lunes, septiembre 17, 2012

La puta enamorada de Chema Cardeña




Chema Cardeña1 es un autor español que con La puta enamorada conformó una trilogía de obras cuyos temas y procedimientos derivan del teatro Isabelino, del Siglo de Oro español y del Clasicismo francés: La estancia (1996), La puta enamorada (1998) y El idiota de Versalles (1999) La puesta que lleva adelante Nicolás Pérez Costa desde la actuación y la dirección suma a la mirada del autor un punto de vista propio. La obra se estructura con los procedimientos del barroco, mixtura entre la tragedia y la comedia, personajes populares, el tema de la libertad y la responsabilidad, y sobre todo el amor y el honor. La Calderona (María Inés Calderón)2 era una cortesana, la amante de Felipe IV, cómica de corral, en un fondo histórico donde reinaba la Contrarreforma, la monarquía absoluta y el tristemente famoso tribunal de la Inquisición. Diego Velázquez es el pintor barroco por excelencia de esa corte corrupta. Hasta allí el relato histórico, de la objetividad de los hechos comprobables a la intimidad de la subjetividad de los triángulos amorosos que la trama teje y que tienen por centro a la actriz, al rey, a la reina y al artista; y como en toda tragicomedia, los criados, el de ella y el de él, cuya actividad a espaldas de sus amos, logran precipitar los hechos y convertir una circunstancia en tragedia. Un lenguaje que no descarta lo escatológico, en la voz de sus personajes centrales como en aquellos que conforman el coro, las mujeres del pueblo, que canta y bailan en los días de carnaval hasta la cuaresma; y que son las antagonistas primeras de la Calderona a quien echan en cara, literalmente tirándole sus orines, el licencioso comportamiento sexual de la actriz. La mujer como centro del pecado para una sociedad que oculta sus deseos y sus bajezas; la estigmatización del trabajo en el teatro y el arte doblegado a la figura del poder, un rey dueño de cuerpos y haciendas que compra belleza y a los hombres y mujeres que la producen. Una España que se debate entre la riqueza de su corona y la lucha del pueblo por sobrevivir a como de lugar, donde el otro es un enemigo potencial, y donde la Iglesia compite con el reinado que sostiene. En esta cosmogonía oscura, la figura de la mujer que baila sola y recorre los espacios como una sombra en la puesta, podemos asociarla a la esposa despechada del pintor, o a la muerte que ronda los cuerpos de los personajes y que finalmente se abraza a Velázquez antes de ser hecho prisionero. La irrupción del cuadro “La Venus del espejo”3 pintada por Diego en Roma y la única conocida de ese tenor, agrega al relato dramático un condimento de misterio y sensualidad a una relación que no sabemos si fue tan sólo mercantil. El modelo se sabe no fue la Calderona, pero la circunstancia en que se incluye su realización produce  efectividad sobre el espectador, cubre el imaginario de las relaciones entre pintores y modelos y le aporta una clave verosímil aunque ficcional. Una de las características del barroco es que se deja de pensar en un solo centro, en un círculo, para aceptar la idea de la elipsis como una deformación del primero, con lo cual surgen inevitablemente dos centros. Esto es lo que sucede especialmente en el teatro El Bardo, por un lado, el estreno de La puta enamorada y, por otro, la reinauguración del teatro. En la utilización del amplio espacio escénico el espectador encuentra también elementos barrocos más allá del texto primero. Un espacio en continuo movimiento y donde los personajes parecen no encontrar un punto de equilibrio o de estado perfecto. Las distintas escenas se van sucediendo en sitios y niveles diferentes reduplicando el centro del espacio escénico, como reduplicó Velázquez a La Venus y a los Reyes en los espejos, y provocando una reconfiguración del espacio ficcional. Otro tema es el juego, el placer, lo decorativo en el barroco y la idea del erotismo como una actividad lúdica, esto se materializa en el texto espectáculo a partir de la utilización de pequeños recipientes con pintura de colores brillantes –rojo, verde, azul,…- para expresar a través del trazo realizado con las manos diferentes emociones. Así en el momento de mayor seducción entre Diego y la Calderona, sus cuerpos apenas se rozan y la imagen plástica lograda con los diferentes colores sobre los cuerpos o sobre los paneles es interesante. Aunque, casi al finalizar la obra, este recurso tan plástico parecería un poco excesivo y pierde la sugestión de la escena comentada. Si la escenografía tiene una fuerte marca también el impecable vestuario completa ese clima barroco, clima de transición, de música y de pasiones. El profesionalismo de los actores, en especial de Nicolás, Candela y Agustín, terminan de darle al hecho teatral un punto de fuga que nos une al Siglo de Oro español.

 








La puta enamorada de Chema Cardeña. Elenco: Nicolás Pérez Costa, Candela Cibrián, Agustín Pérez Costa, Íara Martina, Eric Baez, Cecilia Barlesi, Natalia Biasin, Micaela Rivetti. Maquillaje: Sofía Nuñez. Diseño y Realización de Vestuario: Saldivia – Spidirone. Diseño y Realización de Escenografía: Lucio Tirao. Fotografía y Diseño Gráfico: Estudio Fuentes Fernández. Fotografías: Francisco Cordoba. Asistencia de Dirección: Katalina Nuñez, Santiago Tezza. Entrenamiento en Acento Español: Jaime Diaz. Entrenamiento en Artes Plásticas: Lucio Tirao. Coreografía: Micaela Rivetti. Producción Ejecutiva: Katalina Nuñez. Producción General: Salvador Collado, Rubén Barreira. Dirección Musical: Nacho Medina. Puesta en Escena y Dirección General: Nicolás Perez Costa.  Teatro El Bardo.





 









Álvarez Sellers, Alicia. Iconografía del retrato de actor, La Calderona, Juan Rana, y Pablo de Valladolid. (280).

Oliva, César, 2004. Teatro español del siglo XX. Madrid, España: Editorial Síntesis.








1 Chema Cardeña nombre artístico de José María Gómez Cardeña, dramaturgo, actor, director, productor y profesor de teatro nacido en Córdoba en 1963, es actor y autor, actividades que incluso a hecho coincidir en obras como Aquí radio Andorra (1993) y Anoche fue Valentino (1994), La estancia (1996), La puta enamorada (1998), y El banquete (2000) La puta enamorada es otra mirada sobre las relaciones entre la Calderona y Felipe V; esta vez mezclada por el encargo que el Rey hizo a Diego Velásquez para que inmortalizara a la conocida actriz. El autor elude la relación meramente histórica para hablar de amor, pero también de una corrupción que va más allá del siglo en que sucede la acción. (Oliva, 2004, 330)  Cardeña en 1988 ingresa en el Instituto Shakespeare y comienza su carrera como actor que prosigue en el Centro Dramático de Valencia a las órdenes de directores como John Strasberg, García Valdés, Edward Wilson o Michael McCallion. En 1990 funda la compañía L´Americana Teatre, con la que inicia su carrera como autor con las obras Aquí Radio Andorra y Anoche fue Valentino, con las que en 1995 recibe su primer premio como autor, el de la Crítica de Valencia. Ese mismo año funda, junto a Juan Carlos Garés, Arden Producciones, compañía con la que continúa su carrera como autor con sus trilogías de Teatro Clásico Europeo (La estancia, La puta enamorada y El idiota de Versalles) y la Helénica (El banquete, La reina asesina y El ombligo del mundo). Ha escrito más de veinte obras y ha recibido, entre otros, los premios de la Crítica de Barcelona, Crítica de Valencia, el Max Aub de Teatres de la Generalitat Valenciana y el de la AITA de Alicante.

2 Sobre el famoso retrato hay una hipótesis de que se encuentra en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, donde se supone se recluyó la actriz luego de dar a luz al hijo bastardo del Rey, Don Juan de Austria, San Hemernegildo; la misma aparece en el texto del historiador Elías Tormo: En las Descalzas Reales, estudios históricos, iconográficos, y artísticos. La actriz terminó su vida como abadesa y su hijo fue el único hijo natural reconocido por el Rey.

3 La pintura tuvo un recorrido singular, “El primer propietario de la obra fue un pariente del conde – duque de Olivares; perteneció luego a los duques de Alba y después al píncipe de la Paz. Ingresó en la National Gallery de Londres en 1906, donde en 1914 fue gravemente dañada –con un hacha- por una sufragista exaltada.” (Maestros de la Pintura, Veláquez 2, 11/10)










SMHS 2012 | Gente de teatro







Pedazos de y por Irene Goldszer



La intérprete de sus propios temas, la actriz, juega a entregarnos como espectadores fragmentos de una historia contada desde palabras sencillas que encierran su metáfora en el quiebre, en lo no dicho, en lo que deja salir a partir de la mirada cómplice, la risa, el gesto o el acorde desde una guitarra que parece formar parte de su anatomía. Ni tango ni bolero, pero siguiendo la estructura de la narración íntima en primera persona, se sucede el diálogo con el otro, un otro, y también con ese que está encerrado en uno mismo. La figura de Irene Goldszer1 bajo la luces de la escena, acompañada por la escenografía de Paco Fernández Onnainty2, por los músicos que inician y oscilan según el tema en integrarse al espacio donde una pequeña historia deviene en la voz de colores insinuantes que la cantante maneja con fluidez, aparece angelada, como tocada por la magia del lugar. Nada parece forzado sino que tiene la impronta de una reunión de amigos que se reúnen para festejar precisamente la felicidad de estar juntos, y donde la música es el instrumento, la herramienta que facilita el encuentro. Un espectador que disfruta, que reconoce el valor de la entrega de la artista, que sabe cuáles son sus recorridos, que la conoce y en quien se reconoce en las temáticas y los ritmos. Instrumentos de viento, de cuerdas y percusión, y la vibrante vocalización que se atreve a un tema conocido para traerlo a su propia intensidad y crear una versión de una belleza diferente. Autora, intérprete y directora de la propuesta, Goldszer logra que todos los procedimientos adquiridos en su formación se aúnen para dar cuenta de un trabajo dinámico y sorprendente en los registros y en el devenir de las microhistorias que conforman una, cuyo tema es el amor. El pequeño programa de mano parece ser una de las piezas del puzzle que la actriz con mucho profesionalismo va armando a lo largo del recital como ella misma lo define en una entrevista realizada[3] por otro medio:

 “Pedazos” es un recital […] En las letras resaltan ojos, dedos que se mueven solos,  bocas que hablan sin sus cabezas. Hay dedos que suenan en el vivo –los chasquidos-. Un corazón sin forma de corazón. El viento, el pasto y el cielo como escenarios de esas bocas, dedos, pelos, cuerpos que se desprenden de su parte total. Lo cotidiano del tenders y el surrealismo de los dedos colgados en él. Las sábanas, el sueño que se queja, la noche infinita. Las palabras que hartan. La interferencia del lenguaje. Algo bueno puede nacer desde tan abajo – el amor… una planta… una casa…-. Disfrutar de lo pequeño. Un abrazo. Los trozos que se cuelan (que se meten), los trozos que dejan secuelas. Las partes del cuerpo, las emociones, los pensamientos que se liberan y cometen actos que no controlamos y vuelven y nos transforman. Creer. Imaginar. Querer. Y llorar por eso y reír también por lo mismo. La maldad en un libro, en un dicho, en la naturaleza, en todos lados. El engaño y el amor. El origen de la obra. Esos son los conceptos que contienen a Pedazos.

Todas esas pequeñas y sencillas cotidianidades, a modo de un relato de vida, es lo que transmite Irene sin sobresalto y dejando al espectador atrapado en una maraña por demás sensitiva, maraña colorida planteada desde el espacio lúdico con diferentes hilos, cintas, cuerdas que se cruzan o están en el suelo. Pero la imagen visual no es caótica sino, por el contrario, todos los elementos conviven armoniosamente, como conviven en esta obra los diferentes lenguajes artísticos, sin subordinación alguna. Espacio que va tomando textura a medida que la ductilidad y el carisma de Goldszer nos atrapan en un canevá poético para cerrar el espectáculo con una impecable versión Malagueña salerosa:

Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera,
besar tus labios quisiera,
malagueña salerosa.
Y decirte niña hermosa
eres linda y hechicera,
eres linda y hechicera,
como el candor de una rosa.













Pedazos una nueva propuesta teatral, poética y musical, creada e interpretada por la cantante, poeta y actriz Irene Goldszer, quien se presenta junto con otros artistas invitados que son también actores y músicos: Carla Crespo (Mi vida Después); Leandro Stivelman (Banda de Alejandro Balbis); Marina Fantini (Estado de Ira)  y Federico Barroso Lelouche (Grupo Humus cine). Escenografía creada por el artista plástico Paco Fernández Onnainty. Voz, Guitarra y Cuatro Venezolano: Irene Goldszer. Invitados: Carla Crespo en Batería, Leandro Stivelman en Voz y Melódica, Marina Fantini en Charango y Federico Barroso Lelouche en Voz; Invitado Especial Fecha 2 de septiembre: Fernando Tur  en guitarra (Grupo Krapp- Cocktail Tour Musique) Diseño del Espacio: Paco Fernández Onnainty. Trailer: Pablo Lugones; Fotografía: Riki Lozada,  Chino Suárez y  José María Gómez. Asesoramiento de Vestuario: Marta Albertinazzi. Composición, Dirección e Interpretación: Irene Goldszer










1 En su rol de música, estrenó “Pedazos”  en el año 2010. Realizó presentaciones  en la Legislatura  porteña en el marco del ciclo “Más poesía menos policía” en conmemoración a los 36 años del Golpe de Estado. También se ha presentado  en salas tales como: El Camarín de Las Musas, Abrancancha, Elefante Club de Teatro, Vera  Vera Teatro, El Paso  Casa Cultural y  en el marco del ciclo “La vida color de whisky” en Ladran Sancho. Además, participó del Tributo a Lasha de Sela junto a diversas cantautoras emergentes  en el día internacional de la lucha contra el cáncer de mamá;  en el ciclo “Libro Marcado” coordinado por CeciliaSzperling  en el Malba y  en el Ciclo “Rioplatensas  en la Biblioteca Nacional junto a dramaturgas argentinas y uruguayas, además de presentarse en diversos ciclos de lectura y música en diferentes bares y terrazas. Sus presentaciones son en diversos formatos: guitarra / cuatro venezolano y voz; y con invitados actores y músicos (batería / charango y melódica, entre otros más). Investiga en la intervención de la música de una manera  teatral en la escena desde el 2000, año en que inicia su actividad junto al Trío DeRama Sangre presentándose en distintos bares; trío que a su vez se origina para la presentación del libro Lakúndera, de su autoría.  En el año 2006 estrena su primer Recital Unipersonal “Y el Fin”  en el bar El Taller. Luego realiza diferentes presentaciones  en el Teatro Puerta Roja y  en el Teatro Balcarce. Con su espectáculo “Y el Fin” participó  en el Festival Internacional de Monólogos y Unipersonales de Resistencia, Chaco,  en el año 2007. Dentro de sus trabajo como actriz, se destacan: “Estado de Ira” con dirección de Ciro Zorzoli, (Teatro Metropolitan -realizando un reemplazo desde noviembre de  2011 a mayo de 2012-;  Festival  Santiago a mil -Chile- y  en el marco de  la inauguración del Teatro Sánchez Aguilar -Ecuador, Ciudad de Guayaquil-); “Marathón” (Teatro Nacional Cervantes) y “Marat- Sade” (Teatro Municipal General San Martín), ambas dirigidas por Villanueva Cosse; “El Reino de Rada”, recital de Rubén Rada para niños  en La Trastienda, con dirección de Omar Varela; “Reinas Magas”, espectáculo infantil con dirección de Valeria Ambrosio (Teatro Lorange); “Período Doma”, del Grupo De La Guarda y “Vibra”, espectáculo circense, con dirección de Gerardo Hochman; “La Cita”, obra inspirada  en la figura de Rodolfo Walsh, escrita y dirigida por Aldana Cal, El Kafka,  Espacio Teatral (finalizada recientemente); entre otros. Ha participado como invitada en la obra “Parte de este mundo” de Adrián Canale.  En el área de la televisión protagonizó la sitcom infantil Reinas Magas e integró el elenco de Valentino  el argentino, coproducción argentino – colombiana. En cine, participó del film Luna  en Leo, con dirección de  Juan Pablo Martínez y Walter, con dirección del Grupo Humus. Actualmente presenta “Recital Pedazos”  en El Camarín de las Musas todos los primeros domingos de cada mes.

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Paco Fernández Onnainty es un artista plástico que elabora sus producciones con aquello que consideramos descartable: “Pegar papelitos de un modo desprejuiciado deviene acto de pintar; es en la composición donde es posible ver el gesto. Haber tenido un contacto diario con artículos de limpieza, durante algunas horas del día, en un espacio  propio y absolutamente ajeno a la vez, tan familiar como sofocante, casi natural (y me refiero a ese espacio alienante, naturalizado del trabajo) fue la excusa de mi obra. Más allá del paralelismo con lo pulcro, ordenado, limpio, la paleta de colores de los envases de Glade, Lysoform y Raid me permitió, sin privarme de cierta estridencia, desplegar  un mundo posible sobre una chapa de zinc. Es en ese mundo, en ese choque de significantes, en ese juego desprevenido,  donde la mirada, una vez capturada,  transita ligera entre forma y color. Y, el acercamiento al detalle, habilita otro posible recorrido de lectura: la palabra escrita como frase o como estallido aleatorio. El diseño industrial  utiliza el metal, el plástico, los colores y la gráfica para presentar productos en el mercado.  En la serie Feprol  el objeto deconstruido se substrae del sistema, no sólo por el acto de descontextualizarlo, sino por la alteración ejercida sobre sus materiales. Éstos transformados por  la intensión creativa, se vuelven un producto simbólico donde es posible encontrar lo particular. Aquello que me es propio.”

















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