la forma dramática. Una sala teatral que esté autorizada para divertir, difundir y promover la cultura a gentes del barrio, y si es posible, de otros lugares de la ciudad. (www.teatroelespion.com.ar)
3  Helena Nesis desde el 2002 escribe los textos que se trabajan en su área de enseñanza. Desde escenas de ejercicio cuanto monólogos y espectáculos de La Residencia de sus propios alumnos.








1 comentario:

  1. La acabo de ver. Es un CHOREO A MANO ARMADA del clásico de los 80 el Club de los 5. Afanó diálogos enteros, copio a los personajes y lo hizo sin imaginación, sin la sutileza, el ritmo y la emoción de la película original. Estereotipó a los personajes y ni siquiera los contextualizó en el sistema educativo argentino actual de manera creíble. Mal actuada, mal dirigida, me sentí realmente estafada.
    Si es un proyecto final de una escuela de teatro, no cobren 70 mangos la entrada y si es una obra "profesional" pongan que está "basada en la película" por lo menos para que no sea TAN evidente el plagio directo. Salí indignada del teatro. Helena Nesis, muy feo lo tuyo, el plagio es ilegal por más que le agregues un personaje más, que por otra parte, hace más débil la dinámica del grupo. Ni plagiando la pegás.

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