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jueves, julio 07, 2011

Gacetilla de Prensa: “LAMERICA”


SINoPSIS
Un cuoco, una nave e molte storie. Desde la panza de un barco - que es su espacio vital, su mundo afuera del mundo - un cocinero nos cuenta historias que van y vienen como las olas del mar. A medida que él corta los ingredientes para cocinar un ragú, su relato nos lleva desde las entrañas de la tierra, entre galerías que parecen intestinos, hasta navegar tranquilamente sobre un barco lleno de emigrantes al borde de una tragedia. Viajando a través del tiempo, nos cuenta increíbles (a menudo la realidad supera la ficción) y kafkeanos trámites para obtener una radicación definitiva: colas infinitas y empleados autómatas, esclavos de la burocracia; y nos muestra una fría oficina de migraciones a principios del 1900. Y, de repente, envueltos en su recreación de hechos verdaderos, nos encontramos en una plaza frente a un charlatán que intenta vendernos Lamerica. Y compramos Lamerica! Pero hay un modo de no sufrir este infierno: ése es el secreto que nos confía el cocinero.


Sobre la obra
LAMERICA, rinde homenaje a los millones de seres humanos que desde tiempos remotos buscaron una condición de vida “mejor”, echados de sus tierras por el hambre, la miseria y las guerras. El autor relata la “grande migración italiana” - de entre los siglos XIX, XX y XXI - en tierras extranjeras y en particular, en la Argentina, como pretexto para hablar de todos los forzados exilios pasados y presentes. De los sueños y esperanzas de muchos hombres y mujeres de encontrar otras geografías más benévolas. Sueños y esperanzas alimentadas por los miles de charlatanes “vendedores de humo” que aparecían en pueblitos y villas.

Revisiones humillantes e interrogatorios absurdos - no exentos la mayoría de las veces de gratuita crueldad -, como bienvenida “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar este suelo”. Cientos de miles de hombres, mujeres y niños desorientados y asustados llegados a países lejanos y desconocidos a “hacer lamérica”; para encontrarse nuevamente - la mayoría - con el infierno de elementales carencias, de las que, con enorme sacrificio, habían escapado.


Ficha Artística – Técnica

Autor: Giampaolo Samà
Unipersonal con Giampaolo Samà
Voz en off: Miriam Odorico
Vestuario, Musicalización y Diseño gráfico: Giampaolo Samà
Colaboraciones de vestuario: Julio Suárez - Nancy Nuñez Suh
Producción ejecutiva: Eugènia Pascual Puig
Fotografía: Joan Tous
Diseño luces: Dana Barber
Prensa: Marisol Cambre
Asistente de Dirección: Elisenda Ibars Romanos
Dirección: Lorena Barutta




 Funciones: DOMINGOS 20 Hs.
Teatro: Espacio Polonia | Fitz Roy 1477 | CABA
Reservas: 3965.9549
Valor general $40. Para estudiantes y jubilados $25



Sobre EL AUTOR Y actor:
Giampaolo Samà empieza su carrera de actor a los 17 años. Entre el 1993 y el 1995, como alumno de la “Academia de Arte Dramático de la Calabria”, participa en varios stages formativos en Varsovia, Casablanca, Sibiu (Rumania). En 1995 se recibe en la “Academia de Arte Dramático de la Calabria” (dirigida por Luciano Lucignani). En 1996 participa del espectáculo “Sidá y el hombre de la flor” que le vale el premio “Vetrine” del Ente Teatral Italiano. En 2006 se recibe en D.A.M.S (Disciplinas del Arte Música y Espectáculo) en la Facultad de Letras y Filosofía de la Universidad “Roma TRE”. En Roma trabaja desde el 1997 hasta el 2006 participando en muchos espectáculos y colaborando con la “C.D.” (Compagnia Doppiatori) dirigida por Pino Colizzi. Junto con la actividad de actor desarrolla la actividad de director y de docente de teatro para las escuelas públicas. En 2007 “emigra” a Buenos Aires. Desde el 2011 dicta un seminario anual de teatro en italiano sobre la “Commedia en el teatro italiano” en el Instituto Superior del Profesorado “DR. JOAQUÍN V. GONZÁLEZ”; siempre como docente, trabaja en la escuela del teatro TIMBRE 4 dirigida por Claudio Tolcachir. Estudió también fotografía y desarrolla ésta actividad desde el 1990 como fotógrafo de teatro.


Sobre LA DIRECTORA:
Lorena Barutta, nacida en Argentina en 1975. Actriz, docente y directora teatral. Formada en la Escuela de Arte Dramático de Alejandra Boero (1989-1996), estudió Clown con Marcelo Zappala, educación de la voz y canto con Magdalena León y realizó seminarios con Jos Housben (Escuela de Lecoq), Guillermo Angellelli (La danza de las acciones), Rubén Szchumacher (Del texto a la escena. Posibles criterios para ingresar a un montaje) y actualmente cursa el Profesorado en Artes en Teatro en el Instituto Universitario Nacional del Arte (I.U.N.A.). Como actriz trabajo en “1789” dirigida por Alejandra Boero y Julio Baccaro, “Lisístrata” dirigida por Eduardo Riva y Rita Armani, “En un lugar y en un segundo exacto“ y “La fábrica” (clown) dirigidas por Marcelo Zappala, “Muerte” dirigida por Julia Calvo y Claudio Martínez Bell, “Los efectos del viaje” dirigida por Javier Swedzky y en el film “Los inquilinos del infierno“, dirigido por Damián Leibovich y Juan Cruz Varela, entre otros trabajos.
Como docente trabajó en el Espacio teatral “El hormiguero”, en el Colegio Superior de Artes del Teatro y la Comunicación (Andamio ´90) y desde el año 2004 se desempeña como docente y Directora del elenco en el Colegio de la Ciudad. Así también se desempeña como docente teatral en la escuela dirigida por Claudio Tolcachir Timbre 4, en la escuela dirigida por Hugo Midón, Rio Plateado y en el Centro Cultural 25 de Mayo perteneciente al Centro Cultural San Martín.


“LAMERICA” cuenta con el aval del Instituto Italiano di Cultura. Oficina Cultural de la Embajada de Italia. Buenos Aires y FACA Federazione delle Associazioni Calabresi in Argentina



Para más Información contactarse con:
MARISOL CAMBRE
Prensa y Difusión
Tel: 15.5850.6261
prensa@marisolcambre.com.ar



martes, junio 21, 2011

Entrevista a Giampaolo Samá



María de los Ángeles Sanz

 



En una charla amena relata su experiencia en Italia, su llegada al país como ciudadano del mundo, su formación y desarrollo actoral, pero también su compromiso con la realidad que nos rodea a partir de su labor como actor; expresa con convicción su pensamiento en cuanto al espinoso tema de la inmigración en su país, y el contexto ríspido de los derechos humanos para todos en la Italia de Berlusconi. Algunos de estos conceptos están presentes en los relatos que forman parte del espectáculo que desarrolla en el escenario.





¿Quisiéramos saber cómo fueron tus comienzos en Italia, cuál es tu formación actoral, y como decidiste un camino entre nosotros?
Arranque a estudiar teatro a los diecisiete años, después de haber visto una obra de Lorca, en un teatro enorme de setecientas butacas, donde habríamos diez personas, allá en mi pueblo, y me quedé impresionado por aquello que veía, y decidí empezar a estudiar, luego llegué a la Academia de arte dramático en Calabria, y me recibí, de allí a Roma porque a pesar de que hay teatros en mi provincia, el movimiento importante sigue estando allí. Trabajé sin parar por diez años, pero como no todos los trabajos me interesaban, decidí entonces trabajar en mis propios proyectos, estuve cinco años haciendo teatro con mi compañera de entonces, y luego me anoté de nuevo en la Facultad, en la carrera de Filosofía y Letras con una especialización en arte, música,  hice un curso apretado en tres años. Después de eso me decidí a venir a  la Argentina de vacaciones varias veces, acá tenía amigos, y conocí a mi mujer, Miriam Odorico, que siempre dice algo muy lindo: la vida es de los valientes. 

¿En que año llegaste a la Argentina, no como turista, sino con intenciones de quedarte?
 Llegué el 14 de febrero de 2007, el día de los enamorados de la mano de mi mujer que vino a buscarme a Italia y volvimos juntos. Elegimos ese día, nos habíamos tomado cinco meses de lejanía para saber que nos pasaba, después que nos cruzamos en Argentina en el 2006. Fue duro, mi hermano, me decía, callate, no tenés novia, es una novia virtual, una pantalla. Tenía razón. El día que la fui a buscar al aeropuerto temblaba como una hoja. Pero todo salió bien, ella es la que me sostiene, porque si llegás sin puntos de referencia, sin amigos todo es muy duro. A través de ella llegué a Timbre 4, ya que es una de las actrices de La omisión de la familia Coleman, compartíamos allí tiempo después de la función y así pude comprar el laburo enorme que hacen y cuando hice el espectáculo mío lo fueron a ver, les gustó, me ofrecieron el espacio y no dude en aceptar. Si no hubiera tenido esta oportunidad, todo hubiera sido más difícil.

¿Qué diferencias hay entre tu formación y la de los actores argentinos?
Por suerte tuve una formación muy variada, de lo más clásico a lo más moderno, la escuela estaba formada con fondos de la comunidad Europea y llamaban a maestros que estaban libres de toda Europa, tuve maestros de Polonia, Italia, y de Argentina también, fue un entrenamiento muy fuerte, ocho horas al día de lunes a sábado, muy duro nos llevaron a hacer stages fuera de Roma, en Varsovia, en Rumania, Casa Blanca y también en la Argentina; fui aprendiendo de mi propia experiencia, cada clase anterior era un aprendizaje para la próxima. Reconozco si dos referentes muy importantes para mí: Eduardo de Filippo, que tiene una frase que nunca olvido, y me parece que resume bien nuestro trabajo: “En teatro hacemos en serio lo que en la vida hacemos mal”, y que tiene que ver con el rigor, con la verdad del teatro, porque ahí arriba sudamos, sufrimos y es de verdad, y hacemos bien lo que en la vida habitualmente resolvemos mal. Otro referente para mí es Darío Fo, a pesar de que me considero un pobre imitador, sigo su pensamiento y su forma de trabajo, en cuanto a que el cuerpo de un solo actor puede devolver la magia del teatro, de que él solo puede contar una historia. Mi línea es esa, como también desde el punto de vista del para qué, aquello que pensaban De Filippo y  Fo, de un teatro que mira a la sociedad, por eso elegí el tema de la inmigración, pero luego me fui dando cuenta que llegó a ser algo muy íntimo; a una semana del estreno me di cuenta que hablaba de mí; porque pensaba escribir la historia de los inmigrantes, y estaba escribiendo de mí, del pasado, el presente, y el futuro. Ayer, por ejemplo, llegaron otros setecientos inmigrantes a Lampedusa; lo hacen todos los días en tres meses llegaron treinta mil. Es bueno que eso se vea porque pasa en todos lados y lo ves con sólo levantar la cabeza en esta ciudad y mirar, hay personas de todos los lugares del mundo, que acaba de llegar y busca su lugar, en un mundo donde no tiene más sentido el concepto de frontera, es algo que repito siempre hasta el cansancio: el mundo es de todos. Cada vez somos más personas, y el planeta es una olla que hierve y cada vez parece más pequeño, y el poder lo resuelve inventando alguna guerra, o experimentando con remedios nuevos, es un asco, y el teatro puede hacer mucho para modificar esto, despertando la conciencia del espectador, aunque sea de uno solo.

Ya que hablamos de despertar conciencias, ¿Cómo es la reacción del público en tu espectáculo?
La reacción es hermosa, el público se involucra de una forma muy cálida, porque cuando escribís es una forma fría, pero cuando estás en el escenario el actor produce la escritura en escena, que es algo a lo que Darío Fo y Eduardo de Filipo le daban mucha importancia. La respuesta del público es hermosa, porque hay gente que llora, hay quien se ríe, el otro día no me dejaron subir a cambiarme porque subieron al escenario y me abrazaban y una señora no paraba de llorar, y le tuve que decir: ya está señora, se acabó esto es un juego. Me gusta un teatro que sea vivo, que vibre y que llegue al espectador, y lo estamos logrando.

Buenos Aires te propone un público de mucha mixtura, donde el tema de la inmigración es muy fuerte, y se reconoce con facilidad en tu espectáculo.
Si, y es algo que me parece que en Italia estamos olvidando, en Europa en general, porque viajamos todos, mi propia experiencia familiar. En un sentido yo los entiendo, parece una provocación, pero en Europa estamos más apretados, si lo consideras hay menos espacio; pero no deben olvidar nunca que si en ese poco espacio tienen recursos y riqueza lo deben a que donde hay mucho más espacio y menos gente, están mal. Esto yo lo veía cuando venía acá de turista, pero cuando venís a vivir te impacta, porque lo vivís sobre la piel de inmigrante, y lo ves todos los días. En Italia la situación social es un desastre, en diecisiete años de Berlusconismo, el enano maléfico, logró arruinar bastante todo, se produjo la generación mil euros, muchos jóvenes y los abuelos que viven por debajo de los mil euros, a los quince días del mes ya no tienen dinero. Es un milagro que seguimos adelante, no sé cómo, porque el país hace dos años que no está gobernado, por el enano está pendiente de sus propios problemas.


¿Qué puede hacer el teatro con la realidad social, cuál sería su función, debe tenerla con respecto a lo social?
Por supuesto, totalmente, para algo que no tenga función está la tele. El teatro no va a modificar la vida, pero si aportar su semilla. Mi tesis de licenciatura fue sobre Teatro Abierto, para mí fue un descubrimiento increíble, la posibilidad de que esto se puede hacer, aún bajo una dictadura, salir a la calle, reunirse y decir: Ah!, no tenemos dramaturgia, acá estamos, matanos a todos, como hicimos en Italia con la mafia. Que nos maten a todos, esta es la única respuesta, y se la puede dar el pueblo, el único, llegar ahí abajo y decir o bajan ustedes o subimos nosotros, quiero ver cuando entramos de una, esto me encantaría vivirlo. Sin embargo, hay generaciones que borran la anterior, yo conozco muchos chicos que desconocen el hecho de Teatro Abierto, esto es grave, para mí es grave. Por suerte en Europa tenemos una larga memoria, porque estamos acostumbrados desde siglos, y acá la memoria se la corta, se la quema, se la borra. Es increíble, porque si te olvidas vuelve.
 Por otra parte, hay que tener mucho cuidado de no irse del otro lado, y que el arte se case con la política, el arte tiene que ser crítico, siempre, tener una mirada, una cercanía a determinadas ideas, pero tiene que poner en dificultad al poder. No hablar de un partido determinado, para no confundir la política, con el partidismo. El teatro además, es un trabajo de artesanía, el arte es el resultado final y casi nunca llegamos, el teatro es una herramienta de esta artesanía, si logramos un hecho artístico es el resultado final.  En el teatro, hay generaciones que borran la anterior, yo conozco muchos chicos que desconocen el hecho de Teatro Abierto, esto es grave, para mí es grave. Por suerte en Europa tenemos una larga memoria, porque estamos acostumbrados desde siglos, y acá la memoria se la corta, se la quema, se la borra. Es increíble, porque si te olvidas vuelve.



¿Cuáles son tus próximos Proyectos?
Seguir con el barco, con la ruta de este barco, ahora tenemos tres funciones más en Timbre 4, estaba todo programado, así que terminamos con esta experiencia muy linda, muy agradecido al espacio. Mi espectáculo, se nutre de lo que pasa cotidianamente, el hecho de que ayer llegaron 700 personas más a Lampedusa es algo que voy a agregar, para que el público de golpe se encuentre en el presente. Porque no tiene un tiempo el espectáculo, es un pretexto hablar del pasado. Luego que termine en junio, tenemos alguna oferta en otro teatro, espero algo más y después elegimos en cooperativa, lo más democráticamente posible.



¿Pensás seguir con la estructura del Unipersonal?
Por ahora sí, yo estoy trabajando en otro espectáculo el viernes 10, en Pata de ganso, de autor italiano, director italiano, y dos actores más argentinos, Variaciones sobre el modelo de Kraepelins de Davide Carnevali sobre el tema del alzehemeir, el tema de la memoria, que es un tema muy fuerte en Europa. El sábado pasado reemplace a Claudio Tolcachir en Apuntes para volverse a ver, él está de viaje y entonces yo lo voy a reemplazar todo junio. Me encanta tener un compañero en escena, pero también me encanta poder hacer este trabajo sólo, que es lo que más me gusta. Porque no siempre te gusta lo que te proponen, y cuando es así, prefiero quedarme en casa, cocinar, leer. Cocino bien. La obra surgió de la exigencia de volver al escenario, y todo trabajo que surge sin esperar llegar a algo, que no espera nada más que ser realizado cada domingo, cada vez que se pueda, y de dejar una semilla por lo menos en un espectador, es la verdadera función  del actor creo yo, y después nada, seguir y ojalá pueda vivir trabajando de lo mío. Marcello Mastroiani decía: Que locura, nos pagan para jugar. Jugamos, pero es duro, no contamos lo que sucede por atrás. La gente ve sólo el resultado final, y lo que llega es el éxito, todo el mar que esta abajo no se ve, es un trabajo muy expuesto, y una búsqueda constante sobre sí mismo, un autoanálisis constante. Yo tuve la suerte de conocer a Vittorio Gassman los últimos años y el decía esto, que me pareció de una humildad increíble, a los setenta años que tenía; que aprendía algo más de cada función nueva; escuchar eso de semejante monstruo de la actuación, para mí fue, bueno callate y seguí aprendiendo. Se puede aprender mucho hasta el final, es un trabajo que hasta los ochenta te lo pueden reconocer, y pueden hacer muchos personajes todos juntos en el mismo tiempo. Eso quería hacer en esta puesta, yo nunca había escrito nada, escribí un cuento enorme que no tenía ningún sentido teatral, después de un año de escritura tuve que reescribirlo, y me enseñó un montón de cosas. Mi balance después de cuatro años y medio es positivo, estoy dando clases, gané un concurso para dar clases de teatro en italiano en el profesorado Joaquín V. González, estoy dando clases de asistente de teatro en Timbre, la verdad que ellos me abrieron mucho sus puertas, muy generosos, es un espacio con mucha gente estudiando teatro con un clima hermoso, que no hay que perdérselo.


jueves, abril 14, 2011

LaAmérica1 Unipersonal de Giampaolo Samá

Cuando reconocernos duele tanto

“A mis oídos llegan voces distantes, resplandores pirotécnicos,
pero yo estoy aquí solo, agarrado con mi tierra de miseria con nueve pernos”
(Roberto Arlt, El juguete rabioso, 1926)


María de los Ángeles Sanz

En un espacio construido por las luces, la música, y los objetos que identificamos claramente con el viaje, se nos introduce como espectadores en varios mundos desde la cocina de un barco que navega por las aguas de la historia de quien narra, y que nos va llevando en círculos concéntricos hacia los relatos que nos constituyen. Los vaivenes del agua que posibilitan la llegada a playas conocidas o exóticas de una nave, vientre de ballena que todo lo transforma, para la vida de todos, tiene varias lecturas posibles, y una que se impone. Desde la mitológica, el viaje como concepto del tiempo del hombre sobre la tierra, viaje de iniciación, de maduración y aprendizaje hacia un término que es simplemente la llegada y la despedida. Desde la histórica, relato que nos involucra como sociedad, con una identidad construida como tantas, con la llegada de aquellos que quieren un horizonte más claro, más próspero, más feliz, es decir, con aquellos que sueñan con hacerse Lamérica. Si el relato inmigratorio dentro del teatro tuvo en el sainete y el grotesco sus más firmes expresiones hasta la década del treinta; es hoy con los nuevos arribos, que la temática toma forma ante la necesidad de explicarlo y explicarnos. Giampaolo Samá con maestría y sensibilidad va desenvolviendo un mapa que atraviesa no sólo nuestras playas sino el mundo, y nos abisma en su lectura en las glorias y miserias de los hombres. La principal, no reconocer al otro como el prójimo, como un igual, y a la tierra, ese planeta azul, como el territorio que nos pertenece a todos. Las mezquindades, el egoísmo, el engaño, y el autoengaño van cayendo en la olla de esa comida siempre a preparar, que el actor utiliza como intermezzo entre historia e historia. Los seudos diálogos, sólo momentáneamente rompen con la unidad causal, al mismo tiempo, construyen un discurso que sigue a pesar de la fragmentación su lógica temporal, y mantienen la tensión dramática ante la riqueza de su expresión.  La metáfora perfecta del sueño, en donde el soñador pasa de ser aquel que se encuentra en la disyuntiva entre él y el otro, a ser el otro; es una síntesis de la semántica de una puesta donde cada elemento cierra en su funcionalidad y que se une al relato del “Sirio”, y a la carta del minero. Lamérica es entonces, no un espacio físico sino un concepto que nos abarca y se reproduce en los otros, y el lugar, que en el imaginario colectivo, es definido como el paraíso de las posibilidades; pero al mismo tiempo es una ilusión que se quiebra en el espejo de la realidad, que enfrenta al sueño con la discriminación, el individualismo feroz, la desidia, la ineficacia, y el desamor. El desfile de personajes que se van sucediendo a través del relato, el humor, la fascinación de una voz que construye con recursos mínimos un continente y un contenido, el uso del espacio, le dan a la puesta una espesura semántica que conmueve y lleva a la reflexión. Lamérica es un sueño colectivo, y en el  inconsciente de nuestra sociedad, un pasado que nos constituye, en sus fantasías de progreso infinito y en la crueldad de señalar al diferente como el culpable de nuestro mutuo fracaso.



Lamérica, unipersonal de y con Giampaolo Samá. Voz en off: Miriam Odorico. Musicalización y vestuario: Giampaolo Samá. Asistente de dirección: Elisenda Ibars. Dirección: Lorena Barutta.  Teatro Timbre 4.




1 Hoy como ayer, otros rostros, otras ilusiones son las que alberga la ciudad, y el país todo en cuanto a la búsqueda de un horizonte pleno, de felicidad completa. La Argentina tuvo a la inmigración como un proyecto necesario ya desde las reuniones del Salón Literario allá por 1837, luego conformó la dimensión de nuestra Constitución unitaria de 1853, y fue fuente de controversia cuando la generación del ’80, aquella que consolidó el país a su imagen y semejanza, pensó que el desierto que nos albergaba sería el lugar deseado por todos los hombres de buena voluntad. De la utopía a la realidad, mediaron mil y un conflictos, y hoy como ayer no cesan, ya no son en su mayoría contingentes de europeos los que sueñan hacerse la América, sino hombres y mujeres de nuestros países vecinos, o habitantes lejanos de las costas africanas, los que emigran; sin olvidar que las diferentes crisis y dictaduras más recientes nos convirtieron a la vez en emigrantes a nosotros mismos. Nuestra historia está, entonces, teñida del dolor del desarraigo, nuestra música ciudadana, nuestro folklore, nuestro teatro y nuestro cine, dan cuenta de la nostalgia que nos envuelve como en sueño, del que aún parece ser, no hemos despertado. Hijos de inmigrantes, hijos de emigrados, nos constituye el exilio.
 



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