Nada
nos hace más amables que el creernos amados.
(Pierre Marivaux)
(Pierre Marivaux)
Desde una
conjunción de ciencia y magia Próspero en
una ecuación tautológica realiza un experimento ayudado por Ariel, asistente y
prisionero de su cuasi amo / demiurgo. Quien busca lo que quiere, encuentra lo
que busca; y eso es lo que sucede en la obra; el personaje tiene preconceptos
sobre el amor, la fidelidad, el hombre y la mujer y la constancia de las
relaciones, y busca con su experiencia afirmar su pensamiento y lo logra. En un
escenario en tres niveles, un foro cerrado por paneles negros que simulan la
extraescena, el escenario donde se resuelven las acciones que son anotadas en
un gran libro, y donde una silla de alto respaldar afirma el poder del mago;
más un tercer espacio que representa el ámbito de la naturaleza y donde la
experiencia es finalmente revelada. El espacio escénico, algo simbolista, para
crear el mundo onírico de los personajes utiliza, entre otras cosas, la
duplicación: la disposición triangular de los elementos en el segundo nivel se
podría materializar en el tercero con el desplazamiento de estos seres irreales.
La duplicación en los pequeños espejos o en el agua de arroyo, como el mito de
Narciso, lleva a las bellas doncellas a enamorarse más de su imagen que de la
figura de Valentín o Proteo. Un triángulo amoroso en la búsqueda del deseo del
amor eterno, mientras en la contemplación absorta de la propia imagen hay otra
búsqueda por la construcción de la identidad a partir del lenguaje y a partir
de la mirada del otro: un yo o un mi que debería ser un tú
o un su. Con el ritmo preciso y un humor casi infantil nos va atrapando el
inframundo de los conjuros donde la magia y la ciencia son las dos caras de la
misma ficción. Las muy buenas actuaciones hacen de la puesta un ejercicio de
una dinámica eficaz, a pesar de que propone una temática que vuelve sobre el
tema de las relaciones humanas, pero siguiendo una línea de pensamiento que
veía a la mujer bajo la óptica que el dogma religioso enunciaba, como aquella
que produce a la humanidad la pérdida del paraíso. La dramaturgia textual está
basada en una de las piezas del autor francés neoclásico Pierre Marivaux1, La Dispute
(1744) contexto donde la ciencia desplazando a la magia buscaba en la experimentación
empírica la afirmación de que la lógica racional era capaz de explicar el
mundo, y por qué no, los avatares del amor. Una dramaturgia que fue luego
arrollada por el melodrama romántico, y una temática que el realismo
–naturalismo tomó desde otra perspectiva. La propuesta de Amitín es recrear el
universo del dramaturgo francés, incorporando al espacio escénico juegos de ilusionismo
que logran darle al todo un continente que atraviesa lo real y lo mágico en un
delicado equilibrio. Mientras, en los diálogos donde los juegos verbales no
están ausentes, se va desplegando el punto de vista del autor y de la
dirección, sobre la temática que enumeramos anteriormente.
El experimento de Próspero de David Amitín y Posé Padilla, inspirada en La disputa de Pierre Marivaux. Elenco: Sol Bordigoni, Stefanía Koessi, Fernando Contigiani, Rodrigo Álvarez, Daniel Toppino, Arturo Alonso. Escenografía y vestuario: María José Besozzi. Iluminación: Leandra Rodríguez. Asistencia de Escenografía y Vestuario: Oscar Vázquez. Efectos musicales: Grupo Uoiambú. Asesor mágico: Mago Samaja. Asistencia de Producción: Lorena Carrizo. Asistencia de dirección: Verónica Caminos. Dirección: David Amitín. Prensa: Octavia comunicaciones y gestión cultural. Teatro: Andamio 90.
1 Durante la primera mitad del siglo XVIII, el dramaturgo francés Pierre
de Marivaux concibe, estrena y publica una de sus obras más significativas, Juego
del amor y del azar (1730), la cual sirvió de inspiración a una generación
de teatristas ya muy avanzado el siglo XIX. Su fama como hombre de teatro y
como escritor siempre se vio ensombrecida por la descomunal figura de su
compatriota, el comediógrafo Molière cuyos personajes y mañas, de alguna
manera, irían a trasladarse al propio arsenal dramático de Marivaux.
(…)Justiciero y optimista como el siglo de las luces, el teatro de Marivaux,
visto bajo punto de vista moderno, ha sido objeto de estudio, por ejemplo, del
teórico Patrice Pavis quien le atribuye una naturaleza contemporánea en la
medida en que, mediante juegos mágicos muy delicados, resulta ser un
transgresor de costumbres y estereotipos. (Wikipedia) Marivaux fue el creador de un nuevo estilo de comedia risueño, exquisito,
ingenioso y fundamentado en un atento análisis de los caracteres y las
relaciones amorosas, estilo que llegó a denominarse “marivaudage”. Llegó a
convertirse en el más importante representante del sentimentalismo y en el
precursor de la comedia de análisis. Terció en la famosa “querella de antiguos
y modernos”, poniéndose al lado de La
Motte a favor de los últimos. (Francisco Arias Solís)
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