viernes, abril 13, 2012

Gacetilla | ¿Quién es Ramona Reyes? | Ciclo de Abril




Lunes Cinéballos | Ciclo de Abril
Grandes Películas en Blanco y Negro
en las que (a veces) aparecen pistolas

Il Ballo del Mattone | Gorriti 5950 | Palermo | CABA | 20 hs
Entrada Libre y Gratuita
No se suspende por lluvia

Lunes 16 de Abril | Sunset Boulevard
previo a la película corto inédito y espectáculo performático

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Gacetilla | La infancia de Clara


Made in Jabón en 100% Burbujas de Javier Urbina



Desde niños quien no ha jugado con un aro pequeño y agua jabonosa para hacer pompas, ese juego sutil que encierra la idea de la fragilidad de todo. Javier Urbina hace de esa experiencia un arte, al buscar crear mundos que flotan en el aire, con los elementos más sencillos: aros, cerbatanas de todo largo y diámetro, pasando por la destreza de convertir sus propias manos en herramientas útiles al devenir de la magia. Los niños y los que guardan uno en su memoria, ríen y aplauden, cautivados por el destino de los globos que gracias al manejo de reflectores brillan en una pluralidad de colores, mientras transitan el espacio. “Yo quiero hacer globos así, por todo el mundo”, dice una niña sentada a mi lado, imaginando que los sueños son realizables y están escondidos en la maestría de saber soplar y hacer pompas de jabón. La compañía madrileña que dirige Urbina, Made in Jabón, se fundó hace cuatro años y esta es su primera temporada en la Argentina. Sus espectáculos son tanto para niños como adultos, y aún tiene algunos que sólo están pensados para los más grandes que pueden a través del juego, seguir con felicidad una historia. James Pomp1, es una obra estrenada en Madrid  cuyo personaje es un antihéroe, “bastante ácido, descarado y un poco golfo”, que está pensada sólo para el público adulto. En el Cubo, en un escenario casi despojado, con pocos elementos, y una valija que encierra lo sorprendente, logra atrapar a los espectadores en un diálogo con economía de palabras. Porque entre pompa y pompa que se eleva hacia el límite contenido del espacio escénico, surge el tiempo de la imaginación, diferente para cada uno, ya que no hay una historia que una la rutina, (que me atrevo a afirmar que sería bueno que la tuviera) mientras que en el recorrido expectante que abarca hasta su destrucción el silencio se rompe para dar paso a los aplausos. El clima logrado por sus manos, se quiebra en dos oportunidades: cuando invita a una espectadora a un juego de embocar en el aro con una burbuja de jabón, donde ella toma su lugar, y en la segunda oportunidad cuando es un niño el que se ubica en un centro previamente preparado para ser deglutido por un enorme globo jabonoso que surge de un aro. Urbina es uno de los artistas que fue galardonado con un Récord Guinness por lograr realizar la cadena de burbujas más grandes del mundo2. El perfeccionamiento de su técnica logra hacer realidad el sueño de la infancia, hacer con agua y jabón una burbuja que nos lleva hasta el país de la ilusión.







Producción: Cía. Made In JaBón Dirección: Cía. Made In JaBón Actor: Javier Urbina. Diseño de sonido: Luis López de Segovia Diseño de luces: Adrián Tudela de Marcos. Producción en Argentina: Silvia Barona














1El espectáculo está conformado por una sucesión de "sketches" que cuentan una historia sin palabras y combina diversas artes como si de una sola se tratara. Todo ello dentro de una misma burbuja hablando en el mismo idioma, el del teatro. El argumento narra la historia de un director de cine que decide hacer una película emulando al típico "James Bond". El principal problema es que no tiene dinero para encargar una buena escenografía, conseguir un buen vestuario y mucho menos que le permita contratar a los actores y actrices que necesita para realizarla. Lo único que tiene a su alcance es una maleta, cuatro taburetes y algunos elementos adquiridos en el bazar de la esquina.

2El actor ha fundado y llevado adelante varios proyectos socioculturales y de autogestión, con el  compromiso de crear espacios y oportunidades para la expresión artística en sus más diversas formas así como facilitar el acceso y la promoción de artistas noveles. Con su compañía  lleva a cabo, en simultáneo, varios  proyectos de gran envergadura. Fueron seleccionados en el 2010 por la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid en donde fueron vistos por más de 50.000 espectadores. También presentaron en escuelas “BUBBLE BROS”, actualmente en cartelera española. En 2011, estrenó en uno de los mejores teatros de la Gran Vía madrileña, el Teatro Arlequín, la nueva creación de la compañía: “BUBBLE SISTER”. En ese mismo teatro, en pleno centro de Madrid, se estrenó el 3 de septiembre de 2011 el nuevo espectáculo: “JAMES POMP, licencia para hacer reír”.
















La gracia de tener de Manuel Santos Iñurrieta





A usted le pertenece usted.
De usted la voluntad,
el pasado, el amor, el presente
la rabia, el futuro, los sueños,
el destino, y la poesía.[1]



El grupo Bachín Teatro, con sus 12 años de trayectoria, pone en escena La gracia de tener en la Sala Osvaldo Pugliese. El reducido espacio de dicha Sala, más dedicada a la música, permite una mayor cercanía con el espacio escénico; en un extremo el personaje Presentador parece surgir entre los primeros espectadores. Sumado a las proyecciones sobre el telón y la pared, las narices rojas y El Comediante, que deambula buscando su escenario, el clima oscila entre el humor y nuestra propia historia política-económica: un pequeño circo dentro del Gran Circo. Como la matrioska o muñeca rusa, cada episodio alberga un nuevo acontecimiento: sucesos argentinos en una semiosis infinita. Recrear la década de los 60 no es tarea fácil, Arturo Frondizi / Juan Carlos Onganía, las Fuerzas Armadas / la Iglesia; como tampoco llegar a las épocas de la Flexibilización Laboral, de las Privatizaciones, del Derecho a la autodeterminación de los kelpers, de las bicisendas, …. Con elementos del absurdo y del clown, del actor popular y actor brechtiano, los personajes van tejiendo la trama que apela a nuestra memoria colectiva. Humor para hablar del dictador Onganía y la Noche de los bastones largos, de esos intersticios dolorosos de la historia que aún contienen tantas preguntas. Elegante color negro para el vestuario y muy pocos elementos para crear el ambiente de la mansión que se alquilará para un circo. Muchas narices rojas que no intentan enmascarar los fantasmas de nuestra historia. Por un lado, Apolo (Julieta Grinspan) y Dionisio (Marcos Peruyero), los hermanos que luchan sin mucho éxito para no perder los privilegios de su clase. Por otro, Nancy (Carolina Guevara), criada y hermana bastarda, es como el mito trágico que toma lo apolíneo pero va más allá y juega con el displacer sin justificar la existencia de tantos puntos oscuros. Con profesionalismo la actriz, en algunos monólogos por fuera de la historia, nos hace reflexionar sobre éstos y otros temas de nuestra sociedad actual; con un guiño al personaje de Segismundo en La vida es sueño, quien se queja de su triste e incompresible destino:

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.2
…..

Cierta atmósfera íntima y la ductilidad de la actriz, sólo recortada por la iluminación, nos recuerda que la función debe seguir. Así como el juego Sopa de Letras, los sucesos económicos-políticos se entrecruzan y se mezclan, siendo hoy todavía el pasatiempo preferido de unos pocos. Y son éstos quienes eligen la temática del juego, pues nos encontramos frente a más presupuesto para la enseñanza privada y a un arbitrario recorte para la enseñanza pública por parte del gobierno de la Ciudad.







La gracia de tener de Manuel Santos Iñurrieta. Elenco: Jorge Tesone, Julieta Grinspan, Marcos Peruyero, Carolina Guevara, Jerónimo García,  Diego Maroevic, Manuel Santos Iñurrieta. Vestuario: Irene Scandrolli. Iluminación y Escenografía: El bachín teatro. Realización en videos: Jerónimo García, Paula Rivas, Marina García. Producción General: El bachín teatro. Música original: Claudio Solino. Asistencia Técnica: Marina García, Javier Zanón. Fotografía: Sabrina Diaz. Comunicación visual: Claudio Medin. Prensa: Carolina Guevara. Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta. Centro Cultural de la Cooperación.











1 Al finalizar el espectáculo a modo de souvenir a cada espectador se le entra una copia de “Títulos de Propiedad ofrecidos”. La opción elegida por nosotros es la C.

2 Fragmento del poético monólogo de Segismundo en la Jornada primera de La vida es sueño de Calderón de la Barca.





Complexión de Ramiro Guggiari


Lo absurdo de la guerra, un conflicto casi de orden individual transformado en un hecho colectivo, es el tema central que la intriga de Complexión nos ofrece en una primera lectura. Atravesando ese nudo de tensión, otra textualidad aparece y es la que involucra el cuerpo del actor desde la dirección de un autor como Antonin Artaud, y la relación conceptual que establece entre el teatro y la peste1. La anécdota que el bufón repite sobre la llegada de un barco con el virus en las playas de una ciudad italiana, en el siglo XVIII, pertenece a la escritura de Artaud, incluida en su libro El teatro y su doble. Es, entonces, la concepción artaudiana sobre el teatro dentro de la  estructura del género  absurdo, lo que constituye el eje de la puesta. La propuesta de los cinco personajes que ocupan la escena, desde la dirección del propio Guggiari,2 es mantener siempre en vilo la tensión de la cuerda dramática, crear un clima de sofocación, desintegración y putrefacción de seres y situaciones, que logran a partir de la repetición de acciones, produciendo así, ese círculo de infierno, que crece en forma ascendente. Este absurdo de amenaza trabaja con el espacio claustrofóbico de una torre, a la que sólo se tendrá acceso piso tras piso a punta de bayoneta, y que guarda el amor /odio, el autoritarismo / la sumisión, y la humillación de un grupo de hombres y mujeres que juegan un ajedrez mortal con piezas humanas hace más de veinte años. Como en las tragedias de Shakespeare, mientras las miserias humanas dominan los personajes centrales de la intriga, son los bufones los portadores de la verdad y del mensaje que finalmente dará rienda suelta al mal. Tanto Catalina Briski desde un cuerpo que domina y hace expresarse en todas las constelaciones de sentimientos, como Mariano Rapetti desde la palabra, tejen y develan los sucesos y sucedidos ante un espectador que sigue su coreografía con interés; mientras el triángulo de poder entre Paula Flaks (Esmeralda), Horacio Pucheta, (Ernesto) y Laureano Lozano (Eduardo Trejo) muestran un presente de miedos y desencuentros irreconciliables. En claroscuro, en contraste de iluminación, se produce la reproducción de la extraescena sobre la mesa donde se desarrollan los movimientos de la próxima batalla. En  espacio real representado - la torre –, invadido constantemente por el espacio virtual representado – los gritos de los Betas, el pueblo hambriento, y la peste -   van creando el clima claustrofóbico que requiere la acción dramática. La propuesta presenta también otros niveles, por un lado, la música en vivo provoca cierta distensión, una tregua para el espectador ante un conflicto en aumento. Por otro, el aroma de los sahumerios encendidos, parecen darle una perspectiva esotérica tratando de alejar las malas influencias por todos conocidas. En este “mundo al revés”, donde el Poder se ha recluido a lo alto de la torre y ha abandonado las riquezas y comodidades del palacio, son los bufones / siervos los protagonistas de la obra. Entre el dramatismo del mimo y el humor del clown ambos actores con profesionalismo ponen en escena las emociones, los sentimientos y los miedos más allá de las palabras. Una corporalidad entre lastimosa y graciosa, pero que a pesar de su condición social de siervos / bufones no son frágiles sino, por el contrario, son el motor de la historia. Si bien desde el vestuario su condición es tal, son sin embargo, personajes agudos y con sus desplazamientos, su gestualidad y sus tonos de voz crean el mundo invisibilizado entre lo trágico y lo cómico. Desde un punto de vista poco habitual, ni de las victimas ni de los victimarios, Ramiro Guggiari deja al descubierto también los grises de la Historia. Complexión podría pensarse como una reflexión sobre el cuerpo y sobre la condición humana, porque estos dos cuerpos en particular no son cuerpos alienados, sino que se presentan como un medio para la liberación tanto individual como social, y también para la experiencia espectatorial ante el clímax asfixiante logrado por todos los sistemas significantes.

 


Complexión de Ramiro Guggiari. Interpretes: Paula Flaks, Horacio Pucheta, Laureano Lozano, Mariano Rapetti, Catalina Briski. Música: Diego Longobardi, Eugenia Turovetzky. Coreografía: Catalina Briski. Asistencia Coreográfica: Mariano Rapetti. Diseño Gráfico: Andrés Levy. Asesoramiento en Espacio e Iluminación: Julieta Potenze. Prensa: Octavia Comunicación. Dirección de Arte: Melisa Califano. Producción Ejecutiva: Tónicas. Asistencia de Dirección: Santiago Chalukián. Dramaturgia y Dirección: Ramiro Guggiari. Teatro La Ranchería.








Artaud, Antonin, 2002. El teatro y su doble. Buenos Aires: Retórica Ediciones.

Cabrera, Hilda, 2009. “Necesito pelearme con el teatro” en la sección Cultura & espectáculos, domingo 1 de noviembre, en Página 12







1 “Vemos entonces que hay una notable analogía entre el apestado que corre en el desenfreno de sus alucinaciones y el actor que va detrás de sus sentimientos; entre el hombre que imagina personajes que nunca lo hubiera hecho sin la influencia de la plaga  como así mismo el poeta que le da fulgurante vida a personajes entregados a un público de la misma manera indefenso y alucinado. Pero hay una variedad de analogías que confirman las que importan aquí y ubican la acción del teatro tal como si se tratara de una auténtica epidemia. Pues de la misma manera que los cuadros de la peste, un poderoso estado de caos físico, son algo así como las postreras descargas de una fuerza espiritual en declinación, las imágenes de la poesía en el teatro tienen poder espiritual porque comienza su trayecto vital en lo sensible dejando de lado la realidad. Ya dentro de la vorágine de su trabajo, para evitar cometer un crimen el actor deberá dotarse de un coraje superior que el que necesita el asesino para arribar al fin de su acto. Será aquí, en su intrínseca gratuidad, que la acción de un sentimiento resultará harto más válida que la de un sentimiento puesto en acción.  (Artaud, 2002, 21)

2 El autor es nieto de Tato Pavlovsky y según la entrevista que le realizó para Página 12, Hilda Cabrera: Pelearse con el teatro significó para Ramiro Guggiari incentivar la creatividad. Antes de debutar con su obra Verte llorar –que también dirige y ofrece en La Ratonera Cultural– cursó estudios de Filosofía e Historia en la UBA y dirección escénica en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA). Pasó por los talleres de actuación de Patricia Gilmour y Stella Galazzi, y desde hace tres años continúa su formación con el actor, director y autor Norman Briski. Guggiari no cree que de niño su conflicto con el teatro haya sido por rebeldía familiar. Había visto Rojos Globos Rojos, de su abuelo Eduardo “Tato” Pavlovsky, en el desaparecido Teatro Babilonia, pero no fue por aquella experiencia que se decidió por la escena y sostuvo al mismo tiempo una visión crítica. Si bien el cine lo apasiona –aun cuando no se dedica– aquello que determinó su ingreso al teatro fue haber presenciado El suicidio (Apócrifo I), obra de Daniel Veronese y Ana Alvarado en colaboración con los otros integrantes de El Periférico de Objetos.













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