viernes, julio 15, 2011

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Felicitaciones!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El resto del equipo de Luna Teatral
felicita a la nueva Licenciada en Artes Combinadas
Azucena Ester Joffe
.

¡¡¡Grande Azucena!!!


Gacetilla de Prensa: “Niñas Mal”




Actúan
Natalia Miranda y Guillermina Schauman
Espacio Ángeles Miranda y Sofía Goldaraz
Vestuario Magda Banach
Asistencia de Vestuario Manuela Guerrero
Iluminación Matías Sendón
Fotografía y Gráfica Lucia Miranda
Movimiento Maria Clara Maidana
Música Original Leonardo Edul
Asistencia de Dirección Sofía Ansaldo
Producción ejecutiva Ximena Hoffmann y Larisa Rivarola
Clínica de Obra Ricardo Monti
Autor Natalia Miranda
Dirección Leonardo Edul



lunes, julio 11, 2011

Osvaldo Pellettieri Gracias

Mi vida después de Lola Arias

Las tres de la tarde de un domingo de sol en el Abasto, un horario cada vez menos inusual para el teatro; un espacio, La carpintería, y una cita con un espectáculo diferente que trabaja con la construcción de la memoria, y la necesidad de quebrar el silencio para ordenar los fragmentos del pasado de nuestra historia más reciente. La Historia se puede narrar desde los hechos fechados, documentados, legitimados por la escritura y la Academia, pero la historia de un país no es sólo eso, sino es todos aquellos acontecimientos que narran las vidas de las personas, desde la construcción más íntima y personal, desde el dolor o la alegría más auténtica. La memoria de cada uno, conforma la memoria colectiva; la necesidad de esa memoria es la continuidad de un proceso y un proyecto de identidad que no olvide ninguno de sus momentos, que no trate de borrar a quienes constituyeron parte de los mismos, que no seleccione y destituya su existencia. La historia de los protagonistas de la década del setenta, es un presente continúo en la memoria de quienes son sus herederos directos, y un ritornelo necesario para toda una sociedad que quiera construir su historia sin agujeros negros, sin espacios vacíos, sin ausencias que no tengan explicación alguna. Lola Arias, toma el compromiso de restaurar desde el teatro la memoria desplazada por el discurso negador, que sólo sabe de fechas, números y estadísticas; que cree aún en la objetividad a raja tabla del relato histórico, sin dar cuenta de su construcción ficcional en sus dos variables, la selección y la interpretación. Para ello elige la mejor forma, pedirles a los actores reales, víctimas de los sucedidos, que cuenten, que narren la historia desde su propia mirada, apelando a los recuerdos tejidos en la memoria por los objetos que devienen siempre en algo más. Esta poética de teatro documental, que descansa en los materiales de la intimidad de sus actores, Arias la recrea de la experiencias teatrales de Viví Tellas, una de las directoras de teatro experimental más reconocidas de Argentina; “quien trabaja desde hace años rastreando elementos teatrales (la repetición, la presencia, la situación, la mirada de los otros, el texto) en vidas, situaciones o disciplinas exteriores al teatro. Emparentado con el género documental, el teatro de Tellas no descansa en la representación sino más bien en la presentación de “casos“”. Desde la ropa que llena el escenario, y que cae insistentemente en ese espacio con profundidad, los coches de Speratti, la última carta de un padre a su hija, la búsqueda a través de las fotos de una verdad que se niega y se escapa, una tortuga a la que se le consulta por el futuro ya que fue testigo fiel del pasado, filmaciones caseras, legajos de una hija que toma la valiente decisión de ayudar a su hermano a buscarse a sí mismo, un hijo que narra con humor la vida de su padre cura; quien decide desde un lugar otro cumplir con el amor a Dios; la directora conforma una puesta distinta donde sin embargo no está ausente la alegría, la posibilidad de superación, el humor para contar lo propio, junto a la bronca contenida que explota en una batería que nos lleva a actores y espectadores a un lugar de tensión muy alto. Seis personajes, seis historias, ajenas y cercanas, que vuelven desde el tiempo y nos son propias, porque somos el resultado de aquellas experiencias y aquellos sueños compartidos. Tres generaciones en escena, la ausente aquella que reconstruye el recuerdo, la presente, aquella que propone el ejercicio de la memoria, para mantener vivas las imágenes que se intenta borrar y para tejer las redes sociales que nos identifiquen, y la generación representada por Moreno, que puede darle sentido al todo a través de un padre que rescata para él la voz grabada de su abuelo, asesinado por la dictadura. Los materiales aportados por los mismos actores /personajes, son utilizados en su conjunción imagen /sonido, y las pantallas ponen la puesta en abismo, en una metateatralidad donde la mirada se involucra tridimensionalmente: Liza en un momento adopta el papel de “directora de cine”; mientras detalla el guión, Blas y Carla toman el lugar de su madre y su padre y se colocan frente a la cámara siguiendo sus instrucciones. Mientras tanto, podemos ser testigos de las secuencias ya que la imagen se proyecta, al mismo tiempo, sobre una pequeña pantalla que sostiene el personaje de Pablo. La música en vivo, la representación dentro de la representación de los hijos actuando como sus padres, utilizando sus ropas o sus objetos, la voz que vuelve desde un grabador, o desde las palabras encerradas en una muñeca, la verdad que puede ser dicha ante la ley luego de haberlo hecho en un escenario; (La Cámara Federal de la Capital usó como argumento la participación de Vanina Falco en el teatro para permitirle declarar contra su padre biológico, Luis Falco, en el juicio por apropiación de Cabandié) son elementos de esta pieza/ documento que logran una fuerza que atraviesa cuerpos y conciencias. Seis microhistorias diferentes, cuyos materiales son aportados por sus protagonistas, que están unidas por un pasado en común, el de una sociedad atravesada por la intolerancia, la violencia y el silencio, el de aquella década que algún día podremos mencionar sin el apremio de indagar en lo oculto que aún necesita ser develado. Seis relatos vivos, que conviven con la cotidianidad del momento de la enunciación, y se producen en una perfomance permanente en cada nueva puesta.







Mi vida después de Lola Arias Actúan: Blas Arrese Igor2, Liza Casullo3, Carla Crespo4, Vanina Falco5, Pablo Lugones6, Mariano Speratti7, Moreno Speratti da Cunha. Vestuario: Jazmín Berakha Escenografía: Ariel Vaccaro. Iluminación: Gonzalo Córdova. Video: Marcos Medici Música: Ulises Conti Asesoramiento histórico: Gonzalo Aguilar. Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin. Colaboración autoral: Blas Arrese Igor, Liza Casullo, Carla Crespo, Vanina Falco, Pablo Lugones, Mariano Speratti, Moreno Speratti da Cunha. Colaboración musical: Lola Arias, Liza Casullo Dramaturgista: Sofía Medici. Coreografía: Luciana Acuña Dirección: Lola Arias. Teatro La Carpintería.








Archivo Tellas. http://www.archivotellas.com.ar/
Filozof, Leandro, 2010. “En el nombre de los padres” en Revista Veintitrés, año 12, época II, número 626, 4 de julio, pág. 76/78.







http://lacarpinteriateatro.wordpress.com/2011/02/03/mi-vida-despues-de-lola-arias-viernes-20-30-hs/

http://lacarpinteriateatro.wordpress.com/


http://www.lorena-fernandez.com/index.php?/teatro/mi-vida-despues--lola-arias/











1 Lola Arias (Buenos Aires, 1976) Escritora, directora de teatro, performer y compositora de canciones. Fundó la Compañía Postnuclear, un colectivo interdisciplinario de artistas con el que desarrolla diversos proyectos de teatro, literatura, música y artes visuales. Además, junto con Ulises Conti, Andrés Ravioli y Juan Ravioli tiene un grupo con el que compone música para sus obras. En teatro escribió y dirigió: La escuálida familia, Estudios de la memoria amorosa, Poses para dormir y la trilogía: Strip tease, Sueño con revólver y El amor es un francotirador.En colaboración con el artista suizo Stefan Kaegi, desarrolla proyectos de teatro documental como Chácara Paraíso (una instalación biográfica con policías brasileños) o Airport kids (un proyecto sobre niños internacionales en suiza). Publicó: Las impúdicas en el paraíso (poesía, Tsé-Tsé), La escuálida familia (teatro, Libros del Rojas), Mi nombre cuando yo ya no exista (teatro, Ed. Cierto Pez, Chile), la trilogía Strip tease, Sueño con revólver y El amor es un francotirador (teatro, Ed. Entropía) y relatos en revistas. Sus textos fueron traducidos al inglés, francés y alemán, y representados en varios festivales internacionales: Steirischer Herbst Festival, Kunsten Festival des Arts, Spielart, Stuke Festival. Mi vida Después fue estrenada en el Teatro Sarmiento en marzo del 2009, Lola Arias trabaja con la poética inaugurada por Viví Tellas, teatro documental, precursora de este género en la Argentina y de un Ciclo llamado Biodrama, producto del cual surgió esta obra. La directora y dramaturga del proyecto, Lola Arias, ya desde trabajos anteriores muestra su interés por explorar las fronteras entre la ficción y lo real, cuestionando también las categorías de personaje y abriendo la mirada hacia lo performático. Para ello utiliza distintos recursos tanto sonoros como visuales que colman la escena de imágenes muy potentes y diversas que se mantienen de principio a fin.


2 Blas Arrese Igor, 1975. Su padre fue cura hasta que conoció a su madre y tuvo seis hijos varones. Recuerda el autoritarismo y la disciplina del seminario donde cursaba, donde estaba prohibido pertenecer a partido político alguno.

3 Liza Casullo, 1981. Hija del escritor y ensayista fallecido Nicolás Casullo y de la periodista Ana Amado, cuya foto junto a César Masseti aparece como fondo de su relato en la puesta. Sus padres se exiliaron en 1974 después de ser amenazados por la Triple A. Regresaron al país en 1983.

4 Carla Crespo, 1976. El padre era sargento del Ejército Revolucionario del Pueblo. Lo hirieron en Monte Chingolo y fue fusilado tres días después. En la puesta, Carla escenifica los posibles finales de su padre, ya que la información que se le daba no siempre era fidegnina.

5 Vanina Falco, 1974. Pasó de ser la hija preferida de su padre, policía que oficiaba de visitador médico, a irse de su casa a los 21 años con un ojo morado, porque su padre no aceptó que era lesbiana. A partir de las sospechas y de investigar junto a su hermano Mariano, descubrieron que el padre no vendía medicamentos como decía, sino que era policía de inteligencia. El hermano en realidad se llamaba Juan Cabandié, había nacido en el centro clandestino de detención de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), y era hijo de desaparecidos.

6 Pablo Lugones, 1983. De los Lugones invisibles, en su árbol genealógico figuran sin embargo, Francisco y Leopoldo Lugones, además de generales, terratenientes, poetas y policías. Sus padres eran banqueros, el banco fue intervenido en 1976 por los militares.

7 Mariano Speratti, 1972. Sus padres militaron en la Juventud Peronista. El padre tenía un taller de autos. En los autos escondía armas. Tres años después del nacimiento de Mariano, fue secuestrado en un operativo de las Fuerzas Armadas. Sigue desaparecido. Moreno es su nieto.
 










Sum Sum de Laura de Weck. Versión libre de Laura Brauer

Laura De Weck es una joven dramaturga suiza cuya opera prima Gente favorita1, se estrenó en 2007, en el espacio del Theater Basel2. Pertenece a la denominada nueva generación teatral alemana, que trabaja sus textos con una problemática, que uno podría definir en un principio, atravesada por las variables de la globalización, en su idiosincrasia, en su estructura dramática y en el humor que envuelve y desarrollan sus personajes. La comunicación o la falta de la misma, y su sustitución a través de la tecnología, de la virtualidad, producen situaciones y tensiones que dan lugar a un juego de malentendidos que logran la risa del espectador, que seguramente se ve reflejado en alguna de las secuencias que las puestas desarrollan. La temática y su forma de escritura está relacionada con una generación que siente que en sus obras se tocan los temas que los acucian, en una sociedad súper comunicada, el desamparo absoluto, y la contradicción entre la viejas maneras de relacionarse, (la iglesia, la tradición matrimonial, la amistad) y los nuevos preceptos que inauguran otras que todavía no logran su objetivo, no están estabilizadas, ni legalizadas totalmente en el imaginario de todos. Es así, que el personaje, Urs-Peter, que va en busca de un amor, y viaja atravesando el mapa miles de kilómetros para encontrarse con una posibilidad que surge de la pantalla de su computadora, Selina, debe enfrentarse cuando arriba a una secuencia interminable de prejuicios, errores de comprensión, miradas extrañadas, reacciones incompresibles no sólo por la diferencia de idiomas, aunque ambos intenten comunicarse en inglés, sino porque parten de conceptos distintos que no construyen en el espacio “ahora”, un presente en común. La directora de la puesta Laura Brauer, asume un desafío doble con un texto que parte de una idiosincrasia diferente, en la traducción del mismo, de una lengua a otra, y en la traducción que se produce cuando el texto arriba al espacio escénico, y lo hace con talento, y acierto. El texto aborda una situación traumática con mucho humor, a la europea, pero la dirección logra imprimirle con las muy buenas actuaciones, un código reconocible y aceptado por un espectador muy otro, al que consigue hacer reír, y también reflexionar, porque lo visto amerita un pensamiento más allá del buen momento teatral. Nos guste o no estamos inmersos en un universo que comienza a tener reglas propias muchas veces alejadas de nuestra concepción. La paradoja se produce cuando intentamos con materiales diferentes construir una realidad conocida que nos aporte certidumbre y contención. En la puesta, lo escenográfico está distribuido, a través de mínimos elementos, un atril que sirve de apoyo a grandes paneles que imprimen el espacio / temporal de la secuencia, una silla plegable, que marca la diferencia entre la relación de los personajes con la naturaleza, bancos que van distribuyéndose según la funcionalidad de la trama, y permite que las acciones se desarrollen con fluidez, junto con el buen empleo de la luz, que pone en primer plano a los personajes, o los aleja de la mirada del espectador. El personaje que irrumpe como comodín, entre las acciones, y en su diálogo con la voz en off; el mismo que ya aparece en la sala interpelando al público, funciona como un vehículo de la disociación de los personajes, y agrega con su participación algo de la viveza criolla que nos caracteriza. La rigidez en los cuerpos, acentúa la falta de conexión entre ellos, marcada por las diferencias de lenguas; la gestualidad, exasperada en algunos momentos para lograr una reacción imposible en el otro, produce el efecto buscado, dar el tono grotesco de las situaciones, en el límite pero sin llegar al desborde. Todos los elementos apuntan a la crítica de la hipocresía social, del ocultamiento de quienes somos en realidad, de la necesidad de ser queridos, vendiendo una imagen de fantasía en el mundo virtual que produce Internet, sin poder luego en la realidad sostener nuestra propia máscara. Pero también, apunta a una mirada desangelada de las instituciones como la sacralidad de la iglesia, de sus preceptos incorruptibles, y de cómo estos son ignorados para seguir el recorrido de nuestro deseo. Por otra parte, la pregunta que deja abierta es, ¿qué debemos hacer cuando esos preceptos no dan respuestas a nuestra realidad, qué es necesario hacer entonces para no traicionarnos a nosotros mismos? Interrogantes posibles, en una época donde los discursos que construían certezas han perdido su fuerza, y sólo son construcciones vacías de sentido. Sociedad y mandato en dos universos diferentes, contradictorios y emblemáticos de nuestra era; choque de culturas que la tecnología une sin comprender. El viejo dilema de ser y parecer, parece actualizado en un presente donde el miedo a la soledad, la más terrible, aquella que se produce a pesar de estar rodeado de gente, de voces, y cosas, es un hecho habitual. Amar y ser amados es una premisa que Laura De Weck tiene presente en sus textos, en un contexto mundial donde todo se convierte en mercancía, y los valores se pierden en algún link de la computadora. Andarivel Teatro se anima a un texto difícil, pero el resultado es muy prometedor.






Sum sum
de Laura de Weck con versión al español de Laura Brauer. Andarivel Teatro3. Elenco: Rodrigo Arostegui, Carolina Avigliano, Natalia Bavestrello, Pedro Padilla López, Dani Tazzoli, Jorge Tomas. Escenografía y vestuario: Lía Espiro. Voz en off: Alejandro Pol. Asistente de dirección: Dani Tazzoli. Fotos: Francesco Tetti. Dirección: Laura Brauer. Teatro La Tertulia.




http://www.sumsumargentina.blogspot.com/

www.latertulia.on.to


http://www.facebook.com/notes/goethe-institut-bs-as/obra-de-teatro-sum-sum-de-laura-de-weck/134510249959274

http://www.facebook.com/note.php?note_id=135691376507828








1 En América Latina otra puesta de la autora Amigos del alma dirigida por el argentino Marcelo Díaz y el boliviano Marcelo Alcón, estaba basada en el texto de Lieblingsmenschen (Seres Queridos).


2 El teatro Basilea es el teatro municipal de la ciudad de Basilea, Suiza, y es el espacio para las compañías de la ópera y de ballet de la ciudad. El teatro también presenta juegos y musicales además de óperas y operetas. Fue fundado en 1834 bajo el nombre Basler Stadttheater. El primer teatro fue diseñado por el arquitecto Melchior Berri de swiss. En 1873 el trabajo sobre un nuevo teatro comenzó que fue diseñado por el der Jüngere de Juan Jacobo Stehlin. Este segundo teatro abierto en 1875, fue utilizado hasta que fuera destruido por el fuego el 7 de octubre de 1904. Los planes para un tercer teatro pronto fueron hechos, y el teatro finalmente abrió en 1909. El cuarto teatro abierto con esa denominación data de 1975.

3 Carolina Avigliano integrante de Andarivel Teatro cuenta como se formó el grupo: - “En un primer momento, Laura Brauer, directora de Sum Sum, convocó a actores para trabajar en su proyecto. Si bien el denominador común fue Laura, casi todos los integrantes habían compartido espacios tanto en el ámbito profesional como en el espacio de formación artística (seminarios de clown/ cursos sobre la técnica de Brecht/ Carrera en la Emad/Andamio 90, etc.) Al poco tiempo, este conjunto de actores convocados para un proyecto específico empezó a vislumbrarse como un grupo de pertenencia creativa e identitaria, un espacio de construcción conjunta“: Andarivel teatro”. Más allá de los excelentes climas de trabajo que surgían de los ensayos, y que son súper importantes a la hora de “poner una obra”, había algo que trascendía lo laboral y que tenía que ver con las relaciones humanas, con lo vincular, con la alegría y necesidad de “contar lo mismo” y de trabajar colectivamente. Había un entendimimiento mutuo que fue abriendo el panorama y de pronto ya no estábamos reunidos solamente para estrenar Sum Sum: el grupo había tomado entidad propia. Y había que dejar la corriente creativa aparecer, fluir y decantar: como las bollas de un andarivel pero con una impronta grupal en cada nuevo proyecto. Empezamos con Sum Sum, la obra de la autora suiza Laura De Weck que se estrena por primera vez en español. Y tenemos en vista otra obra de un autor inglés tampoco estrenado aún en nuestro idioma. Así, la impronta va tomando forma y procuraremos crear nuestra identidad desde este “dar a conocer al público hispanohablante a autores contemporáneos de otras latitudes”, a la vez que “tender un puente que abra al diálogo con otras culturas”. Nos interesa también dar lugar al “cambio de roles dentro del grupo”: al tomar otro la dirección, cambia el punto de vista de la narración y se democratiza el criterio. De esta forma el andarivel está siempre en movimiento. (tomado de El altillo Under, 15/06/2011,SUM SUM, entrevista a Carolina Avigliano y Laura Brauer)






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