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jueves, octubre 17, 2013

Acerca de Discépolo. Adaptación de Sergio Rower y Gustavo Manzanal sobre momentos de Mateo, Cremona y Stéfano de Armando Discépolo




El grupo Libertablas[1] cumple 35 años de fecunda labor dentro del teatro para niños y adultos, y los festeja regalándonos dos funciones sobre un dramaturgo clásico de nuestro teatro, y su talentoso hermano; como espectadores que seguimos su trayectoria infinitamente agradecidos. De esta manera, teatro y tango – canción se aúnan en la puesta, para realizar la ligazón necesaria entre relato y relato, pequeños trozos de tres de los más conocidos grotescos de Armando: Stéfano, Mateo y Cremona. Con el juego metatetral de asistir a una clase magistral sobre el grotesco, crítica de por medio al Ministerio de Educación, con quien el grupo tiene años de relación en su trabajo en las escuelas y desde el humor, atravesando la cuarta pared, un Sergio Rower[2] acostumbrado a trabajar en el ámbito de la docencia nos propone la atención precisa para luego tomarnos un examen sobre lo expuesto. Para eso, junto al programa de mano, recibimos como souvenir, una hoja de papel y un lápiz, pero ya el juego de la ironía y la comedia comienza porque el lápiz no tiene punta. Un pizarrón, y unos dibujos sencillos, nos llevan de la mano por la historia del teatro universal, para que de ese viaje iniciático terminemos en un aterrizaje forzoso en el teatro nacional y en el género que es paradigma de nuestra subjetividad porteña, el grotesco criollo. Hijo del grotesco italiano de Pirandello y del sainete inmoral, se conjugan en su estructura dos de las nacionalidades constitutivas de nuestra identidad: la italiana y la española; ya que el sainete criollo deviene del español. Pero conjugando naciones y especies, el tango, desglosa en los escasos minutos que dura su pequeño drama cantado, a su manera, la misma nostalgia, el mismo dolor e igual desencanto en la poesía cruel de los versos de Enrique Santos Discépolo, hermano de Armando, tal vez más conocido que aquél para el espectador que recuerda como un himno nacional su famoso Cambalache. Esta clase extraordinaria, “por ser día sábado y sin goce de sueldo”, nos ofrece entrar en un mundo cuasi infantil. Espacio lúdico atravesado por hilos de nuestra historia y la inmigración europea, y por hilos de nuestro primer teatro nacional. Un canevas tejido con humor y creatividad por la frescura propia de ambos actores. Especialmente, Sergio Rower por su profesionalismo y por la pasión con la que lleva adelante su tarea artística y docente. La risa espontánea, las intervenciones de algunos espectadores y el aplauso constante no dejan duda a cerca que todos hemos participado del mundo onírico propuesto. La magia de las grandes marionetas – que el actor mueve por detrás como un doble o una prolongación de su propio cuerpo; el encanto de los títeres – que se convierten en una parte de su cuerpo con menos autonomía- y del caballito blanco de Mateo hacen el resto. El público sonriente después de terminar la obra se lleva en su memoria un pequeño retazo de Acerca de Discépolo como otro souvenir más.


Acerca de Discépolo adaptación de Sergio Rower y Gustavo Manzanal sobre momentos de Mateo, Cremona y Stéfano de Armando Discépolo. Elenco: Matías Rower y Sergio Rower. Dirección de arte: Alejandro Mateo. Música: Alberto (Chucho) Bonacera. Realización integral: Garabito, Juan Castillo, Andrés Manzoco. Puesta en escena y dirección general: Gustavo Manzanal. Producción: Matías Rower y Sergio Rower. Prensa & Comunicación: Analía Cobas y Cecilia Dellatorre. Teatro Del Pasillo.








[1] LIBERTABLAS surge como consecuencia de la búsqueda de una estética producto de interrelacionar el teatro de títeres, con el de máscaras y actores lo que genera un increíblemente amplio campo de posibilidades imaginativas. LIBERTABLAS es una cooperativa autogestiva integrada por no menos de 20 personas que desarrolla desde hace años una frondosa actividad que abarca no menos de 400 a 500 funciones al año, con una asistencia que ronda a los 300000 espectadores al año y más de 3200 escuelas en todo el país… Habiendo dirigido y coproducido a más de 18 Grupos del Interior a través de 28 años de trayectoria. http://www.libertablas.com.ar/libertablas.html
[2] La amplia trayectoria artística y social de Sergio Rower es tan dinámica que nos resulta casi posible realizar un recorte, por lo tanto, sugerimos visitar este sitio:



martes, octubre 23, 2012

Los hijos de Rosas de Alejandro Bovino Maciel


Alejandro Bovino Maciel[1] estará presentado, en Asunción, en los próximos días su libro Teatro Político I, el cual está integrado por tres obras: El viejo señor Sarmiento, Los hijos de Rosas y La culpa de los muertos. En el prefacio el autor explicita, a partir del concepto de “teatro del desdoblamiento”, la intención de su escritura:

Al escribir estas tres obras en las que está presente el mecanismo del desdoblamiento de los actores pensé que también del lado de los espectadores se demandará otra dosis de conversión. Ningún público es inocente. Si una actriz […] asume repentinamente una nueva personalidad, totalmente diferente de la que venía desempeñando hasta ese instante, el público también deberá adherirse para aceptar este acto de conversión como un nuevo requisito para la representación. Por segunda vez deberá suspender el juicio de realidad y aceptar una nueva realidad en el argumento. En este juego de espejos, de imágenes y discursos que se cruzan frente a nosotros, el complejo fenómeno de eso que llamamos “realidad” se transforma en un cuestionamiento a los sentidos, a nuestra propia realidad como lectores, como espectadores, como intérpretes y participantes de la obra mayor que es el teatro de la vida. (2012: 9)
Bovino Maciel se atreve nuevamente, como en el anterior estreno La culpa de todos los muertos[2], a tratar temas profundos que ponen en cuestión determinadas conductas naturalizadas de tal forma que ya no nos asombran. En el espacio escénico despojado – dos sillas que cambian constantemente su ubicación - el texto espectáculo funciona en distintos niveles. Por un lado, a partir del núcleo duro de la historia, un acontecimiento real ficcionalizado - un asesinato todavía impune ocurrido en una playa de Brasil, en 2006 - el tiempo y el espacio se expanden y se contraen volviendo siempre a este epicentro. Por otro lado, a partir de la metateatralidad y del puro artificio, dado por los ensayos de dos obras: Las madres de Eurípides y Los hijos de Rosas, se manifiesta el otro nivel de la historia, donde se ponen en cuestionamiento los límites, no siempre claros, de la justicia y de la ética social. En una primera mirada, desde lo universal a lo particular, la cuna del teatro occidental y algunas de las heroínas griegas, víctimas de la ira de los dioses y de la brutalidad de los hombres – la anciana reina Hécuba, Clitemestra, Andrómana, se plantea una línea:

Director: ¡Mató a tu hijo, Rosa! Mató a tu esposo.(Todo muy enérgico, casi  encimados los parlamentos que se cambian)
Rosa: Un hombre ruin, abyecto y astuto.
Director: ¡Al piso! Tiráte al piso.
Rosa: ¿Por qué?
Director:Para que sientas la fuerza de la tierra en tu desprecio, tiráte, Rosa Raisa. ¡Al piso, abajo, arrastráte carajo! (Grita la orden)
Rosa:¡Soy una reina!
Director: Eras una reina, ahora no sos más que una vieja humillada, ¡al piso! Los griegos hacían eso, cuando sentían algún dolor moral se arrojaban de bruces, Rosa Raisa, al suelo, al polvo. Ya empezaban a mezclarse con la muerte implorando a la Tierra. (Todo lo dice con furia)

Luego, la perspectiva cambia repentinamente y nos ubica en nuestra historia, en nuestro pasado reciente, a mediados del siglo XIX, centrándonos en la figura tan discutida y contradictoria de Juan Manuel de Rosas y un secreto a todas voces: sus hijos con la criada Eugenia Castro, “la cautiva”. Figura que el revisionismo histórico intenta correr de la mirada clásica que lo ha demonizado:

Director: Deberías acercarte con más cuidado, aunque Manuelita y vos son hermanos, son de distinto rango, ella es la hija reconocida, la hija que Rosas le presenta a todo el mundo, casi una canciller del gobernador. Vos sos el hijo de la Cautiva, el que mantiene escondido.
Adrián: Un bastardo, ¿no?

Director: Peor que eso: sos la vergüenza de tu padre, él es un hombre importante y la gente decente no anda teniendo hijos con los criados.

Manuelita:¡Pero es mi hermano!

Director: Sí y no. De puertas adentro son hermanos, de puertas afuera vos sos Manuelita la hija oficial de Rosas y él es el hijo de la criada, ¿se entiende?

Manuelita:No.

Director: ¿Qué es lo que no entendés, Lucía?

Manuelita: ¿En qué se diferencia la conducta de un hermano normal de un hermano así? (Con crudeza y voz muy firme)

Mientras el punto de partida y de llegada es nuestra actualidad, estos saltos temporales, a partir del discurso verbal, nos envuelven a partir de los diferentes cuestionamientos: la arbitrariedad, la institución del matrimonio, la “categoría” de bastardo o legítimo, el costo de sostener las apariencias,… El tratamiento espacial, a partir del desplazamiento de los personajes, es otro acierto de la puesta en escena que, necesariamente, también involucra al espectador. Espacio ficción que se expande hacia las butacas y hacia los recovecos por detrás del espacio escénico, un camarín a cada lado, lugar en que los diferentes personajes esperan su turno en el ensayo correspondiente. Las buenas actuaciones, con algunos altibajos por parte de los más jóvenes, le otorgan al hecho teatral el clima necesario para el desarrollo de la acción dramática que el texto primero requiere. En especial, Mauricio (Federico Alí), el director en la ficción, le imprime el ritmo, la energía particular y la obsesión por el teatro a partir de sus tonos y de su gestualidad corporal, sin duda el alter ego del escritor. El personaje ausente, Ramiro, se construye a partir del discurso de los otros personajes, hijo de Rosa y Aníbal, el joven nunca ha trabajado y durante sus vacaciones en Brasil su violencia no encuentra límites: un desolador producto de nuestra sociedad. El espectador percibe, a nuestro parecer, que a este canevá teatral lo hemos confeccionado entre todos, porque en mayor o menor medida la historia nos une con siglos de violencia y actos atroces que nunca, lamentablemente, recibirán por parte de la justicia y de la sociedad su real castigo. Quizá en última instancia, Los hijos de Rosas, es más que un relato que incluye tres micro-historias sin un cierre, es la propuesta de un teatro comprometido con nuestra memoria colectiva e individual que intenta que no se adormezca en “el teatro de la vida”.













Los hijos de Rosas
de Alejandro Bovino Maciel. Elenco: Federico Alí, Vanina Cavallito, Juan Matías Grassi, Juan Manuel Romero, Claudia Elena Villa, Mariana Medina. Diseño sonoro: Malena Graciosi. Realización: Malena Graciosi, Alexis López. Diseño de luces: Lautaro. Operación de luces: Oscar Canterucci. Asesoría de vestuario: Miguel Pencieri. Diseño gráfico: Anahí Afriol. Fotografía: Pascual Glauser. Prensa: Alicia Accinelli. Producción ejecutiva: Pilar Ortiz. Asistencia de dirección: Belén Muñoz. Dirección: Jorge Graciosi. Teatro del Pasillo.












Bovino Maciel, Alejandro, 2012. Teatro Político I. Asunción: Intercontinental (8-9)





[1] Nació en Corrientes, en 1956. Médico Psiquiatra, egresado de la UBA, y escritor. Trabajó 8 años junto al escritor Augusto Roa Bastos en Asunción, Paraguay. Docencia: enseño en la UCSA en Asunción, desde 1999. Cátedras de: Neuropsicología, Psicosemiología, Psicopatología, Semiótica del discurso publicitario. Actualmente dicta Curso de Actualización en la Universidad Nacional de Asunción: “Actualización en Género, violencia y psicopatología”.  Libros publicados: 1) “La salvación, después de Noé”, 1989. Cuentos y ensayos sobre temas de la Biblia. 2) “Los conjurados del Quilombo del Gran Chaco”, en co-autoría con: Augusto Roa Bastos (por Paraguay), Omar Prego Gadea (por Uruguay) y Eric Nepomuceno (por Brasil). Libro de relatos sobre la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) articulados en base a las observaciones realizadas en el teatro de operaciones por el cónsul británico y escritor sir Richard Francis Burton, 2000. 3) “El trueno entre las páginas”. Libro de conversaciones con Roa Bastos sobre temas políticos, literarios, biográficos. Con prólogo de Vladimir Krysinski, de la Univ. De Montreal. 4) “Polisapo” cuento en co-autoría con Roa Bastos. 5)  “La Bruja de oro” nouvelle infanto-juvenil. 6) “Prostibularias-1” en co-autoría con otros autores paraguayos y argentinos, 2002 7) “Diários de um rei exiliado”, novela sobre el viaje fantástico de João VIº de Brasil y Algarves, 1808 huyendo del avance de las tropas napoleónicas que invadían Lisboa, 2005. 8) “El señor es contigo”, un estudio del Feminicidio en Paraguay, 2005, co-autoría con Gloria Rubin. 9) “20 Poemas de humor y una canción disparatada”, en co-autoría con Pepa Kostianovsky, 2005. 10) “Culpa de los muertos” (novela sobre la dictadura militar argentina del ’76), 2007. 11) “Cuentos en la guerra y en la paz”, 2011.


[2] http://lunateatral.blogspot.com.ar/2011/09/culpa-de-los-muertos-de-alejandro.html




lunes, enero 16, 2012

Rescate Emotivo (No Pasa Res) de Walter Velázquez 1




En el íntimo Teatro del Pasillo, la Compañía Internacional de Comediantes Sin Pulgares presentó a Rescate Emotivo (No Pasa Res). El sábado 17 de diciembre fue una nueva despedida, pues Velázquez desde hace ya tiempo viene llevando a Don Carlos Calostro Meconio por distintos escenarios de España y de Latinoamérica. Pero ¿quién es este payaso argentino de casi 85 años? Con profesionalismo Walter Velázquez construye a este clown reflexivo, un payaso para adultos que muestra cierto temor ante la inocencia de los niños. Calostro desde el inicio de la obra mira al público de manera insistente, pero su mirada no incomoda sino que crea la complicidad necesaria con el espectador; su trabajo corporal da cuenta de la preparación física y de la técnica vital para llevar el relato por un camino zigzagueante y escabroso, con desvíos de humor. La participación del público es espontánea y el intérprete está atento a cada simple reacción. El unipersonal es una puesta en abismo al imbricar un tema dentro de otro, y como en los partidos de ping-pong de dobles el saque es correcto y la pequeña “pelota” es recibida por el público, sin caer en el vacío. En el espacio escénico son pocos los elementos –un andador para ancianos, una mesita preparada para con una picadita, una banqueta alta- y con la utilización de la pantalla nos ayuda a reconstruir nuestra memoria colectiva: la sucesión de guerras y conflictos, la saturación de los medios televisivos y el cierre emotivo para el final. El monólogo de Calostro es un relato de vida que se balancea entre la memoria y el olvido (mal de Alzheimer - la amnesia social), entre lo público y lo privado, entre la realidad y la ficción. El lenguaje audiovisual crea una suerte de fusión entre este relato de vida desde el espacio lúdico, que no es nada más ni nada menos que el drama de la existencia humana, y la experiencia singular de cada espectador. A partir del juego actoral Calostro va buscando el momento de alivio, la risa y el humor para pasar el “trago amargo” de temas profundos que están naturalizados por nuestra sociedad de principios del siglo XXI. Este alegato a favor de los que sufren y de aquellos que están solos -ya sean niños, jóvenes, adultos o ancianos- está mediado por un vasito de vino, algún pedacito de queso de Tandil o de salamín –según desee el espectador. La incorporación de varias canciones también le otorga dinamismo al espectáculo: Yira Yira (Cuando la suerte que es grela / fallando y fallando te largue parao / cuando estés bien en la vía / sin rumbo, desesperao…) Sobreviviendo (Me preguntaron como vivía, me preguntaron / 'Sobreviviendo' dije, 'sobreviviendo'...) y Volver (Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos / van marcando mi retorno…), entre otras. Demasiado color local para que la platea no se identifique con este payaso que a pesar de su “deterioro físico” mantiene su memoria. Nosotros también formamos parte de la obra y, a pesar de que su rostro está totalmente maquillado, al mostrarnos su vulnerabilidad imaginamos que alguna lágrima rueda por sus mejillas. Humor e ironía, melancolía y cierta impotencia no impedirán al finalizar que las fotografías de los abuelos, a modo de homenaje, provoquen en más de un espectador el recuerdo de una dura realidad social.

Es importante destacar que esta propuesta es Auspiciada por la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, y que Calostro/Velázquez han visitado varios Geriátricos en distintos países. Ojalá que muchos sigan este camino trazado por el director para llevarles un rato de alegría a nuestros abuelos.



Rescate Emotivo (No Pasa Res). Concepción e Interpretación: Walter Velázquez. Iluminación: Ricardo Sica. Vestuario: Soledad Galarce-Melania Lenoir. Arreglo Musical: Luis Sticco: Dibujos: Valeria Stilman. Producción Ejecutiva: Andrea Feiguin. Diseño Gráfico: Exequiel Abreu. Fotografía: Alejandro Palacios. Realización Audiovisual: Rodolfo Weisskirch y Lucía Kearney. Asistencia de Drección: María Jimena López. Dirección: Walter Velázquez. Teatro del Pasillo.
Función Especial: sábado 14 de enero a las 22 horas en Guapachoza, Jean Jaurés 715, Tel: 6091-4890







 1 Docente/actor y director/Coach Actoral [...] Dicta talleres y Seminarios de Clown/Dramaturgia y Armado de rutinas de Humor en Argentina y España. Co-fundador del Teatro Absurdo Palermo en Buenos Aires-Argentina. Cuenta en su producción como director de circo y teatro con más de 50 espectáculos, que recorrieron el mundo y sus alrededores [... ] (http://velazquezwalter.blogspot.com 18-12-2011)








LunaTeatral: ¿Desde cuándo está en cartel Rescate Emotivo (No Pasa Res)?

Walter Velázquez: Llevo adelante esta obra de teatro hace ya un tiempo, hice varias versiones, dos por lo menos de este trabajo. En esta oportunidad decidí presentarme solo, e invitar distintos artistas por noche. Este es un personaje con el que trabajo muchísimo fuera del país, en especial en España. Pero esta versión que ofrezco actualmente es un estreno absoluto!

LunaTeatral: ¿Cómo se relaciona las visitas a los Geriátricos con este personaje?

Walter Velázquez: Visite los Geriátricos con el fin de observar a modo de interés actoral, dado que yo ya había creado este personaje. Y no quería redundar en clichés de la interpretación, no quería hacer al típico viejito encorvado, tembloroso y desdentado. Mi primera visita a geriátricos fue en Alzira, Valencia  (España) de la mano de una hermosa invitación que me hiciera el grupo de teatro Engrata. Ellos tuvieron la idea original de cruzar a este anciano payaso ficticio con ancianos de verdad. Y resultó todo un éxito. Y hasta el momento he visitado muchísimos geriátricos todos en nuestro país y en España.  En cada festival que me invitan o a cada ciudad donde me llaman para dar clases pido que me consigan un Geriátrico que visitar.
Es importante decir que el espectáculo que realizo en las salas de teatro y festivales, nada tiene que ver con lo que realizo en Geriátricos, si bien el personaje es el mismo, considero mi visita a las Instituciones Geriátricas una visita social, donde los protagonistas son los ancianos, con quienes, canto bailo y mi función especifica es escuchar, estar, tomarlos de las manos, darle afecto. No hago esto con el fin de ser una especie de "Payamédico";  o alguien que cobra por enseñar la "técnica" del  "gerontopayaso”. No persigo con este trabajo publicitarme, quedar en la historia, ni engordar mi monumental ego, diciendo... "hola... trabajo con ancianos... sabes?" o "Mis lindos ancianitos"; no doy charlas, congresos ni enseño como hacerlo, porque no se como se hace, no se como lo hago... Sólo disfruto y hago reír. Eso es todo.

LunaTeatral: ¿Cómo surgió el Auspicio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos?

Walter Velázquez: Haber recibido el auspicio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, es para mi todo un honor y un orgullo, que sea considerado mi trabajo por esta entidad es increíble. Nunca pensé que podría recibir por esto algo tan importante, comenzó siendo algo muy mío y cuando llego el Auspicio de la Comisión no lo podía creer. Lo cierto es que el material es considerado como un material enaltecedor de la condición humana de un Anciano y eso es increíble. Estoy muy agradecido al Dr. Santiago Pszemiarower [reconocido médico y docente, especialista en Geriatría] por habernos propuesto ante la Asamblea. Hay cosas que a uno le pasan en la vida dentro de esta profesión que son geniales, no?


jueves, septiembre 22, 2011

Culpa de los muertos de Alejandro Maciel




La dictadura del ’70 funcionó en base a una distorsión de la conciencia colectiva; el silencio era saludable y cualquier expresión pública se convertía en delito. Nadie debía saber nada en ese extraño código de comunicación que establecieron los medios y las omnipotentes FFAA de la Nación.

(Alejandro Maciel)


La represión en la última dictadura cívico/militar es un tema que duele a flor de piel, a quienes sufrieron las consecuencias y a quienes no nos afectó directamente, pero nos marcó la vida para siempre. Alejandro Maciel1 se atreve a expresarse sobre una de las cuestiones más ríspidas, la relación entre la víctima y el victimario. Eduardo Pavlovsky, desde su teatro, Potestad (1987), Paso de dos (1992), entre otras, imprimía a los personajes represores su costado humano; para demostrar por un lado, que no son monstruos sino seres normales que hacían cosas monstruosas, y para advertirnos de que pueden estar al lado nuestro sin que nos demos cuenta; son hombres y mujeres a quienes un sistema perverso llevó a creer que cumplir órdenes, obedecer leyes de dudosa procedencia, y luchar contra el demonio del comunismo amparados por la mirada divina, dispensaba cualquier acción, por más horrorosa que fuera. Productos de un plan maquiavélico que quería cambiar un proyecto de país por otro, y que sabía que sólo podría lograrlo eliminando sin eufemismos a quienes desde el pensamiento o la acción se lo podían impedir. Asistir a la puesta de Culpa de los muertos es observar como ese planteo que llevaba a justificarlo todo, pudo en algunos interiorizarse y hacerse ley, y en otros en el contacto con la palabra y los sentimientos de las víctimas, romperse para por fin darse cuenta, quienes eran los unos y los otros. El planteo es valiente y duro, la estructura elegida le debe mucho al melodrama, género que habitualmente se lo considera de forma despectiva pero que es fundacional para muchos de nuestros géneros teatrales desde la gauchesca al teatro de tesis social2, como también para nuestra música nacional: el tango. Como en Las mil y una noches, el relato dentro del relato permite el milagro del nuevo día, y va diluyendo las fronteras entre represor y reprimido. Contar esta parte de la historia que es la menos transitada necesitaba de alguna manera una forma que la abarcara desde el sentimiento, la sensibilidad y la pasión. Porque en ese marco de horror en el cual se desarrollan las secuencias, de lo que se habla sobre todo es de la fuerza del amor para abrir los ojos y ver. Corrientes es el escenario de una historia chiquita, íntima que toma dimensión nacional por lo que implica en su sucesión repetida de acciones que se sucedían a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Por eso quizá la letra manuscrita del programa de mano resulta intimista, aunque el tema nos involucra a todos. Una deslucida aula en algún colegio donde esta ausente el inocente griterío infantil, un pupitre destartalado y un pizarrón que por momentos funciona como la pantalla donde el espacio virtual es explicitado y unos pocos elementos más construyen el horror: un centro de detención clandestino. Candela Suárez López (Loisa) y Juan Manuel Romero (El Sargento) logran con su profesionalismo que la tensión y la violencia ejercida por el captor sobre la estudiante se sienta a flor de piel y, también, cuando comienzan a compartir sus confidencias un cierto alivio parece instalarse en el público. En el espacio real representado se reclama por un hijo que ha sido robado pero una nueva vida se gesta. ¿Casualidad? ¿Destino? La omisión en la “lista” de la joven secuestrada permitió que victima y victimario se unieran en una utopía en voz alta: un Mundo Mejor. La puesta también es valiente por exponer con claridad puntos oscuros, que se soslayan habitualmente porque el dolor que implica tratarlos aún es demasiado, nos sobrepasa, nos aturde con su verdad y nos impide el registro, sólo nos deja las lágrimas y la angustia de un vacío que formara parte siempre de nuestra identidad.





Culpa de los muertos de Alejandro Maciel. Elenco: Juan Manuel Romero, Candela Suárez López; en video: Julieta Fayart, Juan Matías Gras, Jorge Graciosi Alejandro Maciel. Escenografía: Camila Morvillo. Iluminación: Damián Monzón. Operador de Luces: Oscar Canterucci. Video y Asistente de Dirección: Claudio Ferraiolo. Fotos & Diseño Gráfico: Ignacio de Barrio. Prensa: Tehagolaprensa. Dirección: Jorge Graciosi. Teatro del Pasillo.










1 Alejandro Maciel es un médico psiquiatra argentino que no cree en el psicoanálisis. Es también un escritor que no cree en sí mismo como autor; y acaba de publicar la novela Culpa de los muertos (Editorial Rubeo, Barcelona, 2008) en la que describe la vida de cinco estudiantes de medicina de Corrientes, en la década de la dictadura militar de la violenta Argentina de los ’70. El autor vivía en Corrientes en la década del 70 y como el mismo declara, narra un escenario que conocía muy bien: “vivía en Corrientes en los ’70. (…) porque la paz romana era una apariencia en Corrientes. No faltó violencia ni represión: faltó información.” Alejandro Maciel, ha publicado también La salvación después de Noé, 1990; el capítulo argentino de la novela Los conjurados del Quilombo del Gran Chaco, con Omar Prego Gadea (Uruguay), Eric Nepomuceno (Brasil) y Augusto Roa Bastos (Paraguay), Alfaguara, 2001; Prostibularias (con Amanda Pedrozo, Luis Hernáez y Pilar Muñoz Romano), Ed. Servilibro, Asunción, 2003; 20 poemas de humor y una canción disparatada, con Pepa Kostianovsky, Servilibro, 2004. Es director de la revista~libro Palabras Escritas, semestral, editada por Servilibro.Por Culpa de los muertos hay una autor ausente, entrevista por Alina Muratori. Nota para la revista literaria Triena.

2 El teatro de tesis social, es un género de denuncia en el teatro que fue transitado entre otros por Roberto J. Payró y Florencio Sánchez quienes utilizaban los procedimientos melodramáticos para llegar más rápidamente al espectador, producir su empatía por el personaje, sujeto de la acción, héroe o heroína, y a través de la misma lograr el desenmascaramiento de los males de la sociedad o de sus verdades ocultas, oponiéndose de esta manera desde la dramaturgia al status quo reinante. La lucha entre el amor y el deber, la coincidencia abusiva que hace que todos los males recaían sin excusa sobre el personaje, el abandono desde la infancia por ejemplo, la pareja de amor imposible, que terminará en tragedia, el silencio y el secreto, son recursos que la puesta utiliza para adaptar la novela de Maciel. 









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