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viernes, diciembre 07, 2012

Entrevista a Susana Hornos y Zaida Rico


Por Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

LUNA TEATRAL - ¿Cuánto tiempo hace que se conformaron como grupo y si hicieron otras puestas juntas, cuánto tiempo hace que están en el país y por qué eligieron la Argentina? 

SUSANA Y ZAIDA - Nos conocimos en 2009 a través de una convocatoria que Ruth Palleja hizo en internet: se buscaban actores y actrices españoles que estuvieran residiendo en Buenos Aires. Empezamos a reunirnos y a conformarnos como Asociación Civil. Y así fue, desde AEBA como plataforma, desde donde arrancamos a combinar las labores de gestión y producción con los escenarios. Fue un gran aprendizaje y, además, la mejor forma de conocernos: en el laburo del día a día, combinando lo prosaico con lo artístico. Todas llevábamos tiempo en esta ciudad, todas habíamos venido por el teatro, por el horizonte escénico que esta ciudad nos ofrecía. Durante un par de años estuvimos revisando nuestros clásicos (“La casa de Bernarda Alba”, “Don Juan Tenorio”…) pero también descubriendo las nuevas dramaturgias españolas a través de ciclos de lecturas dramatizadas. Por esta labor recibimos una Mención Especial de los Premios María Guerrero en 2011. Pero sentíamos que teníamos que explorar nuestra propia poética y fue así como llegamos a “Granos de uva en el paladar”.




LUNA TEATRAL - ¿La elección de la poética y del tema, fue colectiva o una propuesta de la dirección?

SUSANA Y ZAIDA - La obra se basa en unos cuentos de Susana. Fue tras leerlos que Zaida se los imaginó teatro. Fue una decisión consciente de ambas el arrancar con este proceso al alimón: desde la co-dramaturgia y la co-dirección. Ha sido una aventura para ambas aunar nuestros mundos líricos. Al comenzar desde la escritura, todo estaba muy adherido a los cuentos originales, pero fue trabajo de ambas ir abriendo nuevos mundos entre la palabra y la acción. Después de casi cuatro meses dejamos la pantalla de la compu para arrancar con los ensayos: un año entero de trabajo con las actrices, basado en la prueba y error, en la decantación… el equilibrio justo entre la disciplina y la pasión. No sólo nuestras actrices confiaron en nosotras, sino que también nosotras mismas lo hicimos. “Granos de uva…” fue más de un año de nuestras vidas fascinadas e incluso alienadas.



LUNA TEATRAL - ¿Cómo sintieron la reacción del público, en el estreno y luego de la presencia del Juez Garzón a Buenos Aires?

SUSANA Y ZAIDA - Baltasar Garzón estuvo siempre con nosotras. Durante los ensayos él siempre fue un guía desde sus investigaciones y escritos. El día del estreno de “Granos de uva…”, una vez más, él estuvo presente ya que fue el día de la sentencia infame que lo inhabilitó. Antes de arrancar cada función, con las actrices en camerinos, decidíamos a quién le íbamos a dedicar la función: ese día sin duda se la brindamos a él y a su lucha. Cada persona del público ha sido importante, muy importante: cada abrazo que hemos recibido a la salida, cada historia hermosa y llena de dolor que hemos escuchado… Hemos tenido un público soñado, un público completamente entregado, que nos ha hecho crecer y, sobre todo, convencernos de que el teatro va más allá del puro entretenimiento per sé.



LUNA TEATRAL - ¿Qué sabían sobre cómo nuestro país había vivido la guerra civil española, y si tuvieron en cuenta esta situación en relación a la reacción del espectador?

SUSANA Y ZAIDA - Compulsamos las palabras de algunos poetas en el exilio, el maravilloso “Memoria de la melancolía” de María Teresa León o incluso los testimonios que pudimos compartir con Fanny Edelman (con quien nos entrevistamos meses antes de su triste muerte) o con algunos de los niños y niñas de la Guerra Civil que viven en la Argentina… También, durante todo el proceso de creación, abrimos ensayos a amigos y amigas (tanto argentinos como españoles, tanto del mundo del teatro como de otros mundos) para ver qué les pasaba con la obra. Al principio estábamos obsesionadas con que “se entendiera”. Por suerte pudimos salir de ahí y nos dimos cuenta de que, por una parte, la obra tenía diferentes niveles de lectura y, por otra, lamentablemente, España y Argentina compartían tantos horrores que la empatía y la emoción aparecían.




LUNA TEATRAL - ¿La respuesta del público varió con el cambio de sala?

SUSANA Y ZAIDA - La calle Corrientes es la calle Corrientes, eso es innegable, pero la respuesta en la sala no ha variado nunca. Hemos hecho funciones tanto en Provincia de Buenos Aires como en Capital Federal, en teatros muy dispares. Nada tienen que ver el Cervantes con el Haroldo Conti, o el Centro Cultural de la Cooperación con el Salón Dorado de la Legislatura (por citar algunos escenarios en los que la obra se ha representado) pero algo ocurre con la puesta de la obra y, sobre todo con el trabajo de las actrices, con su entrega, que al espectador le conmueve. Ahora, estar en el Teatro Payró también resignifica muchas cosas, es estar en uno de los lugares más representativos del Teatro Independiente. Al igual que sentimos que lo hicimos con Teatro x la identidad, es acompañar una lucha, hacerla también un poquito nuestra.




LUNA TEATRAL - ¿Ya tienen en carpeta otro trabajo, si están pensándolo o si ya están en los ensayos?

SUSANA Y ZAIDA - Seguimos con la dupla, al alimón, escribiendo, dirigiendo y proyectando juntas. Esta vez se llama “Pinedas tejen lirios”, obra basada en el personaje histórico de Mariana Pineda de la que ya tenemos la primera versión. Federico García Lorca convirtió a esta mujer en mito, además de haber creado una obra de teatro hermosamente poética. Pero investigando su vida, la de Mariana Pineda, nos hemos dado cuenta de que esta mujer, su lucha, su trascendencia, su drama, va más allá de Lorca. Su asesinato en 1831 nos atraviesa hasta el día de hoy y nos lleva a preguntarnos “¿quiénes son las Marianas Pinedas de hoy?”. En breve comenzaremos a armar el elenco; esta vez un elenco mixto: español y argentino, como nuestra propia vida aquí, siempre con el corazón compartido entre ambos países. A punto de despedir nuestro primer año de funciones de “Granos de uva en el paladar”, estamos con muchas ganas de arrancar nuestras “Pinedas tejen lirios”.







lunes, febrero 27, 2012

Granos de uva en el paladar | Versión libre de los cuentos de Susana Hornos



Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón
.
(Proverbios y Cantares, Antonio Machado)


No somos los únicos, pensé…sentí que la búsqueda de la no memoria nos pertenece a todos, a América Latina, al otro lado,
a los que nos precedieron y los que vendrán
.

Federico Luppi, actor argentino.


Desde el programa de mano todo comienza antes de que se levante metafóricamente el telón. La cita de Federico Luppi, sobre nuestras heridas en común, la línea de tiempo que establece la sucesión de los acontecimientos; relatos encarnados en las actrices  que van uniendo, la Historia de un país, España, y la historia de sus protagonistas: víctimas y verdugos, seres anónimos, en la encrucijada violenta de la guerra civil, y luego, cuando la memoria quiere desandar su rumbo de olvido para permitirles reconstruirse en una entidad donde nadie falte a la cita. Todo está allí, lo expresado y lo simbólico, el color de fondo, rojo y el cuerpo desnudo, de espaldas para que en su anonimato todos y cada uno se encuentre atravesado por la instancia inquietante de su presencia. Para algunos de los espectadores que asisten a la puesta en el Centro Cultural de la Cooperación, la vivencia de esos hechos, es un relato familiar conocido, temido y recordado, un antes y un después en la propia línea cronológica de su historia; para otros, un hilo conductor entre el ayer vivido en otro país y en un pasado no tan lejano en el propio. Algunos más, tal vez, descubran ciertos aconteceres similares con sorpresa. Todo empieza entonces antes de empezar, como la alegría y los cantos de los personajes que vienen de la extraescena para contarnos sus expectativas, deseos y esperanzas en una España de la Segunda República, casi en las vísperas de la insurrección franquista. La síntesis que se logra con la suma de los personajes y sus vidas es representativa de lo ocurrido, desde la alfabetización de la mujer, la ley de divorcio, la vida carcelaria y su relación con la Iglesia, como así también la homofobia que termina con la vida, en el cuadro final, de Luis y Miguel. La reconstrucción de lo ocurrido a través del despertar de un desaparecido cierra la obra, y siembra la esperanza del reencuentro, a pesar del tiempo y la distancia. España tiene un representante de esa lucha por lograr la verdad y recuperar la memoria de un pueblo, el juez Garzón, neutralizado por un dictamen judicial que lo inhabilita a continuar en su cargo; la oscuridad no cesa de propagar su necesidad de cerrar los caminos que conducen al reencuentro con lo sucedido. Haciendo un poco de historia, la guerra civil española tuvo en su momento en los escenarios de Buenos Aires, sus bandos determinados: la postura de Lola Membrives, y la de Margarita Xirgu, una por una vuelta a la España conservadora y otra luchadora desde siempre por la República.

La figura del teatro español que encarna a los leales es la actriz Margarita Xirgu. Cuando llega al país la reciben delegaciones obreras, y en febrero de 1938 está dispuesta a regresar a España para defender a la República. Pone es escena a García Lorca, y sala del teatro Odeón se llena, la ovaciona, y vitorea las expresiones contra la tiranía cuando actúa en Fuenteovejuna, el inmortal drama de Lope de Vega. La favorita de los rebeldes es Lola Membrives, quien, según dicen, primero es republicana, luego apoya a los dos bandos, y finalmente se que queda con Franco. (Goldar, 1996, 179)

 En una ciudad, como era Buenos Aires, de alto porcentaje de inmigrantes españoles, entre otras colectividades, la contienda se vivió como propia, y no fueron pocos los argentinos que se sumaron a uno u otro bando, e inclusive formaron parte de la lucha armada1. Esa hispanidad dividida que tan bien definió Antonio Machado2, es por cierto una herencia que también nos divide en polos opuestos desde siempre. Por esta razón el espacio escénico es totalmente despojado, no es necesario nada más, no sólo por el espesor de la historia sino por la corporeidad social que en él se construye a partir del juego actoral. El espacio lúdico va estallando en distintos espacio-tiempo por la fuerza del relato lineal en un nefasto recorrido desde la España lorquiana – desde 1932 y antes de que estallara la Guerra Civil– a la España que hoy se intenta ocultar. Corporeidad social donde memoria-historia-pulsión de vida y de muerte se entrecruzan y se amalgama en un solo hecho teatral. El rojo intenso envuelve el espacio real representado, es el rojo de sangre de los muertos / desaparecidos y es el rojo de la pasión por el no olvido; es una puesta en escena de la memoria colectiva y el grito desesperado por la revisión del discurso oficial incomprensiblemente actual. Quizá por ello la escena donde las actrices quedan casi suspendidas en un tiempo otro y con sus bocas abiertas pero sin emitir palabra alguna sea tan perturbadora que nos recuerda, como El grito de Edvard Munch[3], la angustia de la tragedia humana. El vestuario es neutro y atemporal, el negro del duelo, del luto y del sentimiento de pérdida, y el gris para ese accesorio funcional según requiera la acción dramática: una cuerda o un fusil, el hábito de monja o traje de reclusa o el delantal de cocina,…. Las seis actrices construyen con dinamismo a los quince personajes comprometidos emocionalmente y la obra adquiere un lenguaje y ritmo escénico que le es propio. A través de sus desplazamientos y del poder expresivo, tanto de sus cuerpos como de sus gestos, de sus voces y de sus miradas, como la  presencia no menor de otros sistemas significantes - la iluminación, la banda sonora original y la coreografía- hacen que en esta propuesta estética la corporeidad social a la que nos hemos referido trascienda el color local y cada espectador realice su propio camino a través de los diferentes intersticios que la obra nos abre, mientras todavía resuena en nuestros oídos la poesía del cante:

En la calle de los muros
mataron a una paloma
Yo cortaré con mis manos
las flores de su corona.

(Federico García Lorca)










Granos de Uva en el paladar sobre textos de Susana Hornos. Elenco: Arantza Alonso, Lucía Andretotta, Marta Cuenca, Clara Díaz, Sauce Ena, Ruth Palleja. Diseño de caracterización y vestuario: Néstor Burgos. Iluminación: Mariano Arrigoni. Diseño escenográfico: Alejandro Mateo. Realización escenográfica: Chinthia Chomsky. Banda sonora original: Gonzalo Morales. Coreografía Paco y Rosa: Antonio Luppi. Fotografía: Akira Patiño. Diseño gráfico: Sergio Calvo. Producción ejecutiva: Cooperativa “Granos de uva en el paladar”. Asistencia en gira: Morgane Amalia. Dramaturgia y dirección: Susana Hornos y Zaida Rico. Centro Cultural de la Cooperación: Sala González Tuñón.

















Goldar, Ernesto, 1996. Los argentinos y la guerra civil española. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra.









1
Dice Goldar en su libro: “Se pide voluntarios para defender a la República en esta dura prueba el 31 de julio de 1936, en un mitin socialista, en el que hablan Alicia Moreau de Justo y el embajador de España, Enrique Díaz Canedo. Los vuelve a solicitar la multitud cuatro días después en un mitin radical cumplido en Córdoba, y los reclaman miles de obreros de la CGT el sábado 15 de agosto en el Luna Park. El compromiso con España es vital. Las izquierdas a ocho días de la rebelión militar, constituyen el primer comité que convoca a los voluntarios dispuestos a ingresar a filas leales. (…) El primer contingente que envía la Falange Española en Buenos Aires está integrado por treinta hombres. Se embarcan con destino a Vigo a fines de agosto, en el vapor “General Artigas”. Allí se pondrán a las órdenes de la Junta de Burgos”. (45)

2 El mañana efímero
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

………………………………
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado

[3] El grito es el título de varios cuadros del noruego (1863-1944), en todas las versiones el cuadro es abundante en colores cálidos de fondo, luz semioscura y la figura principal es una figura andrógina en un sendero con vallas que se pierde de vista fuera de la escena. Esta figura está gritando, con una expresión de desesperación. El cielo parece fluido y arremolinado, igual que el resto del fondo. (http://es.wikipedia.org/wiki/El_grito)
















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