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jueves, octubre 24, 2013

Delirio gaucho, canciones del interior por Alejandra Radano


Blanca palomita que pasas volando

Junto a la casita donde está mi amor…
(A. Aieta)

En el escenario recuperado del teatro Picadero, Alejandra Radano junto al trío de guitarras de Los primos Gabino, lleva adelante un excelente espectáculo donde no hay fisuras en la armonización de actuación, musicalización, iluminación, coreografía y una voz que pone además su calidad histriónica, para un “ramillete de canciones olvidadas”, como dice en el programa de mano, y para una parodia homenaje, absolutamente respetuosa, de la rutina habitual de Juan Verdaguer. Sin cambiar el género, se pone en el cuerpo y la voz del comediante y nos brinda un racconto que a los que tuvimos la suerte de verlo en acción, nos emociona y nos hace recodar los buenos momentos junto a su humor, entre ácido y sutil. Un humor de fina contextura que apelaba a la inteligencia del espectador. “Para dedicarse al teatro, hay que saber algo, y yo sé algo, hay que ser audaz y yo soy audaz, hay que tener talento, y yo soy audaz” dirá con gracia genuina Radano recordando a uno de los tantos momentos del monologuista uruguayo. Los sesenta minutos que dura el show cuenta además con la presencia de Ramón Salina, (bailarín folklórico) que juega en monólogos danzantes, y en diálogos bailables una maravillosa perfomance con la Radano, imprimiendo a la puesta en escena un juego corporal también de excelente factura. Cabe destacar la dirección de Fabián Luca, que logra desde su punto de vista, unir las secuencias, que proponen los temas de las canciones, en un relato fluido que el público sigue con absoluto placer. Las canciones son auténticos hallazgos, y transitan todos los registros de género desde el vals, la habanera, la canción de protesta femenina, hasta la autóctona chacarera, como La Oncena (1956)  de E. Lagos y J. Goñi y el porteño tango de Matos y Rodríguez Rosa seca (1932); junto a otras definiciones que se escapan a lo conocido como: canción surreal mexicana, La casita (1924)1, Bavarois Venusina, La guinda (19482) o rapsodia circense Eche veinte centavos en la ranura, recordando los versos de González Tuñón. Todas hablan de una orgía de los sentidos, desde la vista hasta el gusto, y del amor: el correspondido, el olvidado y el que sufre los avatares de la traición. Desde lo sutil hasta el humor escatológico las canciones construyen el universo Radano. La búsqueda de estos temas musicales que tienen una lógica temporal que nos lleva desde 1924 hasta 1987, son el registro del pensamiento del personaje que vestido de blanco se ofrenda en cada una de sus letras, y nos hace vivir el momento como una pequeña pieza única. Haciendo un delicado equilibrio sobre unos tacos tan altos como finos, y con un vestido que la convierte en una princesa de cuento, frágil y dulce, propone con su voz que nos adentremos en el corazón de estas canciones, que guardan todas, una pizca de inocente perversidad. Neurastenia fatal (1931)3, definida como canción inexplicable, propone la construcción de un personaje femenino de ribetes grotescos desde una letra que utiliza el humor para presentar a la mujer de cabaret. Finalmente, vestida con un smoking como las cantantes femeninas de tango de la década del veinte al cuarenta,  para el decir de una poesía cantada de metáfora picaresca  y acompañada por los primos, se cierra un show que nos induce al bis en continuado.


Delirio gaucho, canciones del interior. Intérprete: Alejandra Radano. Guitarras: Nacho Cabello, Juan Pablo Esmok Lew, Esteban Tibi Ruiz (Los primos Gabino). Ramón Salina, bailarín. Diego Bros, artista invitado. Agustina Falabella y Angelina Otero, pelos y color, Hebe de Cabellos de Ángel, Walter Steiger, zapatos. Sebastián Correa, make up. Fotografía: Candela Krup, Eduardo Salvador Torres, Marcelo Solís. Teatro del Picadero. Dirección: Fabián Luca.


https://www.facebook.com/radanoalejandra

http://www.teatropicadero.com.ar/website2013/programacion#obra_11

http://candelakrup.blogspot.com.ar/




RAMILLETE DE MELODIAS OLVIDADAS**
1-La Casita (The Little Home) (1924) Canción Surreal Mexicana (LLONIA)/ Palomita Blanca (1929) Vals Aéreo (ANSELMO AIETA)
2-ENVENENADO  Pichones en el Parque (1969) Balada Baladí
(TOM LEHER)*traducción Fabián Luca
3-¡Ay mi Suegra! (1935) Chacarera Familiar (M.ARCURI/V.MARINO)
4-Cuento viejo (1934) Estilo Delirio (G.ALCAZAR SAPERAS)
5-La Oncena (1956) Chacarera Trunca (EDUARDO LAGOS-JUAN GOÑI)
6-las voces de los Pájaros de HIROSHIMA (1970) Canción Dadá (HORACIO PUEBLO GUARANY/ EUGEN JEBELEANU/MANUEL SERRANO PEREZ)
7-Andáte con la OTRA (1928) Canción Femenina de Protesta (CARLOS V.G FLORES/ENRIQUE DIZEO)
8-Neurastenia Fatal(1931) Canción Inexplicable (F.REÑÉ-ALADY)
9-Verde Luna(1941) Habanera Extraterreste (PINCHI / GOMEZ)
10-La GUINDA (1948) Bavarois Venusino (EUSEBIO DELFIN/PEDRO MATA)
 *TROPICAL STORM
(TORMENTAL TROPICAL) Cuestiones Naturales (1987)
(Instrumental de la Ópera “Nixon in China”)(JOHN ADAMS)
11-Rosa RESECA (1932) Tango Antique (GERARDO MATOS RODRIGUEZ/IVO PELAY)
12-DIZZYLAND ROSE (2012) Coda Fugaz (DIEGO VILA).
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13-ECHE VEINTE CENTAVOS EN LA RANURA(Raul Tuñón°°°)
Rapsodia Circense°°
RADANO (VOZ)

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1
La casita pertenece al disco que interpretaba el tenor Gastón Flores de 1924.

2
El Trío argentino creado en 1927, estaba formado por el pianista Lucio Demare y  los cantantes Agustín Irusta y Roberto Fugazot, fueron los primeros intérpretes de La guinda. Su reunión celebra al deseo de Francisco Canaroen gira parisiense entre 1925 y 1927, de hacer venir a Lucio Demare para jugar en su orquesta parisiense y de otra parte de hacer venir a Agustín Irusta para cantar en la orquesta dirigida por sus hermanos Juan y Rafael. Agustín Irusta pidió a Francisco Canaro hacer también venir a Roberto Fugazot. Llegados a Francia, se entrevistan con a Lucio Demare con quien viajan hasta a Madrid entrevistar con los músicos de Canaro. Allí, obtienen un enorme éxito al cabaret Maipú  que les permite firmar un contrato de 9 años con el Teatro Maravillas para escenas populares en las cuales aparecen vêtus en gauchos. El trío es disuelve en 1935 y cada uno de los protagonistas proseguirán una muy bonita carrera.

3 Alady fue el intérprete original del tango Neurastenia fatal. Cómico del music – hall español.









lunes, julio 02, 2012

Delirio Gaucho de Fabián Luca y Alejandra Radano




Para escribir sobre Alejandra Radano no voy a ser objetivo. Lo que ella hace es excelente. No pude ver todas sus puestas, pero las que vi siempre me deslumbraron. Su calidad vocal, su forma de llenar el escenario, su desparpajo y su tempo teatral hacen de ella una artista total. Tiene talento y lo sabe, lo demuestra, pero con una soberbia controlada. El espectáculo que presentó durante los meses de mayo y junio todos los sábados a las 23 hs, en la sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación acaba de terminar, pero espero una reposición pronta. No hace más que confirmar lo que viene demostrando. Había visto una versión anterior en Clásica y Moderna el año pasado, donde uno de sus acompañantes fue Carlos Casella, y entre su público estaba Alfredo Arias y Sandra Guida. Los tres nombrados habían compartido escenario con ella en la obra Tatuaje que Alfredo Arias había estrenado en 2010. Alejandra Radano y Fabián Luca son los autores del espectáculo y el último su director, y la labor de ambos no es nada fácil. Rescatan canciones  y personajes que alguna vez fueron muy populares.

Musicalmente la puesta es impecable y juega todo el tiempo en varias capas, varios canales de sonido que se van desplegando según se requieran para la obra. Las pistas grabadas, los efectos de sonido, los playbacks que luego se articulan con lo representado en vivo. Ella canta y muy bien, en múltiples registros y estilos, pero para sumar a la esquizofrenia de las escenas se produce un duelo entre su voz real y la del disco. Un recurso del que tampoco escapan los tres músicos que la acompañan, y que interpela al espectador sobre la veracidad de lo que está viendo y escuchando, hasta donde llega la representación.

La imitación de Radano sobre Juan Verdaguer,  efectuada con respeto y admiración, está hecha con distancia y hasta con cierta ironía, como obligándose a efectuar una mirada crítica a pesar del cariño, evitando caer en el homenaje simple. Toda la obra gira sobre un cancionero ecléctico en su género (chacareras, baladas, habaneras, boleros, valses y tangos) pero casi repleto de temas que hablan de abandonos, de amores mal llevados o finalizados. Pero el otro eje abordado es completamente diferente y los tópicos son el surrealismo, el dadaísmo y el relato apocalíptico de tintes extraterrestres. En el cd editado por LanTower, una de las canciones está definida como Dadá. Esta mezcla se da con un fondo de paisaje pampeano que ayuda a que estas dos temáticas no colisionen sino que por el contrario encuentre un punto de unión. La abducción extraterrestre (simbolizada en los afiches por una vaca que se eleva hacia un lejano platillo y por los efectos de luces durante la puesta) puede también ser una metáfora básica sobre el enamoramiento y la extrañeza que implica ese nuevo estado, ese nuevo mundo, donde el sujeto es deslumbrado, encandilado para su captura. Es emblema de lo apocalíptico la canción que interpreta hacia la mitad de la obra, que llegó a ser muy famosa, sobre las bombas atómicas arrojadas sobre Japón, Las voces de los pájaros de Hiroshima (1970), cuyo autor es Horacio Guaraní. Ésta funciona como punto nodal, aunando en sí el nombre de la puesta. Por la interpretación original y la actual, el delirio y por su autor, lo gaucho. Esa destrucción y esa búsqueda de nido, también habla de la demolición y el vacío producido después de un amor acabado. Pero si pensamos que el espectáculo está bajando alguna línea sobre la destrucción del planeta y sus consecuencias sobre sus habitantes, tanto hombres, animales o plantas, basta remitirnos a una canción anterior  Envenenando pichones en el parque de 1969 (también interpretada en su momento por Nacha Guevara) para darnos cuenta que su preocupación no radica allí. Esa plaga puede ser animales o suegras,  y son tratadas de la misma forma, sin misericordia. Lo surreal comienza desde el primer minuto, con un escenario despojado con reminiscencias pampeanas marcadas por unos yuyos, y la protagonista, la anfitriona vestida con un tutú.Los tres músicos que la acompañan, Los Primos Gabino, a un costado vestidos de gauchos para la ocasión.

El comienzo y el final con cajas que simbolizan un refugio, (“La casa es el estuche de la vida”, como dice en una parte de un pequeño monólogo citando a Le Corbusier), una cáscara (otra vez la idea de nido) y a la vez el misterio de lo oculto, de lo interno no revelado, acentúan ese aspecto casi metafísico, místico, que en el cine supo reflejar muy bien David Lynch utilizando objetos parecidos. 

Para terminar el otro elemento que aparece en la obra y que sirve para unir el tema del desamor y lo apocalíptico surrealista, es el personaje que va y viene, ese gaucho, de rasgos bien definidos, pero de actitud, vestimenta y pose casi oriental, la versión masculina de la “chinita” pampeana, que despliega una especie de malambo y arte marcial, danza y lucha, que ronda por la escena cual asteroide a punto de chocar, y lo hace, y que para acentuar lo surrealista en su caída, no destruye, sino que brinda nuevas esperanzas.









Delirio Gaucho | Canciones del Interior de Fabián Luca y Alejandra Radano
Idea: Fabián Luca, Alejandra Radano
Intérpretes: Alejandra Radano
Bailarines: Ramón Salina
Músicos: Nacho Cabello, Juan Pablo Esmok Lew, Esteban Ruiz
Vestuario: Fabián Luca
Escenografía: Fabián Luca
Iluminación: Gonzalo Córdova, Fabián Luca
Ambientación: Diego Vila
Peinados: Alejandro Granado
Maquillaje: Sebastian Correa
Calzado: Walter Steiger
Musicalización: Diego Vila
Sonido: Mariel Ostrower
Fotografía: Eduardo Torres
Diseño gráfico: Fabián Luca
Asistencia general: Franco Gandullo
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Dirección: Fabián Luca
Sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación
Las fotos que ilustran la nota son de Candela Krup















Alejadra Radano en Clásica y Moderna | 2011
Gina María Hidalgo | Las voces de los pájaros de Hiroshima

Horacio Guarany | Las voces de los pájaros de Hiroshima

Juan Verdaguer | Mónologo
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