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martes, octubre 29, 2013

Los fabulosos Singer de Martín Joab, Marcelo Katz y Marcos Arano


En el espacio del Centro de la Cooperación Marcelo Katz, Marcos Arano y Julia Katz llevan adelante un ejercicio teatral con humor, talento y disciplina, donde producen el relato de las peripecias de tres antihéroes que recorren los caminos con un circo; casa / trabajo y vida unidos en la búsqueda de despertar en el posible espectador la respuesta que permita seguir adelante. En la primera línea narrativa nos encontramos con las destrezas ensayadas, los problemas que deben transitar la improvisación y la búsqueda constante del actor trashumante que tiene en su profesión la vida y la fe; en la extraescena, cuando se apagan las luces y la sonrisa todavía nos ilumina, aparece el mundo real, la lucha cotidiana, y la ausencia del amor, que no quiso compartir por mucho tiempo más el mismo destino. Una pequeña familia: padre, tío e hija, y el recuerdo fantasmal de una mujer, madre y esposa que sin querer forma parte también del recorrido de la gira sin fin. El talento de los tres, hace posible en el pequeño escenario de la sala, que los integrantes del grupo resuelvan con acierto, conmoviendo y divirtiendo al público, los personajes que las rutinas les requieren. Natacha y su ballet, el Mago Mansfield, el trabajo de las Contorsiones inhumanas, Lazarus, y Finito Gardini, se lucen en escena, mientras vemos como con la utilidad de la simpleza en elementos como el papel de diario o el papel higiénico, los Singer son capaces de construir la ilusión y la magia; mientras nos revelan los trucos necesarios para lograrla. Simulando tres camarines, los tocadores con bases que hablan de la construcción desde la precariedad, y un espejo lleno de luces, son una metáfora del contraste que aparece en sus vidas dentro y fuera del escenario. La voz en off, nos recuerda cuando nos introducimos de lleno en el relato de vida, que estamos en presencia de un circo, y que las frágiles criaturas que vemos en la intimidad se transformaran tras un cambio de luces, de vestuario y de música en personajes donde el humor, la gracia, y la ductilidad son el centro de la cuestión. Rutinas, rutinas que se improvisan aunque suene contradictorio, en el quehacer cotidiano cuando la casualidad se transforma en la causalidad del próximo número. La competencia con los otros actores que también se enfrentan con mayor o menor suerte al monstruo sagrado, que con su aplauso o abucheo hará depender el regreso o la huída hacia otros límites. La vida del actor popular, en su cuna de nacimiento, el circo criollo, en sus dos caras la que se enfrenta al espectador iluminada, y la otra la del esfuerzo cotidiano por ganarse el pan, parar la olla, febril y muchas veces desangelada. Marcelo Katz dirige una escuela teatro, Espacio Aguirre1, donde el trabajo con el clown, el bufón, y el uso de máscaras, es enseñado en talleres y cursos que luego producen espectáculos entrañables como éste, o el ya mencionado en otra crítica Cinema. En una entrevista afirmaba:

(…)”Siento que el clown es un camino de conocimiento sobre uno mismo, es un camino sobre poder pavear, tontear, hay mucho trabajo con el hacer tonterías sin juzgarse, disfrutar de eso, ofreciéndolas, que no sean intelectuales, soportar la mirada del otro y la desaprobación del público cuando algo no funciona, convirtiendo esa desaprobación en un trampolín para ir a otro lado y no convirtiéndola en bajón, en una depresión, en abandonar. Todo eso hace que sea un camino de conocimiento sobre uno mismo, me gusta acompañar a la gente a verse y a probar vivir de otra manera, a aflojar exigencias y locuras y ponerlas en juego, a jugar con uno mismo, donde las obsesiones, las paranoias, las hipocondrías y los delirios varios se convierten en el propio material de trabajo y en lo más valioso cuando son cosas con las que uno se pelea constantemente”. (Entrevista a Marcelo Katz para el blog La ventana, arte y cultura, de Romina Soler, 2009)

Jugar con los recursos que sabemos que tenemos y con aquellos que van surgiendo desde su propia performance, aprender a que cuerpo y cabeza son una conjunción que debe trabajar en armonía, y divertir al espectador con aquello que arriba de la escena los hace felices, es parte de una fórmula que produce no sólo divertimento sino una experiencia de belleza plástica que como espectadores agradecemos.




Los fabulosos singer de Martín Joab, Marcelo Katz y Marcos Arano. Elenco: Marcos Arano, Marcelo Katz, Carolina Saade o Julia Katz. Composición y dirección musical: Javier Estrín. Puesta coreográfica: Gabi Goldberg. Diseño de vestuario y asesoramiento coreográfico: Valentina Bari. Asistente de vestuario: Cecilia Turnes. Realización de vestuario: Carmen Montecalvo. Ambientación, utilería y acabado escenográfico: Paual Tortorella, Melanie Klas. Voces en off: Cecile Caillón, Gabriel Conlazo, Aníbal Guiser. Diseño y realización de escenografía: Gabriel Díaz. Diseño gráfico: Andrés Kyle. Fotografía: Sebastián Gringauz. Diseño de luces: Fernando Berreta., David Seldes. Producción ejecutiva: Rebeca Checa. Producción general: Marcos Arano, José Luis Saade, Martín Joab y Marcelo Katz. Asistente de dirección: Berit Ejk. Dirección: Martín Joab. Prensa: Ayni Comunicación. Centro Cultural de la Cooperación.  














1Espacio Aguirre cuenta con dos salas, una de 60m² y otra de 150m², en donde se llevan adelante las clases, cursos, entrenamientos y ensayos; y funciona además un teatro con capacidad para 80 espectadores. En Espacio Aguirre se ofrecen espectáculos de clown, realizados por los grupos de entrenamiento de la escuela, y también por otros profesionales. Hay también una sala de realización de máscaras, un bar y un "pasillo de juegos", en el que uno puede distraerse con distintas atracciones originales. Espacio Aguirre se ubica en la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo, a 3 cuadras del barrio de Palermo. Las salas de Espacio Aguirre también pueden ser alquiladas como salas de ensayo de teatro.







jueves, julio 25, 2013

V Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro (25/6 al 29/6)




Una vez más el espacio del Centro Cultural de la Cooperación pone en acto el encuentro entre los creadores de la poesía de nuestro país, con los creadores del resto de los países latinoamericanos que se acercaron para profundizar temáticas que abarcan una escritura que parte de la subjetividad para darse hacia un oyente / espectador fascinado con los sonidos y los mundos que esos sonidos construyen. Digo sonidos, dando así prioridad a uno de los aspectos de la palabra, porque la poesía crece desde la hoja en blanco a la escritura y toma corporidad y espesor en la voz de quien la convierte en discurso para sí y para los demás. Poesía que juega a su vez con la habilidad de las múltiples combinaciones que permiten la conjugación de un lenguaje “musical” con una armonía personalísima en cada uno de los escritores / poetas que nos visitaron. La Apertura del Festival contó las palabras de bienvenida de Juan Carlos Junio a los “poetas hermanos latinoamericanos” y a los poetas intercontinentales. El agradecimiento el aporte de las distintas miradas y estilos poéticos como una forma especial en la recuperación de la conciencia de la unión y de la diversidad. Con la participación especial de Cristina Banegas y de Teresa Parodi; también se presentó la Revista Digital de Literatura Espacio Literario Juan L Ortiz. En esta primera jornada, las lecturas de pequeños e intensos versos - por orden en la exposición: Fredy Yezzed (Colombia), Rodolfo Dada (Costa Rica), José Angel Leyva (México), Sandra Santos (Brasil), Alessio Brandolini (Italia), Xavier Oquendo Troncoso (Ecuador) y Omar Lara (Chile) - crearon el clima necesario para que la Poesía se materializara todo el espacio de la sala y el público presente disfruta del encuentro. Una de las mesas coordinada por María Malusardi tuvo como eje de discusión la relación entre la poesía y la filosofía, emergiendo así un vaso comunicante que desde el origen se nutre de pensamiento y sensibilidad. Los integrantes de  la misma fueron: Hugo Mujica, Fredy Yezzed, poeta de Colombia, Noé Jitrik, y Emmanuel Taub. Las diferentes presentaciones pusieron en el debate: pares de conceptos como objetividad / subjetividad; poesía buena / poesía mala; la función de la poesía en un contexto cada vez alejado de sus premisas y por último la búsqueda profunda de una esencia poética que se escapa entre las palabras, que aparece como una revelación, como una epifanía a veces en un instante donde la posibilidad de aprehensión es una ráfaga de duración efímera. Pero no sólo el Festival presentó la discusión teórica como posibilidad de acercamiento al género sino que, como en otras oportunidades, la presentación de la lectura de poemas de los integrantes del evento, y la de obras que tenían la poesía como textualidad soporte formó parte de las actividades ofrecidas. Con invitados de distintas Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se fueron desarrollando las otras instancias, entre mesas de debate y de lecturas. Si el objetivo principal del V Festival fue “reflexionar sobre la situación de la poesía argentina y latinoamericana, convocando a voces representativas de distintas tradiciones que se expresarán a través de su producción artística y teórica”, el público en general respondió a la convocatoria demostrando que la poesía sigue siendo una de las expresiones literarias de nuestra sociedad pone en paréntesis nuestra cotidianidad ante la fugacidad del consumismo. Dentro del marco del Festival el teatro, obviamente, con fuerte matriz poética, tuvo su lugar con dos obras.
La primera, Idea de Juan, es espectáculo basado en textos de Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. En un espacio escénico divido en dos lugares y tiempos diferentes, ambos personajes parecen estar en orillas diferentes siendo uruguayos los dos. El río que los une o separa bien podría llamarse Poesía o bien Leteo, en el primer caso, porque los unía la misma pasión por la escritura y, en el segundo, tal vez para olvidar las cosas mundanas y cotidianas. Los versos de la poetisa están atravesados por el dolor, la soledad y una cierta lejanía con el mundo que lo rodeaba, la narrativa de Onetti también lo presenta como solitario y pesimista, aunque irónico y menos pasional. Si la relación amorosa entre ellos dio mucho que hablar en su momento hoy es un mito de la literatura rioplatense. Es un tiempo vital y literario que no nos pertenece lo que desde el espacio escénico los actores (Gabriela Licht / Gustavo Manzanal) con profesionalismo evocan, al permitir que el estilo de la escritura de ambos se diluya en sus respectivos cuerpos y voces. La iluminación con suavidad delimita cada lugar creando una atmósfera casi onírica: a la derecha, una pequeña biblioteca y una mesa para la creación poética y amorosa; a la izquierda, una cama que parece contener más el cansancio de los años que recuerdos de noches de amor. Si “nada es eterno” ni en la vida ni en la muerte (como dicen los personajes) solo queda la experiencia artística para rescatar a estas dos personalidades y el amor que supieron construir y contradecir a través de la palabra escrita. Después de haber finalizado el evento teatro-poesía que provocó distintas emociones en el espectador queda aún el desafío de leer y buscar entre líneas por qué “Onetti dedicó su novela Los adioses (1954) a Idea Vilariño, e Idea le dedicó a Onetti sus Poemas de amor (1957)”.[1]
Poeta en Nueva York, es una selección de poemas de Federico García Lorca que conformaron un excelente relato en la voz y el cuerpo de Gustavo Pardi, y fue uno de los momentos más felices de la Jornada. Con un escenario despojado sólo iluminado por una luna sangrante, de corte surrealista, espacio simbolista que estiliza cada elemento formando un todo significante – casi monocromático – y autónomo dejando al actor poner en escena la voz del poeta andaluz alejado espacial y sensiblemente de la ciudades de su origen, para dar cuenta de otras realidades y otras geografías que lo golpean con la fuerza de la soledad y el desconcierto. Su poética es otra, ya no parece él mismo, el del famoso romancero español, el dramaturgo de las blancas paredes encaladas de su ciudad natal, el de los dolores y prejuicios atravesados, por la religión y la costumbre de un país aferrado a la tradición. En ese lugar desconocido, las palabras habituales no alcanzan a descifrar los códigos, por eso, y por su cercanía a André Bretón y Salvador Dalí, necesita romper el lenguaje y a partir de la metáfora insólita construir un mundo nuevo, y construirse en un hombre diferente. El “duende”lorquiano se materializa sin pedirnos permiso, durante el tiempo real del unipersonal, no sabremos si Pardi construye a su personaje de una forma extremadamente visceral o bien Lorca se ha apoderado del cuerpo del actor por una misteriosa capacidad de médium. Si la palabra está puesta el primer plano, entonces ¿qué lugar ocuparía el cuerpo del actor? Pues, hay una energía interna que desborda e impacta en el espectador atento, un tiempo interno que estalla en pequeños fragmentos, a veces con la inmovilidad de la reflexión y otras con el tono desgarrador ante la presencia de un mundo demasiado real. Un claro ejemplo de lo que plantea Eugenio Barba, las manos de Pardi parecen cobrar vida en esta la transmutación onírica y poética: “la mano respeta un dinamismo, variaciones, juego de tensiones y oposiciones cuyo impacto visual es determinante para la percepción del espectador” (1990: 134). La profusión de las imágenes auditivas necesariamente nos atrapa como si fuera el último aliento del creador y nos permite transitar por la poesía lorqueana surrealista y menos conocida; un texto espectáculo en el que se amalgamaron perfectamente teatro y poesía.




Idea de Juan de Gabriela Licht y Gustavo Manzanal sobre textos de Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Actores: Gabriela Licht (Idea Vilariño) y Gustavo Manzanal (Juan C. Onetti). Producción Ejecutiva y Asistencia Gral: Ana Florencia Linednboim. Fotografías: Fernando de Blas. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medin – Estudio M.  Puesta en Escena y Dirección Gral: Gustavo Manzanal. Sala Raúl González Tuñón


Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Actuación: Gustavo Pardi. Escenografía y Vestuario: Nicolas Nanni. Fotos: Sol Stryn. Diseño Gráfico: Andrés San Martín. Diseño Iluminación: Pedro Zambrelli. Prensa: AYNI Comunicación. Asistencia de Dirección: Tony Chavez. Asistencia: Julieta Gamba y Analía Aizersztein. Producción Ejecutiva: Josefina Vitón y Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena; Contacto Silva Producciones. Sala Raúl González Tuñón



Comisión Organizadora V Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro: Susana Szwarc (Chaco), Nara Mansur (Cuba), Vicente Muleiro (Buenos Aires), Silvia Castro (Río Negro), María Malusardi (Buenos Aires), Juano Villafañe (Buenos Aires), Inés Manzano (Buenos Aires), Carlos J. Aldazábal (Salta) y Julián Axat (La Plata). Prensa: Silvina Pizarro. Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.









http://festivalpoesiaenelcentro.blogspot.com.ar/








Barba, Eugenio, 1990. “Manos”en El Arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral. México: Escenología: 171-186.

















miércoles, mayo 15, 2013

Hrant Dink | El alegato de la paloma | de y por Daniel Ritto


En medio de un escenario vacío, cuyo único ornamento es una bandera Armenia, se recorta la figura de Osvaldo Bayer quien desde su profundo conocimiento sobre la violación sistemática de los derechos humanos, en el territorio inabarcable del planeta que habitamos, nos lleva por un recorrido de tinieblas donde lo peor de nuestros miedos se hace presente para dar cuenta no sólo del temor que habita a las víctimas sino de aquél que produce la violencia sobre el otro, el temor al diferente, y la necesidad de no verlo como una criatura semejante,  de desconocerlo en su condición de ser vivo. La violencia que el victimario, del signo que sea, hace sobre sus víctimas necesita para cumplir con su cometido de la cosificación de los cuerpos. Por eso, lo primero que se lleva adelante es el borramiento de su identidad, para luego atravesarlos como esos objetos indeseables que representan el obstáculo primario a sus deseos de apropiación y afirmación de un sentido único. Visión mezquina y egoísta de un mundo pequeño, ya que lo es en la medida de su mirada oblicua; mirada que les permite llevar adelante sus pretensiones de poder. Armenios, judíos, palestinos, argentinos, wichi, mapuches, entre muchos otros, son integrantes de ese destino que nos avergüenza en nuestra condición humana, y nos hace sentirnos involucrados más allá de las lenguas y las fronteras. Luego Daniel Ritto, en la piel del periodista Hrant Dink, en un estilo declamatorio que recuerda el teatro anarquista con su fuerza perlocutoria y su interpelación al público, nos relata desde la anécdota casi cotidiana de su vida familiar y su temprana rebeldía, los motivos de un asesinato doble al periodista y al armenio, crimen que buscó borrar no sólo el cuerpo sino la memoria colectiva sobre el genocidio[2] que el periodista defendía, ya que la negación de su realidad concreta lleva adelante en un continuum eterno aquel crimen de lesa humanidad. Borrar la memoria es matar dos veces a las víctimas, es invisibilizar no sólo su muerte sino su propia existencia. No es tarea fácil darle la espesura a semejante figura: la fuerza vital del cronista y su compromiso por mantener viva la memoria emerge en cada palabra y en cada silencio desde el espacio escénico. El unipersonal escrito y protagonizado por Ritto tiene su núcleo duro a caballo entre nuestra historia y la historia armenia. Paralelismo que marcara al inicio el escritor e historiador Bayer: Hrant Dink tuvo una historia similar a la de nuestro Rodolfo Walsh[3]. A partir de ahí, los datos históricos se van entrecruzando con cierta cuota de ficción, quizá en el intento de que la cruel realidad no nos deje sin aliento. Luchar por los derechos humanos y denunciar el Genocidio perpetrado por el Estado turco al pueblo armenio que fue invisibilizado a lo largo de casi un siglo (1915-1923) era la bandera que agitaba Dink. En este evento teatral la rigurosidad histórica y las fotografías como testimonio inexcusable dejan al descubierto dos ejes totalmente opuestos. Por un lado, la negación sistemática del Estado turco de los hechos, amparándose en la acusación de que hablar de la historia es “insultar la identidad turca” y, por otro, el desafío posterior a su asesinato, en el 2007, que asumieron distintos organismos  y que desde la platea también repetíamos: “nosotros somos todos Hrant, nosotros somos todos armenios”. El estribillo, la música y el movimiento del actor como intentando danzar están mediados por nuestra sensibilidad y pertenencia, tanto individual como colectiva. Entre muchos otros, Dink, Bayer y Ritto lucharon y luchan por el No olvido y, necesariamente, nos incorporamos a ese desafío: saldar esa deuda con el atroz pasado es un compromiso de todas las personas libres.











Hrant Dink, el alegato de la paloma
[1] escrita, actuada y dirigida por Daniel Ritto. Asesoramiento histórico y Producción ejecutiva: Eduardo
Kozanlián. Diseño gráfico: Pablo Bologna. Iluminación y sonido: Equipo del CCC. Asesoramiento musical: Valeria Cherekian. Asistente de dirección: Elena Maidanik. Fotografías: Alberto M. Soreian. Comunicación visual CCC: Claudio Medín- Estudio M. Prensa: Silvina Pizarro y Carolina Reznik. Centro Cultural de la Cooperación.







https://www.facebook.com/Alberto.Soreian.Photography

http://www.youtube.com/user/newseturismo








[1] Periodista armenio, ciudadano turco, la faceta profesional más conocida fue su condición de redactor del semanario Agos en armenio; columnista y redactor-jefe del mismo desde 1996 hasta su asesinato, medio al que se le considera como la voz de la comunidad armenia. Cuando empezó a escribir en Agos decía querer establecer un puente de unión y comunicación entre los turcos y la comunidad armenia a la que consideraba aislada en el país. Otro de los objetivos del semanario era acercar a ambos estados, Turquía y Armenia, reconociendo los primeros las injusticias cometidas contra el pueblo armenio en el pasado. En 2005 fue condenado por violar el artículo 301 del Código Penal, por «insultar la identidad turca» en un artículo sobre la diáspora armenia. Dink escribió una serie de artículos en los cuales invitó a los armenios de la diáspora a terminar de centrar sus iras en el enfrentamiento con los turcos y a hacerlo en el bienestar de Armenia. http://es.wikipedia.org/wiki/Hrant_Dink

[2] “Al igual que en otras partes del mundo, la colectividad armenia en Argentina conmemora el 24 de abril, la fecha de inicio del genocidio perpetrado por el Estado turco, que dejó como saldo más de un 1.500.000 de armenios asesinados. A través de distintas actividades y movilizaciones se mantiene viva la memoria de las víctimas. A dos años de cumplirse el centenario, los descendientes de armenios y sus instituciones son acompañados por organizaciones políticas, de derechos humanos, intelectuales, periodistas y amplios sectores de la sociedad en general. Si bien a todos aquellos que participamos de este tipo de recordatorios nos moviliza el reclamo de justicia, es necesario reflexionar acerca del sentido que le damos a esta fecha y cuál es su importancia.” http://www.cna.org.ar/2013/04/23/a-98-anos-del-genocidio-negado/













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