viernes, diciembre 07, 2012

La alfombra voladora y Ave María de y por Julia Varley del Odin Teatret



Una entrega de dos presentaciones son las que esta vez la actriz inglesa Julia Varley, participante del Odin Teatret y de las enseñanzas de la poética teatral de Eugenio Barba, son las que en el espacio del Teatro Empire desarrolló este año en Buenos Aires. El Baldío Teatro1 es el grupo que habitualmente nos sorprende con estas presencias de teatro antropológico como una de sus actividades de encuentros, seminarios y festivales. El martes en una tarde de un día agitado, presentaba sin embargo la posibilidad de asistir a una clase teórica y práctica del uso de la voz y sus múltiples posibilidades de color y registro. En La alfombra voladora, desde una sola frase, o con pequeños textos que eran el soporte de la ductilidad fónica de la actriz, fuimos testigos de un despliegue de personajes posibles creados desde el trabajo sobre una herramienta indispensable para la función teatral, pero que en las manos de la Varley se desplegaba en universo de imágenes que surgían desde la tensión de las cuerdas vocales. Definido por la actriz como un espectáculo / demostración sobre el trabajo con el texto, asistimos como espectadores a la maravilla de su trabajo, clase teórica / práctica que anticipó el despliegue que luego veríamos al día siguiente en la presentación de Ave María; yo te saludo María, jugando con la doble intencionalidad de un título que recuerda a la imagen consagrada de la virgen, madre de Dios, y a la de la actriz chilena María Cánepa a quien se le rinde homenaje. En los artículos que citamos en la bibliografía Varley expone como desde las dificultades físicos y de relación con el medio la bailarina hindú Sanjukta Panigrahi, y el modo que pudo dar cuenta de la danza Odissi. De la misma manera, nos presenta su trabajo, expresando ante las preguntas del público, que el camino de la creación nace a partir de los obstáculos y las dificultades a vencer. El cuerpo como herramienta, cuerpo cosificado por la sociedad y que la danza y el teatro vuelven materia maleable, dándole la posibilidad de ser una humanidad en un misterio único. En Ave María el personaje Mr. Peanuts[2] es la puesta en acto del espectáculo / demostración del día anterior, con la desmitificación de la muerte y con un relato donde el personaje recrea o, mejor dicho, crea otros personajes a partir de historias distintas, con algunos pequeños cambios de vestuarios y demostrando tener sentimientos humanos. Esta muerte es dadora de vida y de ilusión, en un pacto ritual entre ella y el espectador será éste quién, en última instancia, le da un sentido al relato, pues a simple vista sólo es una sucesión de actos. Un personaje-anfitrión de gran altura que por rostro tiene una calavera y, a su vez, nos niega el rostro de la actriz, pero esto no impide que haya armonía en sus movimientos y gestualidad corporal, con los distintos tonos de voz va construyendo el espacio ficcional, mientras la voz en off duplica la teatralidad. El personaje expresa que “el Arte es un acto de amor” porque es el punto de encuentro entre la obra y el espectador, obviamente esto se logra cuando hay pasión, técnica y trayectoria como es el caso indiscutible de Julia Varley.  En el espacio escénico algunos objetos que se resignifican a partir del discurso verbal y corporal de la actriz: un maniquí, una capelina, un tocado de novia, el pañuelo, un muñeco bebe,… Un trabajo actoral que pone en crisis el estatuto del personaje en su sentido tradicional, un personaje que vamos construyendo a partir de los mínimos datos que desde el espacio escénico se nos brinda. O mejor dicho, a partir de un “cuerpo dilatado”, siguiendo a Barba:

Un cuerpo-en-vida es más que un cuerpo que vive.
Un cuerpo-en-vida dilata la presencia del actor y la percepción del espectador.
Frente a ciertos actores, ese espectador es atraído por una energía elemental, que lo seduce sin mediaciones, aún antes de que haya descifrado cada una de las acciones, se haya preguntado sobre el sentido y lo haya comprendido. 
(1990: 54)                                                

Si al entrenamiento físico debe acompañar también el entrenamiento mental, en un largo trabajo cotidiano sobre la dificultad propia de cada actor y, como comentó Varley que ha trabajado sobre su propia dificultad, ante nuestra mirada atenta esa dificultad se ha transformado en energía de mutación constante. Es difícil para la experiencia espectatorial que la emoción no sea una consecuencia lógica de semejante experiencia.




La alfombra voladora y Ave María de y por Julia Varley del Odin Teatret, dirección Eugenio Barba. Noviembre 20/21 de noviembre de 2012. Teatro Empire.












Barba, Eugenio – Nicola Savarese, 1990. “El cuerpo dilatado” en El arte secreto del actor. Diccionario de Antropología Teatral. México: Pórtico de la Ciudad de México: 54-55.

Varley, Julia, 1998. “Sanjukta baila para los dioses” en Teatro XXI, primavera, año IV, número 7, (primera parte)

__________, 1999. “Sanjukta baila para los dioses” en Teatro XXI, otoño, año V, número 8, (segunda parte)




1 El Baldío es un grupo de artistas dedicado a la investigación teatral dirigidos por Antonio Célico. Desde su fundación se radicó en Ciudad Jardín, El Palomar, Buenos Aires.  El trabajo constante de los integrantes abarca, por un lado, el entrenamiento físico y vocal, la creación de espectáculos y la transmisión de la experiencia a través de talleres, seminarios y laboratorios; por el otro, incluye la organización de festivales y encuentros que promuevan el intercambio entre artistas y grupos y la comunidad, y la realización del proyecto editorial. Desde 1996 integra la red de teatro El Séptimo, fundada por El Baldío y Viajeros en dicho año, concebida como un espacio de aprendizaje alternativo y orientado a la realización de encuentros, seminarios y festivales en distintos puntos del país, especialmente en la Ciudad de Humahuaca, provincia de Jujuy. Desde 1997 realiza anualmente el Festival de la Víspera con la presentación con entrada libre y gratuita de espectáculos de teatro, circo, música, teatro callejero e intervenciones de artistas plásticos, tanto nacionales como extranjeros.

[2] http://www.odinteatret.dk/productions/current-performances/killing-time.aspx


Segundo Cuaderno de ReHiMe | Presentación



Presentación
Viernes 14 de diciembre de 2012 | 19 hs
Panel : Mario Carlón, Jorge La Ferla y Emilio Bernini
Aula 02 | Instituto de Investigaciones Gino Germani
Uriburu 950 Piso 6 (C1055AAD) CABA Argentina
TE: +54 (11) 4508-3815
Al cierre de la actividad se realizará un brindis.

Cuaderno N°2 | Año 2 | 2012
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Número Temático | Televisión

TV y sociedad | Raymond Williams
Lynn Spigel
Introducción a Televisión. Tecnología y forma cultural

TV y dictaduras en América Latina | Brasil, Chile, Uruguay
Igor Sacramento | Eduardo Santa Cruz | Antonio Pereira

TV, arte y cine | Glauber Rocha, Jean-Luc Godard, Jean Rouch y Ruy Guerra
Regina Mota | Manthia Diawara.

Buenos Aires, Prometeo, 2012.
ISBN 1853-8320

lugares donde conseguirlo| http://www.rehime.com.ar/escritos/cuaderno_02.php
Librería Lilith http://www.facebook.com/lilithlibros

unite a la presentación | http://www.facebook.com/events/370151816401941/
+info | rehime@rehime.com.ar
 


¿Quién es Ramona Reyes ? | Diciembre 2012








jueves, diciembre 06, 2012

Copia fiel de Analía Couceyro


Hay un mundo que imita la creación divina y que en sucesivas cintas de moebius es la metáfora de todos los interrogantes que nos podemos hacer sobre el origen de la vida. Hay un sitio que se encarga de producir con fidelidad material para transplante, mundo cerrado y claustrofóbico y que lo hace rodeado por la hipocresía de un mundo exterior que sostiene una moral dudosa. Hay una narración sobre el goce y el deseo, sobre la identidad, sobre la discriminación en ese mundo construido por mujeres, que es réplica exacta del mundo construido por un dios hombre que además las constituye. Hay violencia adentro, de afuera hacia adentro, violencia ¿qué nace de violentar las leyes de la naturaleza? Hay un simulacro de la vida, en los cuatro estadios que deben pasar las pupilas hasta completar, eufemismo de dejar de vivir, a la vez eufemismo de la “muerte”; fin que nos constituye como seres naturales o clones. Hay una mirada desde una sociedad machista, que pone en la mujer el deseo y el deber de dar, dar, dar… como destino, y además aceptarlo con alegría. Hay una rebelión que oculta en un sótano es descubierta por una Alicia nueva que cae en el pozo del conejo y atraviesa el espejo. Pero sobre todo, hay un grupo de actrices junto a la dirección de Analía Couceyro que trabajan desde el cuerpo, poniendo el cuerpo, para dar instancia teatral a un texto que abarca una temática por demás ambiciosa. La puesta nos puede provocar una amplia gama de sensaciones, nunca la indiferencia. No da tregua al espectador, que asiste a muchas de las acciones con la respiración contenida, sin darse cuenta, tenso como tensas son las situaciones, para dar cuenta del efecto cuando las luces se apagan y todo vuelve a una realidad tan parecida al simulacro. La perversidad que encierra la ciencia aunque se proponga fines nobles, y la que despliega una sociedad que la requiere y la recrimina de igual manera, es también una de las tantas vueltas infinitas que ese mundo encerrado en un universo nos presenta en la corporidad de esas niñas /mujeres que son objeto de la necesidad, el deseo, de los otros, afuera y adentro de ese mundo falsamente protegido. Vida y muerte, nacimiento y completud; y un mandato de dar hasta el vacío absoluto, metaforizado en ese urgencia de poseer del otro aquello que lo identifica, las bombachas o el pelo. La intensidad de la escritura dramática se materializa con creces en la escritura escénica, no es tarea fácil teniendo en cuenta los temas cruciales que aborda la obra, por un lado, y las 17 actrices en espacio escénico no muy amplio, por otro. Al funcionar cada engranaje con precisión el signo teatral va adquiriendo una textura intensa que requiere de un espectador activo. No nos es ajeno el incremento del sometimiento sobre el cuerpo  en nuestra sociedad actual – desde la moda, la publicidad, la ciencia y el poder - y su manifestación más perversa: la clonación humana. Sostiene Le Bretón que “la fábrica del cuerpo humano entra [nosotros hoy podríamos decir que ha entrado] en la era de la reproducción industrial” (1995: 245). La fábrica o el instituto científico Harvest responde a diferentes intereses sociales, económicos y políticos – nada que nos asombre – y funciona gracias a un poder anónimo y reticular. Los diferentes grupos de niñas / adolescentes no sólo son vigiladas por el personal del establecimiento sino, también, por ellas mismas; la sumisión, la denuncia y la discriminación han sido copiadas de manera casi innata a estas hembras sin peligro de extinción. Continuando con Le Breton:

El cloning lleva a su extremo a la lógica del cuerpo alter ego puesto que la referencia del sujeto está sólo en sus características genéticas, es decir en una parte indefinible del cuerpo contenido en cada una de las células, pero que contendría en germen al sujeto…La reproducción humana por clonación, como si se tratara de un esqueje vegetal es una procedimiento técnico basado en la ocultación del cuerpo y, especialmente, de la sexualidad. (240)

Si estos personajes femeninos son, en principio, una “copia fiel”, luego algo se manifiesta como una proto-individualidad, algo en su memoria que ni ellas mismas saben explicar pero que las diferencia y las impulsa a buscar en la música (como expresión artística más allá de lo racional) y en la unión la fuerza necesaria para poder rebelarse ante un destino previsible: un cuerpo-máquina reproductor de vida. Quizá las pequeñas prendas íntimas femeninas sea el leitmotiv teatral: cada personaje con su feminidad propia que las diferencia de sus pares y de los individuos machos. Además, es interesante el ritmo coreográfico de algunas escenas, la música en vivo sobre el final y los continuos desplazamientos, tanto en el espacio escénico como por la escalera de acceso al espacio teatral. Esta profusión de temas y de actrices, desde una perspectiva ontológica y artística, le otorga al hecho teatral un dinamismo particular que no es caótico; una propuesta sin fisura que puede provocar en el espectador muchos interrogantes.  









Copia fiel  Dramaturgia: Analía Couceyro, Fabián Díaz, Francisco Sendra, Wenceslao Tejerina y actrices. Dirección: Analía Couceyro. Elenco: Maité Ovejero Quinteros, Dominique Maucci, Lola Banfi, María Emilia Ladogana, Eugenia Blanc, María Belén Fernández Díaz, Magalí Mella, Dorina Di Modica, Cecilia Peredo, Julia Garriz, Gisela Scafati, Lara Sol Gaudini, Viviana Ghizzoni, Maiana Vega García, Carolina Fernández Kostoff, Sabrina Dana y Virginia Azzaretti. Asistentes de dirección: Fabián Diaz, Francisco Sendra, Wenceslao Tejerina. Diseño de escenografía: Felix Padrón. Asistente de escenografía: Gabriela Kohatsu, Nazareno Moyano. Vestuario: Lara Sol Gaudini y Nadyn Sandrone. Iluminación: Marco Medici. Sonido: Gustavo Semmartin. Maquillaje: Daniela Godoy. Coreografía: Vicky Carzoglio. Fotografía: Marco Médici. Tema "Para Vallentine": Jimena Martínez. Prensa & Comunicación: Mariano Casas Di Nardo.
Apacheta Sala.












Le Bretón, David, 1995. “El camino de la sospecha: el cuerpo y la modernidad” en Antropología del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva Visión: 217-249.




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