domingo, enero 22, 2012

Brick de Camila Fabbri


Diez y nueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. (…) Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.
(Borges, 1967, 122/123)


Si Funes el memorioso, en el cuento de Borges, no podía olvidar nada y recordaba cada detalle con fidelidad fotográfica, los personajes de Brick olvidan cada dos horas su vida anterior y deben reconstruirla como un puzzle incierto. En un espacio escénico donde la buena distribución de elementos permite que las acciones y los diálogos se desarrollen en la extraescena, tres obreros calificados de la construcción tienen la misión de levantar, en un lugar alejado y perdido de la civilización, un edificio. Brick, ladrillo en inglés, es el pequeño objeto irremplazable para levantar, planos mediante, lo pedido, como en un juego de mecano, donde una a una las piezas dan consistencia y coherencia al todo. Pero eso es imposible de llevar adelante, si cada vez la memoria se pierde, el camino se bifurca y la duda y el desconcierto hace que siempre estemos comenzando sin acordarnos que fue lo que hicimos anteriormente.  Uno podría afirmar que lo que Camila Fabbri se propone es una metáfora perfecta del país, territorio propio que debe buscar permanentemente rescatar del olvido los hechos, volver una y otra vez sobre lo realizado, tratar de recordar quienes éramos, quienes somos y hacia dónde vamos, para poder construir a partir de la continuidad y no del abismo, del salto al vacío. Dos niveles de narración, una la aparentemente realista, que sucede entre tres obreros y sus diferentes obligaciones en relación a la construcción de un edificio, y la simbólica que paso a paso va deconstruyendo esa realidad para introducir al espectador en un laberinto de sinuosidades inesperadas. Los actores dan encarnadura con eficacia a esos seres extraños que olvidan con facilidad, pero que luego vuelven sobre sus pasos, que se aman, pero piensan en otros amores, o que recortan figuras para dar cuerpo al estallido de una memoria que necesita estar viva. Sus gestos son exactos en la composición de los obreros de una construcción en la que se les va la vida, y en donde la vida transcurre en el vaivén entre la memoria y el olvido. Son creíbles, a pesar de lo aparentemente absurdo de la situación, consiguen que sigamos su juego; el teatro se trata de eso, de jugar a ser otros, y de recuperar lo ausente. Lo cotidiano se transforma en lo siniestro, porque nada de lo que debe pasar, sucede, y las certezas dejan paso a la desconfianza. Construir a partir de obviar los cimientos, de no recordar lo anterior es una tarea imposible de realizar, por más voluntad y buenas intenciones que pongamos en el trabajo. Andamios, paredes sin revoque, tachos de materiales, dan espesura al espacio detenido, mientras el tiempo que lo atraviesa en un círculo interminable está marcado por el remedio para recordar, y el teléfono que es el único hilo que comunica el afuera y el adentro. ¿A dónde han sido enviados estos obreros para construir qué, quién los manda, a quién obedecen? El pasado retorna infalible en la música y en el programa de televisión, viaje al túnel del tiempo que hace imposible el anclaje en un presente histórico simultáneo con el del espectador. Procedimiento que resemantiza el punto de vista de la autora en el cruce entre la memoria y el olvido; todo vuelve en un inmenso ritornelo porque todo es olvidado una y otra vez, invariablemente. Eso nos hace no salir nunca de ese círculo infernal donde el mundo queda sin construir, vacío, mudo espacio que une sólo por el espanto a quienes lo habitan. Lo inquietante es que ese universo a medio realizar, es absolutamente masculino, donde la mujer es una voz, una foto, o los cuerpos recortados de una revista; masculinidad puesta en abismo ante la necesidad de afecto, que produce relaciones sin mujeres pero cargadas de feminidad.  Las relaciones de los hombres en estado de aislamiento, elegidos o no, la amistad /amor entre hombres que comparten el mismo destino heroico es caro a nuestra literatura. La mujer ajena a esa complicidad siempre permanece en una sombra que es recuerdo, en este caso perdido en la nebulosa de una mente que tiene la posibilidad de olvidar.  Brick es la primera obra de Camila Fabbri, y es una sugerente lectura para una joven realizadora de una temática áspera desde el lugar de lo no literal.








Brick de Camila Fabbri. Elenco: Mario Sala, Bruno Campos, Julián Infantino. Luz: Leo D’aiuto. Escenografía: Julieta Potenze. Diseño gráfico: Altair Mon. Asistente de dirección: Ramiro Bailiarini. Dirección: Camila Fabbri. Espacio Granate.





http://espaciogranate.blogspot.com/

http://www.espaciosescenicosautonomos.blogspot.com/





Borges, Jorge Luis, 1967. Ficciones. Buenos Aires: Emecé.





viernes, enero 20, 2012

Gacetilla | FUERA!



Sinopsis
María Peligro en su pequeño mundo, su pequeña vida. Desde la desaparición de sus padres ella hace como si nada hubiera pasado, como si ellos todavía estuvieran allí. Perpetuando los gestos de su vida cotidiana, ocupa sus días a mantener y borrar el tiempo que pasa, con la obsesiva ilusión de preservar lo que se fue. Hoy es el día de su cumpleaños y María, cansada de que sus recuerdos la invadan, decide transformar esta triste historia en un delirio terriblemente cómico.
 
Sobre Leticia Vetrano
Detrás de María Peligro encontramos a la argentina Leticia Vetrano quien, desde pequeña, pasa gran parte de su tiempo entre la gimnasia artística y la danza clásica. En 1994, descubre el mundo del circo y recorre distintas escuelas de Buenos Aires donde se especializa en acrobacia y contorsiones. En el año 2000 se incorpora al elenco del Cirque XXI como acróbata. En el 2001 aterriza en la "Escuela de Circo Carampa" (Madrid), y se forma en acrobacia, danza y clown. Recorre España, Italia, Suiza y Holanda trabajando en distintos espectáculos callejeros. En 2004 llega al "Espace Catastrophe" (Bruselas), donde nace María Peligro. En 2007 crea su primer unipersonal de sala FUERA!.
 
Leticia Vetrano cuenta con formación integral para profesionales en L'Espace Catastrophe (Bruselas). Realiza teatro gestual con Philippe Gaulier (Francia), Micheline Vandepoel (Bélgica), Vincent Lecler (Bélgica), Norman Taylor (Inglaterra) y Marcelo Savignone (Argentina). Realizó cursos intensivos y seminarios de clown con Micheline Vandepoel (Bélgica), Kevin Brooking (USA), Jean Mening (Francia), Cedric Paga (Francia), Lila Monti, Mariana Barbera y Erica Ynoub (Argentina), Tom Roos (Bélgica), Gabriel Chamé (Argentina).
 
Se presentó, entre otros, en el Théâtre des Doms (Avignon), Festival de circo "Piste de Lancement" (Bruselas), Teatro Royal de la Monnaie (Bruselas), Festival de Circo "Beaumarchais", Theatre du Rond-Point (Paris), Festival Internacional de Pallasses d'Andorra (Andorra), "Clownin, International Clown Festival" (Viena), Festival Internacional de Teatro "El Cervantino" (México), Festival de Payasos de Cornellá (Cornellá), Feria de Artistas Callejeros "UMORE AZOKA" (Leio), Feria del Teatro (San Sebastián), Festival Internacional de Teatro "Tutti matti per Colorno" (Parma), Festival de circo-teatro "Cirk-Fantastik" (Florencia), Festival de Circo-teatro "Frutos" (Teruel).
 
Ficha artística-técnica
De y con: Leticia Vetrano
Dirección: Micheline Vanderpoel
Coaching: Kevin Brooking
Diseño de luces: Thyl Benies
Vestuario: Natalia Fandiño
Escenografía: Cía. María Peligro Project y Micheline Vanderpoel
Producción: Cía. María Peligro Project
Co-producción: Espace Catastrophe (Bélgica)
Con el apoyo del Ministerio de la Comunidad Wallona Bruselas/Servicio de artes circense y artes de la calle.
Producción en Buenos Aires: Lila Monti
Fotografía: Caroline Frank - Clownin 2010 y Amondine Dooms
Prensa: Marisol Cambre
 
 

lunes, enero 16, 2012

Rescate Emotivo (No Pasa Res) de Walter Velázquez 1




En el íntimo Teatro del Pasillo, la Compañía Internacional de Comediantes Sin Pulgares presentó a Rescate Emotivo (No Pasa Res). El sábado 17 de diciembre fue una nueva despedida, pues Velázquez desde hace ya tiempo viene llevando a Don Carlos Calostro Meconio por distintos escenarios de España y de Latinoamérica. Pero ¿quién es este payaso argentino de casi 85 años? Con profesionalismo Walter Velázquez construye a este clown reflexivo, un payaso para adultos que muestra cierto temor ante la inocencia de los niños. Calostro desde el inicio de la obra mira al público de manera insistente, pero su mirada no incomoda sino que crea la complicidad necesaria con el espectador; su trabajo corporal da cuenta de la preparación física y de la técnica vital para llevar el relato por un camino zigzagueante y escabroso, con desvíos de humor. La participación del público es espontánea y el intérprete está atento a cada simple reacción. El unipersonal es una puesta en abismo al imbricar un tema dentro de otro, y como en los partidos de ping-pong de dobles el saque es correcto y la pequeña “pelota” es recibida por el público, sin caer en el vacío. En el espacio escénico son pocos los elementos –un andador para ancianos, una mesita preparada para con una picadita, una banqueta alta- y con la utilización de la pantalla nos ayuda a reconstruir nuestra memoria colectiva: la sucesión de guerras y conflictos, la saturación de los medios televisivos y el cierre emotivo para el final. El monólogo de Calostro es un relato de vida que se balancea entre la memoria y el olvido (mal de Alzheimer - la amnesia social), entre lo público y lo privado, entre la realidad y la ficción. El lenguaje audiovisual crea una suerte de fusión entre este relato de vida desde el espacio lúdico, que no es nada más ni nada menos que el drama de la existencia humana, y la experiencia singular de cada espectador. A partir del juego actoral Calostro va buscando el momento de alivio, la risa y el humor para pasar el “trago amargo” de temas profundos que están naturalizados por nuestra sociedad de principios del siglo XXI. Este alegato a favor de los que sufren y de aquellos que están solos -ya sean niños, jóvenes, adultos o ancianos- está mediado por un vasito de vino, algún pedacito de queso de Tandil o de salamín –según desee el espectador. La incorporación de varias canciones también le otorga dinamismo al espectáculo: Yira Yira (Cuando la suerte que es grela / fallando y fallando te largue parao / cuando estés bien en la vía / sin rumbo, desesperao…) Sobreviviendo (Me preguntaron como vivía, me preguntaron / 'Sobreviviendo' dije, 'sobreviviendo'...) y Volver (Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos / van marcando mi retorno…), entre otras. Demasiado color local para que la platea no se identifique con este payaso que a pesar de su “deterioro físico” mantiene su memoria. Nosotros también formamos parte de la obra y, a pesar de que su rostro está totalmente maquillado, al mostrarnos su vulnerabilidad imaginamos que alguna lágrima rueda por sus mejillas. Humor e ironía, melancolía y cierta impotencia no impedirán al finalizar que las fotografías de los abuelos, a modo de homenaje, provoquen en más de un espectador el recuerdo de una dura realidad social.

Es importante destacar que esta propuesta es Auspiciada por la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, y que Calostro/Velázquez han visitado varios Geriátricos en distintos países. Ojalá que muchos sigan este camino trazado por el director para llevarles un rato de alegría a nuestros abuelos.



Rescate Emotivo (No Pasa Res). Concepción e Interpretación: Walter Velázquez. Iluminación: Ricardo Sica. Vestuario: Soledad Galarce-Melania Lenoir. Arreglo Musical: Luis Sticco: Dibujos: Valeria Stilman. Producción Ejecutiva: Andrea Feiguin. Diseño Gráfico: Exequiel Abreu. Fotografía: Alejandro Palacios. Realización Audiovisual: Rodolfo Weisskirch y Lucía Kearney. Asistencia de Drección: María Jimena López. Dirección: Walter Velázquez. Teatro del Pasillo.
Función Especial: sábado 14 de enero a las 22 horas en Guapachoza, Jean Jaurés 715, Tel: 6091-4890







 1 Docente/actor y director/Coach Actoral [...] Dicta talleres y Seminarios de Clown/Dramaturgia y Armado de rutinas de Humor en Argentina y España. Co-fundador del Teatro Absurdo Palermo en Buenos Aires-Argentina. Cuenta en su producción como director de circo y teatro con más de 50 espectáculos, que recorrieron el mundo y sus alrededores [... ] (http://velazquezwalter.blogspot.com 18-12-2011)








LunaTeatral: ¿Desde cuándo está en cartel Rescate Emotivo (No Pasa Res)?

Walter Velázquez: Llevo adelante esta obra de teatro hace ya un tiempo, hice varias versiones, dos por lo menos de este trabajo. En esta oportunidad decidí presentarme solo, e invitar distintos artistas por noche. Este es un personaje con el que trabajo muchísimo fuera del país, en especial en España. Pero esta versión que ofrezco actualmente es un estreno absoluto!

LunaTeatral: ¿Cómo se relaciona las visitas a los Geriátricos con este personaje?

Walter Velázquez: Visite los Geriátricos con el fin de observar a modo de interés actoral, dado que yo ya había creado este personaje. Y no quería redundar en clichés de la interpretación, no quería hacer al típico viejito encorvado, tembloroso y desdentado. Mi primera visita a geriátricos fue en Alzira, Valencia  (España) de la mano de una hermosa invitación que me hiciera el grupo de teatro Engrata. Ellos tuvieron la idea original de cruzar a este anciano payaso ficticio con ancianos de verdad. Y resultó todo un éxito. Y hasta el momento he visitado muchísimos geriátricos todos en nuestro país y en España.  En cada festival que me invitan o a cada ciudad donde me llaman para dar clases pido que me consigan un Geriátrico que visitar.
Es importante decir que el espectáculo que realizo en las salas de teatro y festivales, nada tiene que ver con lo que realizo en Geriátricos, si bien el personaje es el mismo, considero mi visita a las Instituciones Geriátricas una visita social, donde los protagonistas son los ancianos, con quienes, canto bailo y mi función especifica es escuchar, estar, tomarlos de las manos, darle afecto. No hago esto con el fin de ser una especie de "Payamédico";  o alguien que cobra por enseñar la "técnica" del  "gerontopayaso”. No persigo con este trabajo publicitarme, quedar en la historia, ni engordar mi monumental ego, diciendo... "hola... trabajo con ancianos... sabes?" o "Mis lindos ancianitos"; no doy charlas, congresos ni enseño como hacerlo, porque no se como se hace, no se como lo hago... Sólo disfruto y hago reír. Eso es todo.

LunaTeatral: ¿Cómo surgió el Auspicio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos?

Walter Velázquez: Haber recibido el auspicio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, es para mi todo un honor y un orgullo, que sea considerado mi trabajo por esta entidad es increíble. Nunca pensé que podría recibir por esto algo tan importante, comenzó siendo algo muy mío y cuando llego el Auspicio de la Comisión no lo podía creer. Lo cierto es que el material es considerado como un material enaltecedor de la condición humana de un Anciano y eso es increíble. Estoy muy agradecido al Dr. Santiago Pszemiarower [reconocido médico y docente, especialista en Geriatría] por habernos propuesto ante la Asamblea. Hay cosas que a uno le pasan en la vida dentro de esta profesión que son geniales, no?


domingo, enero 15, 2012

Espectros (1881/ 2011) de Henrik Ibsen




Cuando el autor noruego escribió Espectros ya el mundo había reconocido su talento con la puesta de Casa de muñecas (1879). Como en aquella, Ibsen vuelve con un naturalismo exacerbado a poner en cuestión las instituciones más caras para la burguesía ascendente, la institución religiosa y la institución matrimonial. Preocupado por el lugar que la mujer ocupaba en la sociedad de entonces, a quien veía como “sujeto” en todo el sentido de la palabra, describe a sus personajes femeninos como mujeres que estaban condicionadas a los mandatos divinos y humanos a través de los representantes de la Iglesia,  Dios en la tierra, y de una sociedad patriarcal que las relegaba al lugar pasivo de esposa /madre/enfermera, en un mundo “privado”, sobre todo del verdadero significado de la palabra amor. La hipocresía necesaria para mantener las formas, la caridad como máscara del oportunismo y la conveniencia económica, el vicio,  el alcohol y la droga, la prostitución en todas sus formas, el Spleen como enfermedad de la época, en ciertas casas y en ciertas clases, el prejuicio de confundir arte y genialidad con enfermedad y desorden del alma; se reúnen en un texto que desarrolla una historia cotidiana, donde seres perfectamente verosímiles por la característica de su visibilidad social, aparecen envueltos en una trama tejida en años de ocultamiento y resignación.  La puesta que en el Centro de la Cooperación dirige Mariano Dossena, recupera el “aire de época” de la pieza, y nos lleva como espectadores a un tiempo / espacio fin de siglo. La idea de que la vida es un calvario que debemos soportar para redimirnos de nuestra culpa original, es puesta en cuestión por el autor, para decirnos casi con desesperación que todos los males proceden de nuestra ceguera para comprender el fin de la vida. Insistir en la alegría de vivir1, como regalo y no como obligación es casi el remedio infalible para recuperar la paz espiritual y encontrar el camino que nos aporte un significado a la existencia. Lo oculto, lo siniestro, lo impiden sin piedad, porque el mandato es más fuerte y porque además ese relato es el que sostiene los engranajes de la sociedad burguesa. Freud y Nietzsche sobrevuelan el pensamiento desgarrado del escritor noruego, que comprueba como en una revelación la causa de los males de su tiempo. El arte, la libertad, el amor, la felicidad posible, no son los componentes de un relato viable en una sociedad que necesita para seguir la rueda de su destino de la fuerza del rigor, la disciplina en el trabajo, la sumisión del otro, -donde la mujer lleva la peor parte-,  y del engaño y el silencio, donde lo moral cubra las consecuencias de tanto desatino. Una puesta en escena naturalista que reconstruye el universo que el texto dramático describe y en el cual los personajes están inmersos sin posible salida. Espacio y tiempo coherentes pero que se aprisionan a sí mismo en la densidad de la fábula. El cuidadoso vestuario y la escenografía contribuyen a crear esta atmósfera de encierro, de frío indolente. También la iluminación recorta y delimita cuando la acción dramática lo requiere. Los actores trabajan en ese registro naturalista con eficacia, dando carnadura a sus personajes para que el espectador, como un voyeur, indiscreto y seducido por el relato, ingresen en el juego de lo real en el escenario, y se trasladen en tiempo y espacio al mundo Ibseano, sólo quebrado por el ingreso corporal del “espectro” que suma lo simbólico al mundo concreto de la sociedad noruega. Para el director teatral Buchín , “los ‘espectros’ son los fantasmas que vuelven, pero no son los terroríficos de la fantasía, sino los más terribles de la realidad que se repite a través de la herencia, encadenado a sus protagonistas.” (1986: 10). Por lo tanto, la única fisura que se permitió el director es la incorporación del contratenor que abre la primera escena, con algunas breves intervenciones y cierra el texto espectáculo, un “espectro” que se desplaza en las sombras, pero quizá sería mucho más significativo si sólo se escuchara su melodiosa voz. Porque la puesta en escena adquiriría una textura que no se halla en el texto dramático y sería un respiro para el espectador en tanta bruma densa ficcional. Ya que su director alcanza su propio desafío: “ser fiel a la época, que la puesta transpire una Noruega a finales del 1800, ese clima nórdico frío y umbroso”.




Espectros de Henrik Ibsen. Ingrid Pelicori (Sra Alving), Walter Quiroz (Osvaldo Alving), Marcelo Bucossi (Pastor Manders) Horacio Acosta (Jacobo Engrstrand), Iride Mockert (Regina). Joaquín Rodríguez Seffredini (cantante contratenor) Escenografía y vestuario: Nicolás Nanni Realización de vestuario: Romina Brunelli. (Zirkua Amets) Fotos: Ana Lee. Diseño gráfico: Andrés San Martín. Diseño de Iluminación: Pedro Zambrelli. Asistencia general: María José Uriezaga. Asistencia de producción: Tatiana D’Agate. Asistencia de dirección: Tony Chávez. Producción ejecutiva: Ana Ortiz. Producción: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Sala González Tuñón. Canciones: Suo Gan (Canción de cuna galesa, tradicional) Lascia ch’io pianga, de George Friedrich Handel.

 








1 El director Mariano Dossena hizo pasar el punto de vista de la obra por esta afirmación: “Con Espectros se devela una nueva forma de entender lo espiritual que coincide en varios puntos con el budismo –otra filosofía de la cual soy un declarado apasionado- la transformación del karma la simple alegría de estar vivo, el intentar convertir la oscuridad en luz, son temas fundamentales en esta obra del genial noruego.” (Programa de mano)

 2 Mirko Buchín, docente, director y actor teatral, en el 2008 fue declarado por el Concejo Municipal de Rosario Ciudadano Ilustre y es reconocido como sinónimo del teatro rosarino. Profesor adjunto de la cátedra de Introducción al Lenguaje de las Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA durante 18 años, brinda sus conocimientos en el Estudio de Comedias Musicales y en su taller particular, además de conducir la Secretaría de Extensión Cultural en la Escuela de Música de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Como actor y director hizo obras de Chèjov, Ionesco, Gregorio Laferrere, Roberto Arlt, García Lorca y Florencio Sánchez, entre otros.







Brasil de María Ucedo

 

Dentro del marco de celebración por los 10 años de NoAvestruz, un “nodo cultural”, se presenta la obra Brasil. En su primer unipersonal, María Ucedo va dándole forma al mundo femenino abordando los miedos, las pérdidas, la búsqueda de la paz interior y la ambigüedad, pero también el tema femenino por excelencia: gestar una nueva vida. El hecho teatral no tiene un relato lineal, sino que son escenas simples y sin un orden espacio-temporal, es el espectador quien le va dando sentido a cada uno de los cuadros en un constante proceso de construcción según su propia sensibilidad. Porque en esta propuesta el movimiento tiene un lenguaje propio, producto del profesionalismo de la intérprete, y que desde el espacio lúdico propone una corporalidad diferente. Porque el movimiento como modo de expresión a través del tono, de la emoción, de la postura le va otorgando a la obra una textura singular, y donde lo poético se entrecruza con el humor cotidiano. Mientras la iluminación y la música van creando la atmósfera necesaria para cada cuadro. Por ejemplo, en el primero, la plasticidad y expresividad propia de Ucedo crea un espacio onírico y extraño, con precisión y movimientos ralentizados se va desplazando entre numerosos huevos dispersos. Objeto no muy habitual para el público teatral, quién antes de finalizar la escena aceptará la ficción: un ave marina, quizá una gaviota, empollando sus huevos en un extremo. En otra escena, es el humor simple de una mujer que hace referencia a las pérdidas a través de los propios dientes, prótesis dental, implantes,…., citas canceladas ante algún imprevisto. Luego, entre otros fragmentos, se filtra la necesidad de amar y ser amado, una breve canción , un susurro para los oídos atentos de la sala:

Socorro ya no estoy sintiendo nada
ni miedo ni frío ni calor, no da mas para reír ni llorar
Socorro alguna alma mismo que penada me preste sus penas
ya no siento amor ni dolor ya no siento nada
socorro alguien me de un corazón
que este ya no bate ni apaña
por favor   
una emoción pequeña
cualquier cosa
cualquier cosa que se sienta
hay tantos sentimientos debe haber uno que sirva

Brasil es una obra que propone una corporalidad femenina distinta, corporalidad cotidiana y de espesor peculiar, con sus fantasmas y sus fantasías, y quizá sea también una mirada utópica al intentar buscar en su interior –una gran bolsa verde- las respuestas a tanta preguntas. Mientras en cada espectador las imágenes se producen en el cruce de lo sensorial y de lo anímico. El “texto columpio” producido por “Cúparo & Frenkel & Ucedo” pone en escena no sólo emociones sino también imágenes, no sólo música/sonidos sino, además, silencios. Un todo construido a partir de una estructura donde la indagación es una constante y con una trayectoria que une a los tres artistas, como creadores e interpretes dentro del grupo El Descueve .
Ante nuestra escueta pregunta la actriz nos respondió:

Luna Teatral: ¿Cuál fue el punto de partida de Brasil: las sensaciones -visual, auditivo, táctil- o la improvisación?
María Ucedo: Sin duda las sensaciones, hace mucho que estaba en mi cabeza la idea de hacer un solo, el año anterior a ponerme a trabajar había hecho un taller de artes plásticas que de alguna manera me acerca más a las texturas, pero las imágenes más fuertes o digamos los embriones fueron la de la de la mujer que dice que se quiere meter en su interior y se mete en una bolsa, y la de proyectar, la panorámica de los dientes.

Brasil. Intérprete: María Ucedo . Música original: Javier Estrin. Texto Columpio: Cúparo & Frenkel & Ucedo. Diseño de Iluminación: Ricardo Sica. Diseño de Vestuario: Cecilia Ximenes. Diseño Escenográfico: Celina Saubidet. Bolsa: Marta Ratner "Chancho". Video y Proyecciones: Juano Jaureguiberry & Damián Canduci. After Effect: Federico Castro. Diseño Gráfico: Martín Lehmann & Juano Jaureguiberry. Fotografía: Alejandro Guyot. Asistencia en Función: Rocío Tuma & Dante Bazzano. Producción Ejecutiva: Rebeca Checa. Producción General: María Ucedo. Prensa: Tehagolaprensa. Asistencia de Dirección: Maqui Figueroa. Dirección: Ana Frenkel & María Ucedo. Teatro: NoAvestruz
 


 
1 Maria Ucedo es bailarina, coreógrafa y actriz, y ha desarrollado su actividad artística tanto en teatro como en cine, en TV y en radio. Bailarina egresada de la Escuela de Danzas de Margarita Bali y maneja la técnica clásica, contemporánea, contact improvisation, acrobacia y Kung Fu. Es instructora de Ashtanga Yoga - India. Estudió teatro con Sara Quiroga, Vivi Tellas, Ricardo Bartis, Nora Moseinco, Guillermo Angelelli, Marcelo Sauvignone, Luciano Suardi y Claudio Tolcachir; canto y trabajo vocal con Sandra Baylak y Mecu Bello; como guión con Mauricio Kartun y Hebe Huart.

2 El Descueve estaba formado por cinco artistas –Gabriela Barberio, Mayra Bonard, Carlos Casella, Ana Frenkel y María Ucedo– y organizaron un sistema rotativo de dirección para cada una de sus obras, aunque la creación se realizaba en grupo.  Abordaron y fusionaron distintos lenguaje -el teatro, la danza y la música- y quizá por ello fue difícil definir sus espectáculos con categorías preestablecidas. En 1995 fueron convocadas por el grupo De la Guarda para la creación del espectáculo Villa Villa, y entrenaron a las nuevas compañías en distintos lugares -Londres, New York, Bordeaux, Belgrado, Zurich, Ámsterdam,..… El grupo se disolvió luego de trabajar juntos por más de 15 años.

3 Es breve versión en castellano de la canción Socorro, de Arnaldo Antunes, realizada por Ucedo.

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